Aviones bombardeados por el enjambre de drones ucranianos
Así fue la 'Operación telaraña', bases y aviones destruidos bajo el enjambre de los drones de Ucrania
El ataque parece salido de la mente del mejor grupo de guionistas de Hollywood. Servicio de inteligencia formidable, plan programado con precisión y ejecución impecable, son los ingredientes que hacen magistral un golpe de película
Rusia parece haber quedado en shock tras el ataque masivo de un enjambre de drones que destruyó 41 bombarderos nucleares. El Kremlin, sin duda, debe estar preparando una respuesta contundente y proporcionada —o excesiva— al daño recibido. A la humillación o al orgullo herido de Vladimir Putin, no se le puede poner precio, pero a los daños materiales sí. En total, el servicio de seguridad de Ucrania (SBU) lo cifró en unos 7.000 millones de dólares.
La histórica ofensiva del David de esta guerra, desatada por el Goliat de Moscú, no tiene precedente. En la «Operación telaraña», planificada durante ocho meses por el SBU bajo supervisión de Volodimir Zelenski, se utilizaron 117 drones kamikaze ocultos en soportes de madera en camiones. Los vehículos lograron acercarse lo suficiente, a unos 40 kilómetros, de las cinco bases militares rusas bombardeadas. Esa es la distancia de autonomía que tienen los aviones no tripulados utilizados.
El modelo DJI FPV (First Person View) permite al piloto que controla en remoto el aparato, tener visibilidad de la zona que sobrevuela el dron a través de una cámara incorporada. Ironías de la historia, se puede adquirir por Amazon, pero Ucrania introdujo las modificaciones necesarias para que pudieran cumplir con la misión que ha sorprendido a la Federación Rusa y al mundo.
Aviones rusos bajo el bombardeo de drones ucranianos
Aviones rusos de carga nuclear bajo el bombardeo de drones ucranianos
Volodimir Zelenski, celebró el éxito de la operación ejecutada el 1 de junio. «Rusia sufrió pérdidas significativas, justificadas y completamente merecidas» y añadió más: «Indudablemente terminará en los libros de historia.» El presidente de Ucrania no se equivocaba. El ataque parece salido de la mente del mejor grupo de guionistas de Hollywood. Servicio de inteligencia formidable, plan programado con precisión y ejecución impecable, son los ingredientes que hacen magistral un golpe de película.
Los ojos de la Federación Rusa estuvieron ciegos frente a la cadena de camiones adaptados con suelos y cubierta retráctiles que ocultaban la mercancía letal sobre superficie de madera. Tres modelos de Tupolev quedaron reducidos a un amasijo de hierros. Se trata de los TU-95, TU-160 y TU-22. Como consecuencia, la aviación militar, reconocían los blogueros del Kremlin, verá reducida «significativamente» su capacidad de combate.
Kiev disfruta de una victoria como la del emblemático hundimiento del Moskva o el derribo de parte del puente de Crimea, pero la guerra continúa y la respuesta de Moscú llegará, como la «Operación telaraña», cuando menos se lo esperen.