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Instalación nuclear de Irán

Instalación nuclear de IránAFP

El embajador de Irán ante la ONU asegura que «el enriquecimiento nuclear del país nunca se detendrá»

El embajador iraní en la ONU también negó que existan amenazas por parte de su Gobierno contra la seguridad de Rafael Grossi, director general del OIEA

Una vez la guerra de los 12 días ha llegado a su final —pese a la fragilidad de la tregua alcanzada—, la gran duda en la cabeza de todos es si el programa nuclear de Irán ha quedado «devastado», como asegura Donald Trump, o si, por el contrario, como sostienen los persas, los ataques estadounidenses no han logrado daños significativos en sus instalaciones nucleares.

La CIA respalda al presidente estadounidense, el Organismo Internacional de Energía Atómica le contradice y dice que podrán volver a enriquecer uranio en unos meses y, mientras, el embajador de Irán ante las Naciones Unidas, Amir-Saeid Iravani, aseguró ayer que el enriquecimiento nuclear de la República Islámica «nunca se detendrá» porque está permitido para fines de «energía pacífica» bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).

Un tratado, el de No Proliferación Nuclear, que el régimen iraní ha amenazado en más de una ocasión con abandonar. De hecho, ya dieron los primeros pasos para ello cuando el Parlamento iraní aprobó un proyecto de ley que busca suspender la cooperación con el OIEA.

Irán firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear en 1968 y lo ratificó dos años más tarde (garantizándose el derecho a utilizar energía nuclear a cambio de no desarrollar armas atómicas).

«El enriquecimiento es nuestro derecho, un derecho inalienable, y queremos ejercerlo», dijo Iravani a CBS News, añadiendo que Irán está listo para negociar, pero que «la rendición incondicional no es una negociación. Es imponer una política hacia nosotros». No obstante, Iravani afirmó que Teherán está «preparado para la negociación, pero tras esta agresión, no se dan las condiciones adecuadas para una nueva ronda de negociaciones, y no hay ninguna solicitud para una reunión con el presidente».

El embajador iraní en la ONU también negó que existan amenazas por parte de su Gobierno contra la seguridad de Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, o contra los inspectores del organismo, quienes han sido acusados por algunos funcionarios iraníes de ayudar a Israel a justificar sus ataques. Los inspectores del OIEA se encuentran actualmente en Irán, pero no tienen acceso a las instalaciones nucleares iraníes.

Ayer mismo, Trump volvió a rechazar informes de que Irán había trasladado 400 kg de uranio enriquecido al 60 % antes de los ataques en Fordow, considerado el centro del programa de enriquecimiento iraní. «Es muy difícil y peligroso de hacer, además de muy pesado, y no les dimos mucho aviso porque no sabían que íbamos», dijo Trump en Fox News.

Trump especuló que los vehículos vistos cerca de las entradas a Fordow antes de los ataques probablemente transportaban obreros para sellar la instalación. «Hay miles de toneladas de roca en esa sala ahora mismo», dijo Trump. «Todo el lugar fue simplemente destruido». Sin embargo, The Washington Post informó el domingo que Estados Unidos interceptó comunicaciones iraníes en las que altos funcionarios iraníes comentaban que los daños del ataque no fueron tan destructivos y extensos como anticipaban.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, se burló de las afirmaciones iraníes en un comentario al Post en el que no negó que esas comunicaciones hubieran sido interceptadas. «La idea de que funcionarios iraníes no identificados sepan lo que ocurrió bajo cientos de pies de escombros es un disparate», afirmó Leavitt.

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