Zohran Mamdani venció las primarias demócratas en Nueva York
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Zohran Mamdani, el musulmán convertido en la gran esperanza de los demócratas para ser la némesis de Trump
Hace ahora poco más de un año, el Partido Demócrata de Estados Unidos entró en una espiral desastrosa y sin frenos cuando, en el primer debate electoral, Joe Biden acabó dejando claro en prime time lo que ya casi todo el mundo sabía: que el tiempo había hecho mella en él y renovar el cargo de presidente del país era una tarea demasiado monumental. Tras esto, numerosas personas demócratas intentaron hacerle entrar en razón y que renunciara a su cargo, incluso The New York Times, el gran bastión demócrata en la prensa, emitió un editorial pidiendo su salida.
Finalmente, en julio, Biden renunció y su testigo lo recogió su vicepresidenta, Kamala Harris, que entró con promesas de gloria y esperanzas de pelea ante Donald Trump, especialmente tras un segundo debate donde le presentó al republicano mucha más batalla que Biden, pero acabó claramente derrotada en las elecciones de noviembre, perdiendo todos los estados bisagra.
Desde entonces, la estrategia de los demócratas ha sido la de intentar pasar desapercibidos, que pase el tiempo y que Trump «se estrelle solo», pero, a pesar de que la popularidad del republicano ha caído considerablemente según ciertas encuestas, la de los demócratas ha estado lejos de subir. Necesitan un giro que les diferencie, y muchas personas creen que eso es lo que encarna Zohran Mamdami, un inmigrante musulmán, que se define como socialista —una palabra que no está bien vista en Estados Unidos— y que la pasada semana venció las primarias demócratas de Nueva York, lo que prácticamente equivale a ganar la alcaldía en una ciudad que está dirigida por los demócratas desde 2014.
Nacido en Uganda, de madre indioamericana —la cineasta Mira Nair— y padre indio-ugandés —el profesor universitario Mahmood Mamdani—, Zohran, que llegó a los siete años a Nueva York tras también vivir en India y Sudáfrica, encarna todo lo que critica el presidente del país —Trump ya le ha catalogado como un loco 100 % comunista en Truth Social—: es un inmigrante de origen indio, criado en la «élite progre» neoyorquina, escorado hacia las posiciones más radicales del Partido Demócrata, musulmán y con un discurso muy duro contra Israel y a favor de Palestina, algo que no es poca cosa hacerlo en Nueva York, la segunda ciudad con más judíos del mundo después de Tel Aviv.
Criado en los mejores colegios y las mejores zonas de una ciudad cada vez más polarizada como Nueva York, y tras probar suerte en la industria musical como rapero, Mamdani se metió en el mundo de la política hace diez años, en 2015, contando él con tan solo 23 primaveras. Voluntario de campañas en el Ayuntamiento durante cuatro años, en 2019 se atrevió a lanzar la suya propia para el distrito 36 de la ciudad, venciendo en las elecciones del año siguiente. Desde entonces, ha vuelto a ganar ese distrito hasta en dos ocasiones.
Mamdani en la marcha del Orgullo
Pese a que las principales críticas que le llegan, especialmente desde el lado republicano, es su pertenencia a la élite y su distanciamiento con las clases sociales a las que promete defender, sus propuestas han calado, especialmente entre los jóvenes de la ciudad: busca implementar autobuses gratuitos, congelar los alquileres para quienes tienen precios estables —Nueva York vive una aguda crisis inmobiliaria—, hacer de titularidad pública las tiendas de comestibles o poner gratuito el cuidado de los niños hasta los cinco años. «El poder pertenece al pueblo», afirmó en su discurso de victoria.
Ha sabido conectar con las nuevas generaciones a través de un uso muy personal de sus redes sociales, desde donde anuncia sus propuestas, y también acoger a los defensores de la causa palestina en un momento donde Donald Trump ha radicalizado su defensa a Israel y en especial a Benjamin Netanyahu —inmiscuyéndose en la política nacional hebrea y amenazando con retirar la ayuda si la Justicia israelí no cierra las causas contra el primer ministro—.
«Soy la peor pesadilla de Trump», asegura el propio Mamdani, queriéndose situar como la némesis del presidente en la ciudad más importante del país. Su siguiente paso es vencer las elecciones de la ciudad en noviembre, algo que se da por hecho después de ganarle, con total sorpresa, las primarias demócratas a Andrew Cuomo. El actual alcalde de la ciudad, Eric Adams, que impulsará su propio partido, parece el único —y pequeño— obstáculo en su camino.
Viendo el vacío de poder en las filas demócratas, y su ausencia de rumbo, muchos ya le sitúan como la gran esperanza del partido, desmarcándose hacia un ala más izquierdista del mismo. De todos modos, por ahora otros candidatos, como Gavin Newsom, gobernador de California que también protagonizó un reciente enfrentamiento con el presidente a raíz de las protestas en Los Ángeles, sigue llevando la delantera.
De todos modos, tal como establece la Constitución de Estados Unidos, Mamdani no podría ser presidente del país ya que se requiere que sea ciudadano natural por nacimiento, un requisito que él no cumple. Aunque, citando a Mandela como él hizo cuando venció las primarias, «siempre parece imposible hasta que se logra».