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Delegaciones de Rusia y Ucrania en Estambul, TurquíaMinisterio de Asuntos Exteriores de Turquía

El ultimátum de 50 días de Trump fuerza a Rusia a aceptar una nueva ronda de negociaciones con Ucrania

El Kremlin ya ha rebajado cualquier expectativa y ha insistido en que las conversaciones serán «muy complejas»

Hace diez días, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó a su homólogo ruso, Vladimir Putin, con imponer aranceles secundarios a Rusia del 100 % si en 50 días no aceptaba una tregua en Ucrania. La cuenta atrás ha comenzado y, cuando quedan 40 días, Putin ha aceptado que se celebre una nueva ronda de conversaciones —la tercera— en la ciudad turca de Estambul, como en ocasiones anteriores. La confirmación llegó este lunes por parte del propio presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, quien adelantó que la cita tendría lugar este miércoles e insistió en un mensaje en sus redes sociales en que «Rusia debe poner fin a esta guerra, que ella misma inició. Nadie más necesita esta guerra excepto Rusia. Definitivamente habrá paz».

Así, y como en las dos rondas anteriores, la delegación ucraniana estará encabezada por el recién nombrado secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, Rustem Umerov, y contará con representantes del servicio de Inteligencia ucraniano, del Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania y de la Oficina del Presidente. Zelenski insistió este martes en que su país está dispuesto a «trabajar de la forma más productiva posible» para liberar a los prisioneros, devolver a los niños secuestrados por Rusia, poner fin a las matanzas y preparar una reunión de líderes para «acabar realmente con esta guerra».

Sin embargo, desde Moscú ya han rebajado las expectativas sobre los resultados de esta cita en Estambul, que, como ya ocurrió anteriormente, no ha supuesto avances hacia un alto el fuego total de 30 días, como exige Trump. «No hay ningún motivo para esperar alguna clase de avance milagroso. Dada la actual situación, esto es difícilmente posible», adelantó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, durante su rueda de prensa telefónica diaria, según recoge la agencia de noticias oficial TASS. Peskov, además, evitó confirmar la presencia de una delegación rusa este miércoles en Estambul y reconoció que las negociaciones serán «muy complejas».

Tampoco se pronunció sobre un posible encuentro entre Zelenski y Putin próximamente. En cambio sí insistió en que la parte rusa «se propone garantizar sus intereses y cumplir los objetivos que nos planteamos desde un principio». En otras palabras, Moscú —como ya le dejó claro Putin a Trump durante su última conversación telefónica a principios de este mes de julio— no pondrá fin a los combates hasta lograr que se reconozca la soberanía rusa de las cuatro regiones ucranianas ocupadas por sus tropas (Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón), además de la península de Crimea, anexionada ilegalmente en 2014, y la imposición de un Gobierno títere en Kiev, entre otras exigencias.

La confirmación rusa llegó este miércoles que aseguró que al frente de su equipo estará de nuevo el exministro de Cultura ruso, Vladimir Medinsky. Por su parte, el ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan, concretó que la reunión se producirá a las 19:00 hora local (una hora menos en la España peninsular) en el Palacio de Çırağan. El presidente de Ucrania, consciente de que ambas partes aún se encuentran lejos de poder acordar una tregua, se ha propuesto lograr el retorno de los niños ucranianos deportados a Rusia durante la invasión, una cifra que las autoridades del país estiman en unos 20.000. De hecho, en la última cita del pasado mes de mayo, Kiev entregó a su contraparte rusa una lista con los nombres de 339 menores deportados ilegalmente.

Hasta el momento, de estas rondas de conversaciones tan solo se han logrado arrancar acuerdos para el intercambio de prisioneros y el vago compromiso de que se continuará el trabajo para poner fin a la guerra, que ya dura más de tres años. Rusia, a la sombra de estas negociaciones, ha recrudecido sus bombardeos contra las ciudades ucranianas, rompiendo récords con el lanzamiento de aviones no tripulados cada noche. En el frente, las tropas rusas ya han iniciado su ofensiva de verano y, tan solo en el pasado mes de junio, lograron hacerse con más de 500 km², según el grupo de análisis militar DeepState. Ahora, los principales esfuerzos rusos se concentran en la región de Donetsk, mientras que las tropas ucranianas han logrado frenar el avance en el óblast de Sumi, en el nordeste.