Fundado en 1910

Claudia Sheinbaum, presidenta de México durante un acto en el ZócaloAlfredo Estrella / AFP

Sheinbaum carga de nuevo contra la conquista de América, pero evita hacer referencias a España y a la Corona

La mandatario izquierdista ha seguido los pasos de López Obrador quien reclamó a España por la Conquista y rechazó invitar a su toma de posesión a Felipe VI

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, encabezó el sábado la ceremonia conmemorativa por los 700 años de la fundación de México-Tenochtitlan, donde cargó de nuevo contra la conquista española de América, pero evitó hacer referencias directas a España y a la Corona y aseguró que su gobierno representa el inicio de una cura histórica frente a siglos de discriminación indígena.

La mandataria mexicana denunció los efectos de la colonización tras la caída de Tenochtitlan en 1521, al señalar que «se buscó avergonzarnos de nuestro origen indígena como nación» y lamentó que ser indígena fue convertido en sinónimo de «atraso, ignorancia y barbarie».

En presencia de todo su gabinete, Sheinbaum agregó que «los gobiernos que tienen el valor de pedir perdón por las atrocidades del pasado que marcaron su historia no se debilitan, se reconcilian consigo mismos y crecen con una libertad que sólo otorga la verdad profunda».

Desde que asumió el poder, Sheinbaum ha seguido los pasos de su antecesor en la presidencia, Andrés Manuel López Obrador quien reclamó a España por la conquista y, de hecho, rechazó invitar a su toma de posesión a Felipe VI, el pasado octubre.

«El comienzo de una cura»

Sheinbaum reivindicó el proyecto de su gobierno: «Reivindicamos el hoy, el hoy que es el comienzo de esa cura con la cuarta transformación de la vida pública».

«Reconocer a Tenochtitlan no es hablar de un pasado muerto. Es, por el contrario, hablar del pulso vivo que late bajo nuestra ciudad capital, pero también en nuestras palabras, nuestra comida, nuestras costumbres y, sobre todo, nuestra grandeza cultural y nuestra identidad», afirmó Sheinbaum durante el acto realizado en la Plaza de la Constitución, en el Centro Histórico de la capital.

Acompañada por su esposo Jesús María Tarriba, integrantes de su gabinete, representantes de pueblos originarios y escolares capitalinos, la mandataria rindió homenaje al símbolo fundacional de México, al destacar que «Tenochtitlan fue mucho más que una ciudad majestuosa. Fue un símbolo de organización, de poder, de ciencia, de arte y de visión».

Sheinbaum aseguró que el águila sobre el nopal, emblema del escudo nacional, representa «una visión de fuerza y de fe» y que los mexicas convirtieron una «isla inhóspita en un imperio que amó tanto a sus dioses, a su tierra y a sus ancestros que fue capaz de ofrecer su corazón para que el sol siguiera saliendo todos los días».