El presidente venezolano, Nicolás Maduro
Maduro decreta la Navidad en octubre y desafía a EE.UU.: «Nada ni nadie nos quita la alegría»
Mientras Caracas enfrenta presión internacional, el chavismo apuesta por festividades adelantadas como recurso político
En un país golpeado por la crisis económica, las sanciones internacionales y una tensión creciente con Estados Unidos, el dictador venezolano, Nicolás Maduro, decretó este lunes el inicio anticipado de las fiestas navideñas a partir del 1 de octubre. Lo hizo en cadena nacional, en medio de un contexto geopolítico que vuelve a poner a Venezuela en el punto de mira internacional.
«Vamos a decretar que desde el 1 de octubre arranca la Navidad en Venezuela otra vez, este año también», dijo el mandatario durante su programa semanal Con Maduro +, transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV). Según afirmó, la medida busca impulsar la economía, la cultura y «el derecho a la felicidad».
La decisión no es nueva. Desde que hizo con el poder del país en 2013, Maduro ha recurrido al adelantamiento de la Navidad en varias ocasiones. Esta vez, sin embargo, el anuncio ocurre mientras Caracas mantiene roces con Washington por el despliegue de fuerzas militares estadounidenses en aguas del Caribe, cercanas al territorio venezolano. Aun así, el presidente aseguró que «nada ni nadie» podrá quitarle a los venezolanos la posibilidad de celebrar.
«El 2025 ha sido un año bueno, bonito, de avance», insistió el ilegítimo jefe de Estado, sin aludir a las cifras oficiales que siguen mostrando altos niveles de pobreza, inflación y migración masiva. «De las dificultades ha surgido lo mejor de nosotros», agregó a su discurso.
En septiembre de 2024, Maduro ya había decretado el inicio anticipado de la Navidad en «agradecimiento» al pueblo tras su claramente cuestionada victoria en las elecciones presidenciales del 28 de julio, un proceso denunciado por la oposición como fraudulento y rechazado por parte de la comunidad internacional.
El adelanto navideño, promovido desde el poder como una política de bienestar simbólico, contrasta con la realidad diaria de millones de venezolanos que enfrentan apagones, escasez de servicios básicos y dificultades para acceder a alimentos y medicinas.
Analistas advierten que este tipo de decretos funcionan como mecanismos de distracción interna, sobre todo en coyunturas políticas o diplomáticas complejas. La estrategia, sin embargo, parece consolidarse como parte del manual de Maduro para manejar las tensiones externas con un mensaje de fiesta interna.