La Policía y el Ejército inspeccionan los daños en una casa destruida un dron ruso, este de Polonia
Cronología de todas las agresiones rusas contra países europeos desde la invasión de Ucrania
Polonia, y todos los países de la OTAN en su conjunto, han activado –por si aún no lo habían hecho– el estado de alerta máxima tras la incursión, en la madrugada de este miércoles, de al menos 19 aviones no tripulados rebautizados como Geran, pero que en realidad se tratan de drones iraníes Shahed. El Mando Operativo de las Fuerzas Armadas polacas informó de que habían logrado derribar cuatro de estos aparatos, pero los otros 15 penetraron en el espacio aéreo del país báltico, lo que provocó que, por primera vez desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, un país de la Alianza tuviera que derribarlos dentro de su propio territorio.
El Ejército polaco activó sus cazas F-16 y F-35, y se emplearon también misiles aire-aire AIM-9 en una operación en la que participaron igualmente cazas enviados por Países Bajos, un avión italiano de alerta temprana AWACS, uno de reabastecimiento en vuelo de la OTAN y los sistemas de defensa antiaérea Patriot alemanes. A primera hora de la mañana, el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, convocó una reunión extraordinaria en la que reconoció que «el mundo no había estado tan cerca de un conflicto abierto desde la II Guerra Mundial». El mandatario ucraniano, Volodimir Zelenski, aseguró que con este ataque Rusia tan solo está poniendo «a prueba» los límites de la OTAN. Sin embargo, esta no es la primera vez que el Kremlin tensa las defensas europeas.
Ya en noviembre de 2022, diez meses después de lanzar su «operación militar especial» contra Ucrania, una explosión provocada por un misil de fabricación rusa cerca de la frontera polaca acabó con la vida de dos personas. Dos años después, en marzo de 2024, otro artefacto proveniente de Rusia violó durante unos minutos el espacio aéreo polaco, y hace tan solo una semana varios drones rusos cruzaron hasta en dos ocasiones la frontera de Polonia. También ha sido habitual, en los tres años de guerra en Ucrania, que cazas rusos en supuestas misiones de reconocimiento penetren en cielos de países de la OTAN.
Otro de los países que sufre las consecuencias de la guerra en su propio territorio es Moldavia. En octubre de 2022, los restos de un misil ruso derribado por las defensas aéreas ucranianas cayeron en una aldea fronteriza. Aún más grave es el hecho de que Rusia utilizaba el espacio aéreo de este país –que no pertenece a la Alianza Atlántica– para lanzar ataques contra Ucrania. Esta antigua república soviética ya padece las consecuencias de haber querido acercarse al bloque europeo, con el movimiento independentista –apoyado por Rusia– de la región de Transnistria.
Rumanía también ha tenido que elevar su nivel de alerta ante la amenaza de drones y misiles rusos. El año pasado, tras una campaña de ataques con drones contra los puertos de grano ucranianos en el delta del Danubio, el Ministerio de Defensa rumano denunció que había encontrado fragmentos de estos artefactos en su territorio. Letonia derribó otro avión no tripulado ruso ya dentro de su espacio aéreo en 2024.
A pesar de todo, el último ataque contra Polonia, aunque el propio Kremlin lo niegue, ha situado a la OTAN en una de las situaciones más complejas desde su creación. «Mi mensaje a [Vladimir] Putin es claro: ponga fin a la guerra en Ucrania (...), deje de violar nuestro espacio aéreo y sepa que permaneceremos vigilantes y que defenderemos cada centímetro cuadrado del territorio de la OTAN», advirtió este miércoles el secretario general de la Alianza, Mark Rutte.