Fundado en 1910

Lecornu durante su entrevista en France 2AFP

Lecornu confirma que no seguirá y Macron anuncia que nombrará un nuevo primer ministro en las próximas 48 horas

La confirmación de la dimisión del primer ministro obligaba al presidente Macron a nombrar un sucesor o convocar elecciones legislativas anticipadas

«Creo que estoy demostrando que no estoy buscando el puesto. Acepté trabajar 48 horas en condiciones difíciles, pero considero que mi misión está cumplida», ha afirmado el primer ministro dimitido de Francia, Sébastien Lecornu, en una entrevista con el canal de televisión France 2 . Pasado el tiempo que el presidente, Emmanuel Macron, le pidió para volver a formar Gobierno, el inquilino de Matignon ha confirmado que no seguirá en su puesto, lo que vuelve a obligar al presidente a nombrar a un líder del Ejecutivo, el cuarto en poco menos de un año.

«La mayoría de la Asamblea Nacional rechaza la disolución, porque ve claramente que no trae una solución. Hay varios grupos dispuestos a acabar un presupuesto común, creo que hay una vía posible», ha afirmado Lecornu, señalando que Macron debería nombrar a un nuevo primer ministro «en las próximas 48 horas» y alejando la posibilidad de adelantar las elecciones legislativas, una solución que han pedido tanto la extrema izquierda como el Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen.

La pelota, por tanto, vuelve al tejado de Macron, que se enfrenta a un dilema sin solución fácil para él. El presidente lleva meses rechazando la idea de llamar a los franceses a las urnas, considerando que todos los sondeos dan como vencedor a la formación lepenista –aunque seguiría siendo sin mayoría clara, lo que dejaría otra solución de bloqueo–, por lo que va nombrando consecutivamente a primeros ministros que caen a las primeras de cambio. En los últimos meses le ha ocurrido a Michel Barnier, François Bayrou y ahora Lecornu. Seguir insistiendo en esa idea sería condenar a un país asolado por la deuda a un bloqueo continuo.

Por lo tanto, la opción que ahora mismo gana más enteros es que Macron se pliegue a sus deseos y cruce una línea roja que él mismo se marcó. Es decir, que nombre como primer ministro a alguien de izquierdas. Los partidos progresistas, para abrir esa vía, también demandan la suspensión de la reforma de las pensiones, otra idea que está ganando fuerza en las últimas horas después de que su propia impulsora, la exprimer ministra Élisabeth Borne, haya declarado este martes que esa reforma «no es algo intocable».

Por su parte, Lecornu ha comentado al respecto que «tenemos que encontrar la manera de que se celebre el debate de la reforma de las pensiones», haciendo referencia a que en su día se aprobó mediante decretazo, sin votación parlamentaria. Sin embargo, el primer ministro también ha advertido que una posible suspensión de la reforma podría costar «nada menos que tres mil millones de euros», lo que sería la última puñalada a las arcas galas, que ya enfretan deudas billonarias.

El presidente francés, Emmanuel MacronAFP

Para combatir dicha deuda, Francia necesita presupuestos, el paso donde cayeron Barnier y Bayrou. «Todos los partidos políticos que vinieron a verme –no fueron ni La Francia Insumisa ni el Reagrupamiento Nacional– dijeron que no debíamos correr el riesgo de no tener un presupuesto para finales de diciembre», ha enfatizado Lecornu durante su entrevista. «No es perfecto, será objeto de debate», ha asegurado el primer ministro saliente sobre el proyecto presupuestario presentado por él mismo.

Si los franceses se abren a debatir la reforma de las pensiones, ver a un primer ministro de izquierdas en Matignon sería algo más que real. Olivier Faure, dirigente socialista, ha comentado, tras reunirse esta tarde con Lecornu, que «no tenía ninguna garantía» sobre el debate, pero que se veía con capacidades para aprobar los presupuestos. Todos los partidos de izquierda a excepción de La Francia Insumisa –Mélenchon solo quiere ver caer a Macron– también están abiertos a esta posibilidad.

Sin embargo, no todo será tan fácil en un país que se ha vuelto ingobernable. El líder de Los Republicanos, a su vez ministro del Interior, Bruno Retailleau, que forzó la dimisión de Lecornu con su enfado por el nombramiento de Bruno Le Maire como ministro de Defensa, ha rechazado en numerosas ocasiones tanto revisar la reforma de las pensiones como aceptar un Ejecutivo de izquierdas, lo que vuelve a asomar la posibilidad de una censura.

48 horas son las que les dio Macron a Lecornu para un segundo intento de formar Gobierno. 48, también, son las que le ha sugerido ahora Lecornu a Macron como el tiempo ideal para nombrar un nuevo primer ministro. Sea quien sea, se encontrará con un país bloqueado, con las cuentas destrozadas y con la posibilidad, cada día más latente, de un adelanto electoral. Mientras, Macron sigue corriendo hacia delante.