Fundado en 1910

Vídeo difundido por el canal de Telegram de al-Aqsa TV, gestionado por Hamás,AFP

La ola de venganza de Hamás en Gaza amenaza con dinamitar la segunda fase del plan de paz de Trump

El nuevo estallido de violencia en la Franja desde la retirada de las tropas israelíes dibuja un incierto futuro a pesar de los esfuerzos de la comunidad internacional por poner fin a dos años de conflicto

La segunda fase del plan de paz del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para la franja de Gaza aún no ha echado andar y ya amenaza con estrellarse. Este lunes, Trump rubricó su firma sobre el documento que simbolizaba el fin de dos años de guerra en Gaza, la liberación de los últimos rehenes israelíes en manos de Hamás y la reconstrucción y futuro del enclave palestino en una ceremonia hecha a su medida en la ciudad balneario egipcia de Sharm el Sheij. Ese mismo día, el estadounidense aseguró que las negociaciones sobre la segunda fase de su plan ya estaban en marcha.

Una afirmación que sostuvo este martes al ser preguntado por la prensa en la Casa Blanca durante su reunión con el presidente de Argentina, Javier Milei, y repitió en una publicación en su cuenta de Truth Social. «Los veinte rehenes han regresado y se sienten tan bien como se puede esperar. Una gran carga se ha levantado, pero el trabajo no está hecho. ¡Los muertos no se han devuelto, como se prometió! La fase dos empieza ahora mismo», aseveró el republicano. Sin embargo, incluso esto ha sido rebatido por las autoridades israelíes que advierten de que no habrá más avances hasta que Hamás no entregue todos los cuerpos sin vida de los rehenes israelíes.

El acuerdo estipulaba que el grupo fundamentalista debía devolver a todos los rehenes, incluidos los 28 cadáveres, antes del lunes. Hasta el momento, solo nueve han regresado a Israel. Hamás se escuda en que están teniendo muchas dificultades para localizar los cuerpos. La implementación del acuerdo de paz de Trump ha sufrido duros reveses desde el primer momento, pasando por la lista de los prisioneros palestinos para el intercambio por los cautivos israelíes hasta llegar a la segunda fase donde todos los detalles importantes están en el aire. Entre los puntos claves destaca la desmilitarización de Hamás, algo vital para Israel y que, por ahora, la organización terrorista se niega a aceptar.

Trump se ha mostrado tajante: «Si ellos no se desarman, los desarmaremos nosotros. Y eso sucederá rápidamente y, quizás, violentamente». Unas amenazas suscritas por el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, que durante una entrevista a la cadena estadounidense CBS declaró que la guerra «aún no ha terminado». «Hamás debe desarmarse o se desatará el infierno», avisó Netanyahu. La organización extremista palestina –y gobierno de facto de la Franja desde 2007– lejos de plegarse a las exigencias del acuerdo, ha redoblado su presencia y control sobre el enclave, lanzando una purga contra todos aquellos clanes rivales que puedan arrebatarle el poder o contra aquellos que acusa de colaborar con Israel.

Una excavadora desplegada por la Municipalidad de Gaza para limpiar los escombros con la bandera de QatarAFP

La ola de venganza desatada en Gaza desde la retirada del Ejército hebreo el pasado viernes amenaza con sumir al enclave en un nuevo conflicto fratricida. Mientras que los mediadores buscan restablecer la seguridad en una Franja devastada, Hamás ha declarado abiertamente que busca «limpiar» el territorio de traidores y ya ha ejecutado públicamente al menos a siete personas. «Estas escenas y ejecuciones son un sello distintivo de Hamás. Así es como Hamás persigue a los civiles: los ejecuta a plena luz del día. Esto continúa hasta el día de hoy», denunció Jamal Nazzal, portavoz de la formación palestina Fatah.

La organización terrorista ha llamado a filas hasta 7.000 combatientes para, según su versión, restablecer el orden y someter de nuevo a los gazatíes. Ante esta complejo situación, este miércoles el jefe del Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (Centcom), Brad Cooper, a través de un mensaje en su cuenta de X, instó a Hamás a «suspender de inmediato la violencia y los disparos contra civiles palestinos inocentes en Gaza, tanto en las zonas controladas por Hamás como en aquellas bajo protección de las FDI, detrás de la Línea Amarilla».

En total, desde el sábado este nuevo circulo de violencia se ha saldado con la vida de al menos 52 miembros del clan Doghmush, histórico rival de Hamás, así como 12 milicianos de la organización fundamentalista. Además, y a pesar de la entrada en vigor del alto el fuego, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han matado a 14 palestinos en bombardeos y ha reducido de 600 a 300 el número de camiones con ayuda humanitaria que pueden entrar en la Franja. Tampoco ha autorizado la apertura del paso de Rafah –en la frontera con Egipto–como represalia al retraso de Hamás en la entrega de los cuerpos de los rehenes. A todo esto, hay que añadir, que poco o nada se sabe de quién formará parte de esa «Junta de Paz» que supervisará al futuro Gobierno tecnocrático palestino para Gaza o qué países están dispuestos a participar en las Fuerza Internacional de Estabilización (ISF, por sus siglas en ingles) para garantizar la seguridad del territorio.