Fundado en 1910
Varios de los candidatos neerlandeses protagonizaron un debate el pasado jueves

Varios de los candidatos neerlandeses protagonizaron un debate el pasado juevesEFE

El nacionalismo neerlandés busca capitalizar en las elecciones años de descontento por la vivienda y la inmigración

Pase lo que pase en las votaciones de este miércoles, las negociaciones para formar gobierno serán complicadas

Por tercera vez en menos de cinco años, los casi 18 millones de habitantes de Países Bajos están llamados a las urnas en unas elecciones anticipadas tras el derrumbe de la coalición gobernante a principio de verano y la dimisión del primer ministro, Dick Schoof.

Después de eso, los candidatos se han lanzado a una campaña contrarreloj marcada por varios elementos clave. A saber, un clima de hartazgo ciudadano que ve cómo, por mucho que voten, el país no encuentra estabilidad. Así, la falta de vivienda asequible y también la constante entrada de inmigrantes ha dividido a la clase política y a la sociedad. Según el Instituto Social y Cultural (SCP), seis de cada diez neerlandeses suspenden a sus representantes públicos, y la mitad de los votantes aún no tiene decidido su voto.

En los últimos días, el promedio de sondeos de Peilingwijzer sitúa al Partido por la Libertad (PVV), liderado por Geert Wilders, como claro favorito con una horquilla entre los 29 y los 31 escaños gracias a su discurso centrado en la identidad nacional y el control de fronteras. Precisamente, estos causaron la caída del Ejecutivo este verano retirándose del Gobierno cuando el resto de socios de la coalición no accedieron a cerrar las fronteras a los solicitantes de asilo, suspender la reunificación familiar y militarizar el control fronterizo.

A los liderados por Wilders les sigue de cerca la alianza progresista GroenLinks-PvdA, encabezada por Frans Timmermans, con entre 22 y 27 diputados, mientras que Llamada Demócrata Cristiana (CDA), un partido de centroderecha, ha protagonizado la principal sorpresa de la campaña con una recuperación notable que lo coloca nuevamente en el tablero central de las negociaciones. A continuación se situarían el liberal progresista D66, el conservador VVD –que gobernaron ininterrumpidamente entre 2010 y 2024 con Mark Rutte– y la nacional-conservadora JA21, en una horquilla de 12 a 17 escaños.

Vivienda e inmigración

El problema de la vivienda se ha convertido en el gran detonante de la frustración social, considerando que el país arrastra un déficit superior a las 300.000 viviendas, con medio millón de proyectos bloqueados por la falta de suelo, el límite de emisiones y la saturación de las redes eléctricas. El partido progresista GroenLinks-PvdA ha defendido un plan ambicioso que contempla invertir unos 36.000 millones de euros para levantar 100.000 viviendas al año durante una década, ampliando la vivienda pública, mientras otras fuerzas optan por urbanizar los bordes urbanos o reducir la presión ganadera para liberar espacio.

Además de la vivienda, la inmigración es el otro gran epicentro del debate, con miles de personas llegando al país cada año, especialmente desde Turquía, Marruecos, Surinam e Indonesia. Ahí, el discurso de Wilders le ha hecho ganar popularidad. En verano propuso un paquete de diez medidas que incluían un cierre temporal de fronteras, una suspensión de la reunificación familiar y una vigilancia fronteriza reforzada, incluso con presencia militar. Medidas, muchas de ellas, legalmente inviables según expertos.

La dificultad de gobernar

Pase lo que pase en las votaciones de este miércoles, las negociaciones para formar gobierno serán arduas. Una coalición de derechas encabezada por Wilders con VVD, CDA y JA21 podría rozar la mayoría absoluta –76 escaños–, pero topa con el veto del CDA al PVV. Por otro lado, una alianza de centro sin extremos exigiría acuerdos profundos entre liberales y progresistas. Las mayorías alternativas, incluida una gran coalición con el PVV, presentan incompatibilidades insalvables en inmigración, política europea o fiscalidad. El escenario más plausible, según analistas, es un gobierno en minoría con apoyos externos, tan frágil como el que acaba de caer.

Es por eso que los neerlandeses acuden a las urnas con la sensación de encontrarse ante una encrucijada de difícil salida. Pese a todo, del resultado de este miércoles se deducirá si el país culmina su giro hacia la derecha o si busca un centro político capaz de sostener su modelo social. Lo que está claro es que, más allá del veredicto de las urnas, el verdadero pulso político comenzará el jueves, cuando se afronte la pregunta que todo el mundo se hace y nadie puede todavía responder: quién podrá gobernar Países Bajos.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas