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Con el viaje a Baréin que emprenderá mañana y hasta el 6 de noviembre el papa vuelve a tender puentes con el islam y manifiesta su intención, como ya hizo en sus visitas a Irak, Marruecos, Egipto y Azerbaiyán, de destacar que "entre Dios y el odio, entre religión y violencia, hay una incompatibilidad absoluta".

Así lo explicó el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, en su tradicional entrevista antes de cada viaje del pontífice, en la que agregó que la intención de Francisco es "eliminar cualquier malentendido, de modo que la religión se convierta siempre en un factor de reconciliación, en un factor de paz, en un factor de cohesión y armonía".

En Baréin, el pontífice clausurará el "Foro para el Diálogo: Oriente y Occidente para la Convivencia humana", donde estarán presentes líderes musulmanes y posteriormente se encontrará con los miembros del Consejo Musulmán de Ancianos en la mezquita del palacio real de Sakhir.

Desde que comenzó su pontificado, hace ya casi 10 años, Francisco ha dedicado una buena parte de sus visitas internacionales a intensificar las relaciones interreligiosas y especialmente con los países musulmanes, cuyos vínculos se habían enfriado con Benedicto XVI.

Países de mayoría musulmana visitados por Francisco:

- La relación del papa con el mundo islámico comenzó con su visita a Jordania en mayo de 2014, donde en su encuentro en Amán con el rey Abdalá II renovó su "profundo respeto y consideración a la comunidad musulmana" y su deseo de que la visita contribuyera "a incrementar y promover relaciones buenas y cordiales entre cristianos y musulmanes".

- Después viajó a Albania y Turquía, donde visitó la mezquita Azul y se detuvo para una emblemático rezo con otros líderes musulmanes, y BOSNIA, país desde el que lanzó su mensaje de "paz y diálogo" ante representantes de todas las comunidades religiosas que conviven en el país.

- En la mezquita de Bakú, en Azerbaiyn papa clamó: "Dios no puede ser invocado por intereses partidistas y fines egoístas, no puede justificar forma alguna de fundamentalismo, imperialismo o colonialismo.¡Nunca más violencia en nombre de Dios!"

- En 2017, el papa Bergoglio pronunció su discurso en la famosa Universidad de Al Azhar, de Egipto, invitado por el gran imán Ahmed al Tayeb, con quien firmó el documento sobre “Hermandad humana para la paz mundial y la convivencia común”, el 4 de febrero de 2019 en Abu Dhabi, en la primera visita a este país del representante de los católicos.

- En Bangladés Francisco pidió a las diferentes confesiones trabajar juntas para acabar con "la tentación de cerrar los ojos a las necesidades de los pobres, de los refugiados, de las minorías perseguidas y de los más vulnerables", durante un encuentro interreligioso.

- En 2019 Francisco también visitó Marruecos y junto al rey Mohammed VI visitó el instituto de los Imames, predicadores y predicadoras, donde se forman para predicar un mensaje de hermandad y contra todo extremismo cuando vuelven a su país.

- Fue histórica su reunión en Irak en marzo de 2021 con el ayatolá Ali al-Sistani en Nayaf, lugar de peregrinación de decenas de miles de chiítas cada año, mientra que su último viajen, en Kazajistán, también de mayoría musulmana, el papa, como hará en Baréin, participó en un foro dedicado al diálogo interreligioso.

Soldados en el frenteGTRES

Italia investiga una red de «safaris humanos» que habría pagado por disparar contra civiles en Sarajevo

La Fiscalía de Milán ha destapado viajes organizados para permitir a visitantes adinerados experimentar la guerra en primera persona, apuntando sus armas contra habitantes indefensos

La Fiscalía de Milán ha abierto una investigación para esclarecer la presunta existencia de una red que organizaba lo que se ha calificado como «safaris humanos»: viajes de ciudadanos italianos a la ciudad sitiada de Sarajevo durante la guerra en Bosnia ( 1992-1995) para disparar contra civiles.

Los hechos se remontan, según han informado los periódicos Il Giorno y La Repubblica, a los años del asedio de Sarajevo, entre 1992 y 1996, cuando la ciudad vivía bajo el fuego constante de las fuerzas serbobosnias. En ese contexto, según el testimonio de investigadores y antiguos oficiales, algunos extranjeros habrían participado en lo que se ha descrito como «safaris humanos». Unos viajes organizados para permitir a visitantes adinerados experimentar la guerra en primera persona, apuntando sus armas contra habitantes indefensos.

Los presuntos participantes pagaban decenas de miles de euros –según las primeras estimaciones, entre 80.000 y 100.000– para acceder a las posiciones de tiro que rodeaban la capital bosnia. Desde allí, habrían disparado contra cualquier persona visible: transeúntes, mujeres que buscaban agua, niños que cruzaban las calles o ancianos que intentaban refugiarse. Algunas informaciones apuntan incluso a que existían tarifas diferenciadas según el tipo de víctima.

Las investigaciones en curso tratan ahora de identificar a los supuestos organizadores de esos viajes, entre ellos varios empresarios y aficionados a las armas de grupos extremistas del norte del país . Los primeros indicios sugieren que las rutas partían de ciudades como Trieste o Milán y que los visitantes contaban con la colaboración de intermediarios en Serbia y Bosnia, quienes les facilitaban transporte, alojamiento, armas y acceso a las posiciones de francotiradores.

El caso ha cobrado fuerza tras la aparición de nuevas pruebas y testimonios, algunos de ellos recogidos en los últimos años por periodistas e investigadores independientes. Aunque las autoridades bosnias abrieron hace tiempo un expediente sobre estos hechos, la falta de cooperación internacional y la complejidad del conflicto impidieron entonces continuar con el proceso.

La Fiscalía de Milán estudia posibles delitos de homicidio agravado y participación en crímenes de guerra. Se están recabando declaraciones de antiguos agentes de Inteligencia, de testigos y de supervivientes del asedio. El desafío judicial es enorme: los hechos ocurrieron hace más de tres décadas, muchos protagonistas podrían haber fallecido y la documentación disponible es escasa o dispersa entre distintos países.

Las autoridades bosnias han acogido con esperanza la investigación italiana, que consideran una oportunidad para arrojar luz sobre crímenes que nunca fueron plenamente esclarecidos. Para las víctimas del asedio, este proceso representa una posibilidad de justicia, aunque llegue con décadas de retraso.

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