Fundado en 1910

Personas identificadas como Generación Z marcharon desde el Ángel de la Independencia hasta la Plaza de Armas de la Ciudad de MéxicoNurPhoto via AFP

«¡Fuera Claudia!»: ¿por qué la generación Z en México se ha echado a las calles contra Sheinbaum?

El asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, han sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de los más jóvenes que denuncian la inseguridad y la falta de oportunidades que sufren en el país

este fin de semana, México ha sido escenario de multitudinarias manifestaciones encabezadas por jóvenes de la llamada generación Z, quienes han salido a las calles para expresar su descontento con la gestión del Gobierno de la izquierdista Claudia Sheinbaum, al grito de «¡Fuera Morena!» –el partido político de la presidenta– o «¡Fuera Claudia!». Las protestas acabaron con 120 heridos y 40 detenidos, según anunciaron las autoridades mexicanas que trataron de deslegitimar las reivindicaciones de los jóvenes.

Las protestas, surgidas a raíz del asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, han cristalizado un malestar juvenil que venía gestándose desde hace meses y que ahora se manifiesta de forma visible y coordinada en varias ciudades del país. Para muchos de los participantes, la muerte de Manzo simboliza el deterioro de la seguridad en México y la incapacidad del Estado para proteger incluso a autoridades públicas, lo que consideran una prueba del fracaso gubernamental en su responsabilidad más fundamental.

La inseguridad y el narcotráfico

Las pancartas, los cánticos y la presencia de símbolos culturales asociados a la juventud global, como banderas del manga One Piece, han marcado una protesta que combina indignación política con una estética generacional propia que ya se han repetido en otros países como Perú, Marruecos o Filipinas. Los jóvenes denuncian el aumento de la violencia, las desapariciones y los asesinatos diarios, en su mayoría ligados a las organizaciones del narcotráfico.

A ello se suma el descontento por la subida de impuestos en productos de consumo habitual entre adolescentes y jóvenes, así como el aumento de precios en bienes básicos que afecta especialmente a quienes aún no logran incorporarse plenamente al mercado laboral. Reclaman, además, oportunidades reales, transparencia en las instituciones y una gestión menos ideologizada y más eficaz a la hora de atajar los problemas cotidianos.

Manifestantes de la Generación Z de MéxicoEFE

El movimiento, que no se identifica con ninguna ideología concreta, rechaza cualquier intento de vincularlo a partidos políticos tradicionales. Sin embargo, desde el Gobierno de Sheinbaum se ha vendido la idea de que detrás de las convocatorias existe financiación de la oposición, actores extranjeros, o incluso manipulación mediante cuentas falsas o bots en redes sociales. De hecho, la propia presidenta mexicana ha expresado dudas sobre la autenticidad de algunas de las cuentas que impulsaron la protesta y ha insinuado que ciertos grupos buscan desestabilizar su Ejecutivo a través de estas movilizaciones.

Estas declaraciones no han hecho sino aumentar la indignación entre los manifestantes, que consideran que el Gobierno pretende desacreditarlos en lugar de ofrecer respuestas concretas a sus demandas. La contestación oficial, sin embargo, se dio en forma de un fuerte despliegue de seguridad en torno al Palacio Nacional, que terminó en enfrentamientos cuando un grupo reducido de encapuchados derribó las vallas metálicas colocadas por las autoridades. El saldo fue 120 heridos –100 de ellos policías, según las autoridades mexicanas– y 40 detenidos.

Lo ocurrido en México se enmarca en una tendencia más amplia en Hispanoamérica, y el mundo en general, donde este año se han registrado movimientos juveniles similares. En Perú, la generación Z protagonizó manifestaciones motivadas por el rechazo a la corrupción, la desigualdad y la precariedad política crónica del país. Allí también se adoptaron símbolos visuales compartidos por jóvenes de distintos países, reforzando la idea de una identidad generacional transnacional.

Paraguay, también se vivieron protestas juveniles inspiradas en el caso peruano, y se dirigieron igualmente contra lo que perciben como prácticas políticas opacas y abusos de poder. Este paralelismo apunta a un fenómeno más profundo: la emergencia de una juventud crítica, conectada digitalmente y cada vez menos dispuesta a aceptar la continuidad de estructuras políticas que perciben como ineficaces o desconectadas de sus realidades.