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Lidia Fernández
CrónicaLidia FernándezVarsovia

80 años de los juicios de Núremberg: los archivos polacos que condenaron a los jerarcas nazis

El Tribunal discutió si usar o no la palabra «genocidio». El término era tan nuevo que no formaba parte del Derecho Internacional y no aparecía en ningún tratado previo

Juicios de Núremberg: Hermann Göring, Rudolf Hess, Joachim von Ribbentrop, Wilhelm Keitel en primera fila

Juicios de Núremberg: Hermann Göring, Rudolf Hess, Joachim von Ribbentrop, Wilhelm Keitel en primera filaNARA / Wikimedia Commons

Comenzaron el 20 de noviembre de 1945 y terminaron el 1 de octubre de 1946, con 24 acusados principales: 12 condenados a muerte; 3 a cadena perpetua; 4 con condenas de prisión de hasta 20 años y 3 quedaron absueltos.

Se eligió la ciudad de Núremberg, una ciudad en la región de Baviera en Alemania porque tenía una Sala de justicia intacta; estaba en zona estadounidense y era el lugar donde Hitler organizaba los congresos del partido nazi y la ciudad donde promulgó las Leyes Raciales en 1935.

Los Juicios de Núremberg marcaron un antes y un después en la historia del Derecho, por primera vez, líderes de un Estado eran juzgados por crímenes cometidos en nombre del propio Estado.

80 años después, pocos libros de texto hablan sobre la huella polaca en el proceso que definió la justicia internacional moderna.

Churchill propuso la ejecución inmediata de slo jerarcas nazis sin juicio alguno


Tras la derrota del Tercer Reich, los Aliados debatieron durante meses qué hacer con los principales dirigentes nazis. Había tres posturas: la ejecución inmediata sin juicio propuesta por Winston Churchill; un proceso judicial internacional propuesto por Estados Unidos; y una comisión de investigación más un juicio nacional propuesto por la URSS y Francia.

La decisión final fue fruto de negociaciones tensas que duraron casi un año, finalmente, el acuerdo llegó el 8 de agosto de 1945, cuando se creó oficialmente el Tribunal Militar Internacional (TMI).

Robert H. Jackson: el hombre clave

Aunque fue una decisión colectiva, la persona clave que impulsó la idea de celebrar un juicio internacional fue Robert H. Jackson, fiscal general de Estados Unidos. Jackson, propuso un proceso judicial público, documentado y basado en pruebas; argumentado que solo un juicio transparente evitaría que los crímenes nazis pudieran negarse en el futuro.

Diseñó la estructura legal y los principios que más tarde se conocerían como los Principios de Núremberg, adoptados por la ONU en 1950. Su mensaje al entonces presidente de Estados Unidos Harry S. Truman fue decisivo: «Debemos juzgar a estos hombres con un registro que dejará claro para la historia quiénes fueron y qué hicieron».

La misión de Polonia, la «invitada»

Polonia no formaba parte del tribunal. No tenía juez ni fiscal con asiento oficial. Aun así, llegó a Núremberg con una misión clara: asegurar que el exterminio en su territorio no se diluyera entre las responsabilidades generales del régimen nazi.

La delegación polaca llegó al juicio con permiso solo para diez días y estuvo encabezada por cuatro juristas: Stefan Kurowski, Stanisław Piotrowski, Tadeusz Cyprian y Jerzy Sawicki. Llegaron con cientos de documentos, informes y pruebas que desmontaban cualquier intento de minimizar la maquinaria del genocidio en el país polaco.

Planos originales de los crematorios II y III: firmados por ingenieros de Schutzstaffel (SS) y de la empresa Topf & Söhne. Demuestran técnicamente la existencia de cámaras de gas con sistemas de ventilación y hornos de alta capacidad.

El «Álbum de Auschwitz»

El «Álbum de Auschwitz»: un álbum fotográfico nazi hallado por casualidad en 1945. Muestra con total claridad la selección en la rampa, mujeres y niños caminando hacia las cámaras de gas. Fotografías inéditas del Sonderkommando y cartas clandestinas: fotos tomadas en 1944 desde el crematorio V que mostraban cuerpos quemados al aire libre. Notas secretas escritas por prisioneros de los crematorios y ocultas en botellas y latas. Listas completas de transportes: hojas de ruta de trenes desde guetos y países ocupados con miles de nombres y datos.

Registros médicos de Mengele y otros doctores: detalles de experimentos con gemelos, mujeres embarazadas y prisioneros discapacitados

Las tarjetas de prisioneros (Häftlingskarten): fichas individuales con foto, número, profesión, enfermedad, fecha y causa de muerte. Registros médicos de Mengele y otros doctores: detalles de experimentos con gemelos, mujeres embarazadas y prisioneros discapacitados. Inventarios del Kanada-Lager: listas de bienes robados: oro dental, relojes, maletas, ropa infantil, y otros enseres. Correspondencia interna de la SS: informes con frases tales como «tratamiento especial»; «evacuación» y «solución final».

«Sin esos documentos, muchas de las pruebas más contundentes habrían sido imposibles de presentar», explica la historiadora Sylwia Karowicz-Bienias.

Campos de exterminio, de trabajo y guetos

No existe un listado único y cerrado de todos los campos de concentración nazi. Se estima que había más de 900 lugares de detención, subcampos y centros de trabajos forzados en territorio polaco. Sí existen documentos de los principales, especialmente los de exterminio (Vernichtungslager).

Detenidos en campos de concentración

Judíos secuestrados por los nazisShutterstock.

Auschwitz-Birkenau (Oświęcim): trabajo y exterminio entre 1940-1945, con más de 1.3 millones deportados, principalmente judíos. Los nazis destruyeron parte de las cámaras de gas en 1944 y evacuaron el campo en una «marcha de la muerte».

Treblinka: solo exterminio (Operación Reinhard). Funcionó entre 1942 y 1943 en solo un año fueron asesinados entre 750.000 y 900.000 personas. Tras una revuelta en 1943, los nazis demolieron el campo, nivelaron el terreno y plantaron un campo de granja para ocultarlo.

Sobibor: solo exterminio. Estuvo vigente entre 1942–1943 y fueron asesinados entre 170.000 y 250.000 personas. Tras el famoso levantamiento en octubre de 1943, los nazis cerraron el campo, destruyeron edificios y plantaron árboles.

Belzec: solo exterminio. Vigente entre 1942–1943, fueron asesinados entre 430.000 y 500.000 personas. El campo fue desmontado completamente; se aró el terreno y se plantaron árboles.

Płaszów (Cracovia-Płaszów): trabajo esclavo, funcionó entre 1942–1945, murieron entre 8.000 y 10.000 personas. Fue evacuado y demolido convertido en un vertedero, hoy es un lugar memorial.

Lódz (Litzmannstadt) no eran un campo de exterminio total, pero sí de detenciones masivas. Funcionó entre 1940–1944; más de 200.000 judíos pasaron por él, la mayoría asesinados o enviados a Chełmno/Auschwitz.

Varsovia (Campo Gesiowska y el gueto). Estuvo vigente entre 1940–1943 con más de 400.000 internos, casi todos muertos o deportados.

«Los alemanes aportaron los acusados. Los polacos aportaron las pruebas». La frase se le atribuye a Hersch Lauterpacht, un jurista polaco.

Genocidio sí, genocidio no

La palabra genocidio había sido creada en 1944 por el jurista Raphael Lemkin. Cuando empezaron los juicios (noviembre de 1945), el concepto no formaba parte del Derecho Internacional y no aparecía en ningún tratado previo. Los fiscales temían que los abogados defensores argumentaran que era un término inventado lo que podía invalidarlo legalmente.

Aunque hubo resistencia, el término sí apareció en la acusación y en ciertos documentos, pero no se convirtió en un cargo independiente durante el juicio. Los crímenes que hoy llamamos «genocidio» fueron procesados bajo: crímenes contra la humanidad; exterminio y persecución racial.

El término se formalizó como categoría legal internacional después, en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio (1948).

Los otros juicios

Un año después de los Juicios de Núremberg, Estados Unidos organizó 12 juicios por separado entre 1946 y 1949 con un total de 185 acusados; entre los que se juzgó a militares, médicos, jueces, industriales, funcionarios de las SS y diplomáticos.

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