Buques de guerra de Estados Unidos desplegados frente a aguas venezolanas
Estados Unidos acelera la nueva fase de su campaña contra Venezuela para estrechar el cerco a Maduro
Estados Unidos se dispone a abrir una nueva fase de operaciones relacionadas con Venezuela en los próximos días, en un movimiento que apunta a una escalada significativa de la presión de Washington sobre el dictador Nicolás Maduro, según revelaron a Reuters cuatro altos funcionarios estadounidenses conocedores de los planes. La agencia no pudo determinar la fecha exacta ni el alcance de estas acciones, ni si el presidente Donald Trump ha tomado ya una decisión final, pero el despliegue militar de las últimas semanas en el Caribe indican que la Casa Blanca se prepara para un salto cualitativo en su estrategia.
Dos de los funcionarios citados por Reuters señalaron que operaciones encubiertas serían probablemente el primer paso de este nuevo escenario. Otro subrayó que el abanico de posibilidades sobre la mesa incluye intentos de derrocar al mandatario venezolano, una opción que ha circulado en los debates internos de la Administración. El Pentágono remitió cualquier pregunta a la Casa Blanca y la CIA declinó pronunciarse.
Un alto cargo estadounidense, que también pidió anonimato, recalcó el sábado que Trump «está preparado para usar todos los elementos del poder estadounidense para detener el flujo de drogas hacia nuestro país y llevar ante la justicia a los responsables». La Administración lleva meses describiendo a Maduro como un actor clave del narcotráfico internacional, una acusación que él rechaza.
Las tensiones han crecido al ritmo de un importante despliegue militar estadounidense: el portaaviones USS Gerald R. Ford llegó al Caribe el 16 de noviembre acompañado de su grupo de ataque, que incluye al menos siete buques de guerra, un submarino nuclear y aviones F-35. Oficialmente, estas fuerzas están concentradas en operaciones contra el narcotráfico, pero la magnitud del despliegue supera con creces lo necesario para esa misión. Desde septiembre, unidades estadounidenses han llevado a cabo 21 ataques contra embarcaciones acusadas de transportar drogas en el Caribe y el Pacífico, con 83 muertos.
En paralelo, Washington se prepara para designar este lunes al llamado Cártel de los Soles como organización terrorista, lo que abriría la puerta a un abanico más amplio de acciones militares y financieras. Trump acusa a Maduro de liderar ese cártel, algo que el mandatario venezolano niega. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó esta semana que dicha designación «abre un montón de opciones nuevas».
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, asiste a una manifestación del Día de la Juventud en Caracas
Trump, no obstante, ha dejado la puerta abierta a explorar una vía diplomática. Reuters confirma que existen conversaciones discretas entre Caracas y Washington, aunque se desconoce si pueden influir en el calendario de las operaciones. Estados Unidos también ha duplicado recientemente la recompensa por información que conduzca a la detención de Maduro, hasta los 50 millones de dólares.
Mientras tanto, en Venezuela, el presidente –que cumple 63 años este domingo– apareció la noche del sábado en el principal teatro de la capital para el estreno de una serie sobre su vida, en un intento de aparentar tranquilidad. Sin embargo, dentro del Gobierno cunde la preocupación ante la supremacía militar estadounidense con una fuerza armada venezolana debilitada por falta de entrenamiento, salarios colapsados y equipos deteriorados.
Ante este desequilibrio, el Gobierno ha preparado estrategias alternativas en caso de invasión, incluida una respuesta de tipo guerrillero, una táctica que denomina «resistencia prolongada» y que ha sido mencionada en la televisión estatal. El plan consistiría en operaciones de sabotaje y acciones dispersas de unidades pequeñas distribuidas en más de 280 localidades.