El encuentro en la Casa Blanca el pasado mes de agosto que reunió a Trump, Zelenski, Von der Leyen, Starmer, Stubb, Macron, Meloni, Merz y Rutte
En qué consiste la contrapropuesta europea para la paz en Ucrania que Estados Unidos se inclina a aceptar
A la vez que el ultimátum que el presidente estadounidense, Donald Trump, le dio a su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, para decidir si acepta su acuerdo de paz o no se mantiene vigente, con este jueves, como fecha límite, las dos partes se acercan a un consenso. Después de que la semana pasada Washington entregara a Kiev una hoja de ruta de 28 puntos hacia la paz –muy favorable a Rusia– ahora el país invadido ha presentado, con la mediación de Europa, una contrapropuesta de 24 puntos que Estados Unidos vería con buenos ojos.
Desde el principio, Europa –más concretamente Reino Unido, Francia y Alemania– ha estado trabajando con Ucrania para intentar matizar la primera propuesta estadounidense y buscar garantías más solidas para Ucrania. Ayer mismo, de hecho, en Suiza, horas antes de la reunión que mantuvieron delegaciones de Estados Unidos y Ucrania, estos últimos ya dialogaron con representantes de los tres países europeos anteriormente mencionados para coordinar una respuesta y proteger la integridad ucraniana con un texto que Estados Unidos estuviese dispuesto a respaldar.
El marco común del acuerdo
De primeras, tanto la propuesta estadounidense como la contrapropuesta europea coinciden en una serie de puntos clave. A saber, la soberanía de Ucrania debe ser reafirmada como premisa de cualquier negociación –la propuesta europea es menos ambigüa en ese sentido– y se debe enviar un amplio paquete de reconstrucción al país presidido por Zelenski, basado en inversiones tecnológicas, modernización de infraestructuras y contribución de instituciones financieras internacionales. Una primera diferencia es que el borrador europeo afirma que los activos rusos deben permanecer congelados hasta que Moscú pague los daños causados por la guerra.
Además de esas similitudes, los dos borradores también coinciden en que la supervisión de la central nuclear de Zaporiyia debe quedar bajo la autoridad del Organismo Internacional de Energía Atómica, que se debe producir un intercambio humanitario de prisioneros y civiles y que se creará un Consejo de Paz presidido por Donald Trump, similar a lo que contiene la propuesta para la paz en la franja de Gaza.
La seguridad de Ucrania y la OTAN
Si hasta ahora se han expuesto los puntos en los que los borradores más o menos coinciden, toca exponer aquellos donde se diferencian. Mientras el plan estadounidense imponía a Ucrania no entrar en la OTAN, incluyendo además un compromiso formal de la Alianza de no expandirse más, el borrador europeo elimina ese veto y señala que la adhesión de Ucrania dependería del consenso interno de la propia OTAN.
Combates en la línea de combate de Jarkov-Lugansk
Por otra parte, si una de las claves del borrador estadounidense era reducir el Ejército ucraniano hasta un máximo de 600.000 soldados, la contrapropuesta eleva esa cifra hasta los 800.000.
En cuanto al despliegue militar occidental, ambos documentos coinciden en que la OTAN no situará tropas permantentes bajo territorio ucraniano, pero mientras el texto estadounidense imponía restricciones a la propia Alianza, el europeo rebaja el tono e introduce únicamente un compromiso vinculado a «tiempos de paz», dejando margen para intervenir en caso de crisis.
El territorio ucraniano
Pese a todos estos puntos, la gran clave en cualquier acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania será qué ocurrirá con el territorio ucraniano que ahora Rusia controla total o parcialmente. En este sentido, mientras el plan de Trump ofrecía amplias concesiones a Rusia –reconocimiento occidental de Crimea, Donetsk y Lugansk como territorios «de facto» rusos, congelación de Zaporiyia y Jersón en la línea de contacto y la retirada ucraniana de las zonas que aún mantiene en el Donbás–, Europa rechaza frontalmente estas concesiones.
En el texto europeo no aparece ningún reconocimiento territorial a favor de Rusia y solo se menciona que Ucrania se compromete a no recuperar los territorios ocupados mediante fuerza militar. También señala que cualquier discusión sobre los intercambios territoriales debe celebrarse a lo largo de la línea de contacto. Además, mencionan que Rusia no podrá modificar ningún acuerdo territorial por la fuerza.
La reintegración de Rusia
Por otra parte, mientras ambas propuestas coinciden en que debería reintegrar progresivamente a Rusia en la economía global, también existen importantes diferencias sobre la forma del asunto. El borrador estadounidense planea descongelar los activos rusos y destinar 100.000 millones a la reconstrucción de Ucrania –aunque la mitad de los beneficios se revertirían en Estados Unidos–, mientras que la contrapropuesta europea corrige esa fórmula y afirma que loa activos rusos seguirán inmovilizados hasta que Moscú pague las reparaciones y la reconstrucción de Ucrania sea plena.
Por último, ambos borradores coinciden en que el alto el fuego entre en vigor de manera inmediata después de que las partes se retiran a las posiciones acordadas, y que Ucrania tendrá que celebrar elecciones una vez firmado el acuerdo –Estados Unidos dio un plazo de 100 días; Europa no fija ninguna fecha aunque habla de celebrarlas «lo antes posible»–.
De esta manera, Europa, que desde el principio denunció que el borrador estadounidense le era muy favorable a Rusia, ha puesto sus propias condiciones que en Washington no ven con malos ojos. Ayer, después de la reunión con la delegación ucraniana, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aseguró que se había «avanzado mucho» y posteriormente la Casa Blanca difundió un mensaje hablando de «conversaciones productivas».
La clave, claro está, más allá de que Ucrania y Estados Unidos se pongan de acuerdo, será la posición de Rusia al respecto. El asesor internacional del Kremlin, Yuri Ushakov, ya ha dejado claro que la contrapropuesta eueopea «no les conviene». Antes, el viernes, Vladimir Putin afirmó que el borrador estadounidense «podría servir de base para un arreglo pacífico definitivo», pero todavía está por ver que acepte dejar la guerra y enfrentarse a las consecuencias de la misma. Por el momento, sigue bombardeando Ucrania cada noche.