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William Lai, presidente de Taiwán

William Lai, presidente de Taiwán@ChingteLai

Lai refuerza el blindaje de Taiwán con un plan defensivo para frenar la presión de Pekín

Planea invertir 1,25 billones de dólares taiwaneses para alcanzar una «capacidad defensiva altamente resiliente y con disuasión plena»

El presidente taiwanés, William Lai, anunció este miércoles un ambicioso paquete de iniciativas para construir una fuerza capaz de «defender permanentemente» al «Taiwán democrático» frente a la creciente «amenaza china».

Desde la Oficina Presidencial en Taipéi, Lai detalló que su Gobierno quiere dotar a las Fuerzas Armadas de un «alto nivel de preparación» para disuadir de forma eficaz a China de cara a 2027, año en el que, según informes de inteligencia de Estados Unidos, Xi Jinping habría ordenado «completar los preparativos para una reunificación por la fuerza».

Entre 2026 y 2033, Taipéi planea invertir 1,25 billones de dólares taiwaneses para alcanzar una «capacidad defensiva altamente resiliente y con disuasión plena».

El grueso de los fondos se destinará al desarrollo del Escudo de Taiwán (T-Dome), un sistema de defensa aérea en capas, diseñado con alta capacidad de alerta e intercepción, similar a la Cúpula de Hierro israelí o al sistema propuesto por Estados Unidos, la Cúpula Dorada.

El programa incluye también la incorporación de alta tecnología e inteligencia artificial con el objetivo de crear un entramado militar «resistente, basado en decisiones eficientes y ataques precisos», y apunta a reforzar la autonomía en defensa y la industria nacional.

Lai defendió que Taiwán, pieza clave de la primera cadena de islas, no puede convertirse en un eslabón débil de la seguridad regional: «Debemos demostrar determinación y asumir una mayor responsabilidad de autodefensa», afirmó.

El presidente acusó a Pekín de intentar transformar el «Taiwán democrático» en un «Taiwán chino», mediante presión militar, operaciones de influencia y lo que denunció como «represión transnacional» de ciudadanos taiwaneses.

Para hacer frente a este escenario, el Ejecutivo creará un departamento permanente encargado de elaborar planes de acción y coordinar la movilización social y la colaboración con países aliados para defender el statu quo.

Advirtió además de que, en todos los escenarios planteados por Pekín, el mayor riesgo no es la fuerza militar, sino la renuncia interna: «La democracia no es una provocación. La mera existencia de Taiwán tampoco es excusa para que un invasor rompa el statu quo».

Pekín sostiene que la isla es una «parte inalienable» del territorio chino y no descarta el uso de la fuerza para tomarla. Taipéi, por su parte, recalca que el futuro de la isla corresponde únicamente a sus 23 millones de ciudadanos.

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