El canciller alemán, Friedrich Merz, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en rueda de prensa en Berlín
Merz espera que Trump asista a la cumbre de seguridad de Berlín sobre Ucrania
El canciller alemán ha confirmado este jueves que Estados Unidos recibió ayer una nueva contrapropuesta sobre el plan de paz para poner fin a la invasión rusa
El canciller alemán, Friedrich Merz, ha anunciado este jueves, en una rueda de prensa conjunta con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que Berlín tiene previsto acoger la semana que viene una cumbre para debatir la última contrapuesta de paz de 20 puntos para Ucrania. Así, Merz ha declarado que espera que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump –impulsor de las negociaciones de paz–, asista a esta cita.
«Le hicimos una propuesta (a Trump) de que durante el fin de semana hablemos de forma concluyente con el Gobierno de EE. UU. sobre los documentos (de paz)», dijo Merz en una rueda de prensa en la capital alemana, en alusión a la conversación que mantuvo el miércoles con el líder estadounidense y con sus homólogos de Francia y el Reino Unido.
El canciller confirmó que Estados Unidos recibió este miércoles una propuesta sobre el plan de paz que Trump todavía no conocía en el momento de la conversación.
«En ella se trata sobre todo de la cuestión de qué concesiones territoriales está dispuesta a realizar Ucrania, pero eso es una pregunta que sobre todo deben responder el presidente ucraniano y el pueblo ucraniano, eso también se lo dejamos claro a Trump», explicó.
Merz subrayó que si ahora el proceso avanza tal y como lo desean los europeos, durante el fin de semana se mantendrán conversaciones con Washington.
«Y después posiblemente a principios de la semana que viene habrá un encuentro aquí en Berlín. Si el Gobierno estadounidense participa o no, eso depende en gran medida de la formulación conjunta de los documentos que en estos momentos se están trabajando. Soy bastante optimista que lo conseguiremos».
El canciller añadió que su impresión tras la conversación con Trump es que éste está dispuesto a avanzar por este camino porque sabe que hay que tener en cuenta los intereses europeos, a la vez que habló de una llamada muy «constructiva».
Trump, por su parte, afirmó este miércoles que a los líderes europeos «les gustaría que fuéramos a una reunión el fin de semana en Europa y tomaremos una decisión, dependiendo de lo que nos digan», según apuntó el republicano.
Preguntado sobre si esa reunión incluiría al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, el presidente aclaró que la reunión sería «con Zelenski y nosotros».
Rutte mantiene su confianza en EE.UU.
Por su parte, Rutte ha comentado que la estrategia de seguridad de EE. UU., ampliamente criticada por sus apreciaciones sobre Europa, sí que contiene un claro compromiso de Washington con la seguridad del continente.
«Como secretario general de la OTAN mi principal tarea es, por supuesto, garantizar que la alianza en su conjunto sea segura. Y si lo miro desde esta óptica y miro la estrategia de seguridad (de EE. UU.), ahí pone claramente que EE. UU. se compromete con Europa, con darle seguridad a Europa», señaló.
Al mismo tiempo, Washington también reconoce «que toda la alianza tiene que seguir siendo segura», para lo cual hace falta una «estrecha cooperación» entre los aliados europeos, EE. UU y Canadá, señaló.
Rutte recordó que con ocasión de la última cumbre de la OTAN en La Haya, Trump reclamó un mayor esfuerzo conjunto para incrementar el gasto en defensa.
«EE. UU. siempre se ha comprometido con la OTAN, pero también ha tenido siempre la expectativa de que hagamos más, de que gastemos tanto como ellos», enfatizó.
«No porque simplemente tengamos que hacerlo, sino porque tenemos que hacerlo para alcanzar nuestros objetivos de capacidades y garantizar que podamos combatir contra los rusos si nos atacan», agregó Rutte, que también apuntó a la amenaza del rearme de China.
El secretario general de la OTAN celebró en este sentido que Alemania haya decidido alcanzar ya en 2029 un gasto del 3,5 % del PIB en defensa y colocó al país germano como ejemplo a seguir para el resto de Europa.