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CrónicaEduardo ZalovichTel Aviv

Israel prepara un ataque fulminante contra Hezbolá

El gobierno de Jerusalén trabaja para asegurar la legitimidad internacional, especialmente con Washington, antes de una operación a gran escala

El humo se eleva desde el lugar de un ataque aéreo israelí que tuvo como objetivo la aldea de El Mahmoudiyeh, en el sur del Líbano,AFP

El comandante del Mando Norte israelí, general Rafi Milou, afirmó que «nos estamos preparando para frenar el rearme de Hezbolá y destruir toda su capacidad de lucha». Esta acción que está organizando Israel se debe, según el citado militar, a que el presidente libanés «teme ordenar esta misión a su propio ejército» y controlar todo el territorio nacional, de acuerdo al cese del fuego firmado en 2024.

Terroristas se acercan cada vez más a la frontera, y sus oficiales han criticado la respuesta de las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel). Según un teniente en Galilea, «miembros de Hezbolá se acercan a nuestras fuerzas bajo el pretexto de trabajar la tierra. En realidad, todo el mundo sabe que su verdadera intención es recopilar datos y evaluar nuestra preparación».

Tras varios informes de campo, corroborados por inteligencia, las FDI decidieron actuar en territorio libanés. Como parte de la respuesta, se colocaron carteles cerca de viviendas civiles en Líbano, advirtiendo a los residentes que se habían identificado combatientes de Hezbolá en la zona y aconsejando que eviten acercarse a la frontera o a posiciones militares israelíes.

Los combatientes criticaron la respuesta de las FDI calificándola de «ridícula», afirmando que esperan una acción decisiva, como arrestos o bombardeos para eliminar a todos los operativos.

Los terroristas de Hezbolá se han acercado cada vez más a las posiciones de las FDI, según informaron reservistas ubicados en el sector oriental de la División Galilea de Israel. Esta semana, el comandante Milou mantuvo una reunión con oficiales regionales, presentando un informe de situación.

La principal preocupación es el intento de Hezbolá de llevar a cabo ataques limitados, contra posiciones avanzadas de las FDI dentro del territorio libanés o, más alarmante aún, infiltrarse en territorio israelí.

«La fuerza de elite Radwan está reconstruyendo sus capacidades. Aunque ya no cuenta con la misma fuerza que antes de la Operación Escudo del Norte, está avanzando en planes de ataque con apoyo de Irán y deben ser destruidos», dijo el comandante.

Las estimaciones del Mando Norte sugieren que, mientras la División de Inteligencia amplía su lista de objetivos, el gobierno de Jerusalén trabaja para asegurar la legitimidad internacional, especialmente con Washington, antes de una operación a gran escala.

Tensión en aumento

El actual clima geopolítico en la frontera Líbano-Israel sigue marcado por tensiones derivadas de la presencia de Hezbolá –satélite de Teherán–; la fragilidad del alto el fuego tras la guerra de 2023–24; y los esfuerzos de Beirut para desarmar al movimiento chií. Netanyahu ha subrayado que la seguridad de Israel depende de eliminar las amenazas respaldadas por Irán y sus proxis en la región.

Los informes filtrados destacan que Israel valora la cooperación de Estados Unidos, señalando que sus envíos de armas pretenden «terminar el trabajo contra el eje del mal iraní». El ministro de Defensa, Israel Katz, ha reforzado esta postura al afirmar que se seguirá actuando para «impedir cualquier amenaza a los residentes del norte y al Estado de Israel», tras ataques contra objetivos chiíes en Beirut. «Hezbolá está jugando con fuego… no permitiremos amenazas a nuestros ciudadanos ni a nuestra soberanía».

Desde la organización terrorista misma, Naim Qassem ha dejado claro su rechazo tanto al desarme como a la presión internacional. «Todo tiene un límite y los ataques israelíes en el sur del Líbano no pueden continuar». Defendió que Hezbolá no se desarme porque necesita mantener armas para su «autodefensa», rechazando todo diálogo político.

En una muestra del delicado equilibrio de Beirut, el ministro de Relaciones Exteriores, Yousef Raji intenta mantener la soberanía nacional mientras navega entre la presión iraní y la realidad interna. «Un estado fuerte no puede construirse a menos que el gobierno posea el derecho exclusivo de portar armas», afirmó el canciller, aludiendo a la necesidad de que sólo el gobierno libanés controle la fuerza dentro del país.

País neutral

También rechazó una invitación a visitar Irán, proponiendo, en cambio, dialogar en un país neutral, subrayando la importancia de la independencia y el respeto mutuo. «Las condiciones no están dadas actualmente… estamos abiertos al diálogo, pero en un marco de respeto por la soberanía y sin interferencias», escribió en un mensaje diplomático a Teherán. «Hezbolá no entregará sus armas sin una decisión iraní… su objetivo es ganar tiempo y mantener su influencia».

Discursos oficiales señalan que Irán ve a Hezbolá como un factor central de «resistencia regional». Según informes, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní subrayó que «las decisiones sobre Hezbolá deben ser tomadas por el pueblo libanés». Una afirmación por demás irónica.

Esto refleja cómo Irán maneja su rol en la región: un apoyo explícito a grupos terroristas satélites, mientras afirma públicamente que no interfiere directamente en la soberanía de ningún estado.