El expríncipe Andrés de Inglaterra, hermano del monarca Carlos III, posa rodeado de mujeres con la cara tapada y con Ghislaine Maxwell, cómplice de Epstein
Lo que se sabe y lo que no: las claves de la desclasificación de los archivos del caso Epstein
La desclasificación de miles de documentos del caso del pederasta Jeffrey Epstein ha vuelto a colocar en primer plano uno de los mayores escándalos de abusos sexuales y encubrimientos de la historia reciente de Estados Unidos. El Departamento de Justicia publicó este viernes más de 13.000 archivos relacionados con las investigaciones contra el financiero, condenado por delitos sexuales y fallecido en 2019 en una cárcel de Nueva York mientras esperaba juicio por tráfico sexual de menores.
La publicación, realizada bajo la presión del Congreso y en cumplimiento de una ley firmada por el presidente Donald Trump el mes pasado, llevaba años siendo reclamada por quienes confiaban en que los papeles arrojaran luz definitiva sobre la red de poder, dinero e influencias que rodeó a Epstein. Sin embargo, el primer paquete de documentos ha dejado una sensación ambivalente. Muchas páginas, pocas certezas nuevas y numerosas incógnitas aún abiertas.
Qué documentos se han hecho públicos
Los archivos proceden de tres grandes investigaciones: la primera pesquisa policial abierta en Palm Beach (Florida) en 2005; el proceso federal que culminó en 2008 con un controvertido acuerdo judicial que permitió a Epstein evitar una larga condena; y la investigación iniciada en Nueva York en 2019, que quedó inconclusa tras su muerte.
El material incluye registros telefónicos, agendas, listados de vuelos, transcripciones de entrevistas, fotografías, vídeos y documentos internos del FBI y del Departamento de Justicia. Buena parte del contenido aparece fuertemente censurado. Un ejemplo extremo es un archivo titulado «Gran Jurado Nueva York», de 119 páginas, publicado íntegramente en negro.
El Departamento de Justicia justificó las tachaduras en la necesidad de proteger a las víctimas –unas 1.200, según las autoridades– y en las excepciones previstas por la ley, que permiten ocultar datos sensibles, material de abuso sexual infantil o información que pueda afectar a investigaciones en curso.
Qué revelan los archivos y qué no
Pese a la expectación, los documentos no contienen grandes revelaciones inéditas sobre la conducta criminal de Epstein ni pruebas concluyentes que amplíen sustancialmente lo que ya se sabía sobre su red de contactos. Muchos de los datos –agendas, vuelos, referencias a llamadas– ya habían circulado en filtraciones o procesos judiciales anteriores. Sí aparecen, no obstante, nuevos detalles gráficos y testimoniales que refuerzan la imagen de impunidad con la que actuó durante años.
Algunas de las fotos sobre Epstein liberadas este viernes
Uno de los aspectos más llamativos de la desclasificación ha sido la abundancia de fotografías en las que aparece el expresidente Bill Clinton. En muchas de ellas es la única figura reconocible, mientras que otros rostros han sido deliberadamente ocultados. Algunas imágenes lo muestran en piscinas, jacuzzis o aviones privados, aunque sin contexto ni indicios directos de conducta ilegal.
El nombre del propio Trump, amigo de Epstein durante años en los círculos de Palm Beach, aparece de forma limitada en los documentos publicados hasta ahora. La mayoría de las imágenes ya eran conocidas y las referencias escritas –agendas, registros de vuelos, entrevistas con Ghislaine Maxwell– habían sido difundidas con anterioridad.
La escasa presencia del actual presidente ha reavivado las sospechas sobre si el Departamento de Justicia seleccionó cuidadosamente el primer lote de archivos con criterios políticos. Trump, que durante meses calificó el caso de «engaño demócrata», no ha comentado públicamente la desclasificación.
Los archivos, por otra parte, confirman hasta qué punto Epstein logró rodearse de personalidades del mundo político, empresarial y cultural. En los documentos aparecen referencias y fotografías junto a figuras como Michael Jackson, Mick Jagger, Walter Cronkite, Kevin Spacey o Chris Tucker. No hay indicios de que estas personas participaran en delitos, pero su presencia ilustra la facilidad con la que Epstein se movía en las élites.
En contraste, los papeles apenas aportan información nueva sobre otros nombres clave asociados durante años a su fortuna y a sus finanzas, ni sobre el origen exacto de su riqueza o el papel de grandes entidades bancarias que lo mantuvieron como cliente preferente.
Lo que queda por salir
El propio Departamento de Justicia ha reconocido que esta no será la última entrega. El vicefiscal general, Todd Blanche, aseguró que miles de documentos adicionales se publicarán «en las próximas semanas», una admisión que implica el incumplimiento del plazo legal de 30 días fijado por el Congreso.
Esa demora ha provocado críticas tanto de demócratas como de algunos republicanos. Legisladores como Thomas Massie, republicano de Kentucky, han acusado al Gobierno de violar el espíritu y la letra de la ley, mientras que el movimiento MAGA vuelve a dividirse entre quienes temen que este caso salpique al Gobierno y quienes, tras años de difundir teorías conspirativas, quieren toda la verdad de un caso que, cada vez que intenta llegarse a su final, éste parece más lejano.