Nicolás Maduro
Maduro responde a las advertencias de Trump y presenta la presión de EE.UU. como una oportunidad para romper la dependencia del petróleo
Maduro calificó de «piratería» la reciente confiscación por parte de Estados Unidos de dos buques que transportaban crudo venezolano
El dictador venezolano, Nicolás Maduro, respondió este lunes a las advertencias lanzadas por su homólogo estadounidense, Donald Trump, asegurando que al mandatario norteamericano «le iría mejor con el mundo si se centrara en los problemas internos de su país». El líder chavista criticó que, según sus palabras, Trump dedique «el 70 %» de su discurso a Venezuela en un momento de creciente tensión entre ambos gobiernos.
Durante un acto con productores celebrado en Caracas y retransmitido por la cadena estatal Venezolana de Televisión (VTV), Maduro sostuvo que cada presidente debe ocuparse de gobernar su propia nación y afirmó que un jefe de Estado «no puede estar pensando cómo va a gobernar otros países». En ese sentido, aseguró que trasladará este mensaje a Trump si vuelven a mantener contacto directo.
El venezolano insistió en que descuidaría sus responsabilidades si dedicara su tiempo a interferir en asuntos internacionales en lugar de atender la gestión interna. «Lo estaría haciendo muy mal», afirmó, aludiendo a la posibilidad de «querer gobernar el mundo».
Las declaraciones llegan el mismo día en que Trump aseguró que Maduro sería «inteligente» si optara por dejar el poder y le advirtió de que, si «se hace el duro», será «la última vez» que lo haga. El presidente estadounidense reiteró además sus acusaciones contra el Gobierno venezolano por facilitar la entrada de drogas y criminales en Estados Unidos.
En este contexto, Maduro recordó la llamada telefónica que mantuvo con Trump el pasado 3 de diciembre, en medio del despliegue militar estadounidense en el Caribe, que Caracas interpreta como una estrategia orientada a forzar un cambio de régimen. Según explicó entonces, la conversación se produjo unos diez días antes de ser anunciada públicamente y se desarrolló en un tono «cordial» y de «respeto», aunque sin desvelar detalles de su contenido.
Más allá del cruce de declaraciones, el dictador venezolano enmarcó la presión de Washington como una «prueba» que, a su juicio, puede servir para fortalecer la economía del país y reducir su dependencia del petróleo. Maduro calificó de «piratería» la reciente confiscación por parte de Estados Unidos de dos buques que transportaban crudo venezolano y agradeció que esta situación obligue a Venezuela a «dar el salto económico» y avanzar hacia un modelo menos dependiente de su principal recurso.
«Esta prueba también la vamos a superar y vamos a quedar más fuertes como economía y como país soberano», afirmó durante el mismo acto, en el que aludió al bloqueo anunciado por Trump a los petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela.
En paralelo, Maduro saludó el proyecto de ley que impulsa el Parlamento venezolano, controlado por el chavismo, para garantizar las libertades de navegación y comercio frente a lo que Caracas considera un bloqueo estadounidense. El mandatario confió en que la norma sea aprobada este martes y subrayó que busca hacer cumplir los convenios internacionales que prohíben el asalto a buques y otros delitos contra el comercio marítimo.