Seis «jefes» y un rey: los personajes fijos de 2026
De Mohamed VI a Donald Trump, sin olvidar a Vladimir Putin, Volodimir Zelenski, Nicolás Maduro, Xi Jinping o Úrsula von der Leyen
Juntos, pero no revueltos: Donald Trump, Putin, Zelenski, Úrsula von der Leyen, Nicolás Maduro y Mohamed Vi
Se fue uno y llegó el otro. 2026 ha entrado por la puerta temblorosa del 1 de enero. La falsa paz de las guerras amenaza con sacudir el mundo. Las previsiones indican que los nombres propios que ocuparán los espacios principales de las portadas de los periódicos serán, salvo sorpresas, prácticamente los mismos.
Habrá elecciones en una decena de países y surgirán personajes nuevos. Algunos deslumbrarán y otros pasarán desapercibidos en su tierra y fuera de ella. Pero hay apuestas fijas que incluso un proyectil, veneno o una enfermedad no podrán apartar de los grandes titulares. Estos son los siete nombres propios que el mundo no olvidará.
Vladimir Putin
El jefe del Kremlin se ha prometido a sí mismo –y a Alina Kabáyeva, su gimnasta enamorada– perpetuarse en el poder. También arruinarle a Donald Trump la ilusión de una paz verdadera que es lo mismo que poner fin a la invasión de Ucrania.
El veterano agente del viejo KGB soviético ha demostrado tener una mano izquierda formidable para presionar desde el Kremlin a la derecha de la Casa Blanca. Putin ha sido y es el único capaz de domar y torear a un pura raza de la política y los negocios como el presidente de Estados Unidos.
El republicano parece tener correa infinita con el ruso y resignarse, con buena cara, a sus deseos. Sólo un factor extraordinario en 2026 podría cambiar el curso de una historia negra para un futuro gris de Ucrania y en parte, de Europa.
Donald Trump
El presidente de estados Unidos entrará, a paso lento pero seguro, en la senda del «pato cojo». Las elecciones de medio término y la imposibilidad de aspirar a una reelección le van a llevar, muy a su pesar, a una posición de fragilidad.
Donald Trump empieza el año sin lograr materializar, en serio, sus promesas de paz en Israel y en Ucrania y con la dictadura de Venezuela en estado de rebeldía frente a sus amenazas.
Además, Trump tiene a la tropa de MAGA revuelta. Le reprocha su entrega a la política exterior y algo parecido al olvido de cumplir con el lema America First. Verdad a medias la prueba es su guerra de aranceles cuyo resultado no parece que vaya a resultar favorable –y con vocación de permanencia– a los intereses nacionales a largo plazo. Tampoco parece que esa fiebre impositiva con sus socios -y el resto- le vaya a rendir réditos electorales.
Entre los suyos empieza la carrera de la sucesión republicana y ese tipo de competiciones suele llevar aparejado luchas intestinas poco recomendables para un Gobierno que ya se considera en la pista de salida.
Volodimir Zelenski
El presidente de Ucrania, el jamón del bocadillo que cocinan Putin y Trump, continuará sus periplos en busca de financiación para defender a su país. Subestimado por las grandes potencias hasta ahora ha sabido resistir, pese a la diferencia de recursos, frente al mordisco que el oso ruso le quiere dar y le está dando.
Zelenski seguirá, como ha demostrado, mostrándose dispuesto a alcanzar una paz, aunque sepa que Putin, salvo metamorfosis, insista en no ceder y quererlo todo. Posiblemente el ucraniano se someta a unas elecciones y probablemente las gane, pero en caso de salir derrotado, quizás, para su integridad física ese fracaso sea una victoria. La mala noticia es que la guerra seguirá.
Xi Jinping
La paciencia oriental es infinita y el líder del Partido Comunista de China resiste las embestidas de Occidente que es lo mismo que decir que seguirá pudiendo afrontar los desafíos de Donald Trump que ve en él al verdadero enemigo de Estados Unidos.
El socio de Vladimir Putin y simpatizante de Kim Jong-Un sabe que tiene por delante un par de años para aguantar y zafarse del cerco que Trump trata de poner a su alrededor. Entretanto, cada día que pasa se acercará, por tierra, mar y aire, más a Taiwán, su oscuro objeto de deseo.
Sin mover un músculo, algo habitual en su rostro, Xi está convencido de que ha cumplido la meta de crecimiento del 5 % en 2025 y este año plantea mantener la expansión y estabilidad económica para el gigante asiático. Esto significa incorporar estímulos fiscales, nuevas medidas para reforzar la inversión, el consumo y apretar el acelerados de la innovación tecnológica
Ursula von der Leyen
La presidenta de la Comisión y los presidentes y jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete superaron, con el orgullo y el bolsillo herido, un 2025 duro. Este 2026 tampoco se presenta para ella como un camino de rosas.
Washington colocó, sin compasión, a la Unión Europea contra el espejo de su letargo en Defensa y castigó al bloque con su avalancha de aranceles. Von der Leyen recibió un alud de críticas por las negociaciones.
En contra de los pronósticos y de los desprecios que le dedicaban a Giorgia Meloni, la colaboración con Bruselas de la primer ministro italiano, como pidió que se refieran a ella, para apaciguar a Washington ha sido determinante. También sus propuestas en materia de inmigración y su tono conciliador y ejecutivo. Quizás Meloni, en rigor, se merezca más reconocimientos que la alemana, pero seguro que ambas ocuparán grandes titulares este año. El desafío inmediato es ver cómo echan el cerrojo de una vez por todas al delicado acuerdo de Mercosur.
El 2026 viene de la mano de un regalo común para los europeos. De Bruselas al Berlín de Friedrich Merz, sin olvidar el París de Emmanuel Macron, la Varsovia de Donald Tusk o la Roma de Meloni están obligados a recorrer esa senda de seguir el aumento del gasto en material de guerra para poder sostener la paz. De España y de Pedro Sánchez, mejor no hablar. La irrelevancia se impone en el escenario internacional.
Nicolás Maduro
El dictador venezolano se comerá las uvas en el palacio de Miraflores, pero lo más probable es que sea la última vez que pueda hacerlo. El régimen se desintegra y la tentación de hacerse con la recompensa de 50 millones de dólares que ofrece Washington por su cabeza es inmensa para su entorno.
El sucesor de Hugo Chávez busca desesperadamente un acuerdo para poner a salvo a quienes le rodean. Es decir, a su mujer, Cilia Flores y al resto de su familia: su hijo Nicolas Maduro Guerra, sus sobrinos postizos –de Cilia Flores– condenados por narcotraficantes e indultados por Joe Biden y poco más. Efraín Antonio Campo Flores, Franqui Francisco Flores de Freitas y Carlos Erik Malpica Flores son las tres piezas de la familia que estarían felices si terminan sus días en España.
No parece que Maduro vaya a poder resistir otro año en el poder y encontrarle destino en un país que no adhiera al Estatuto de Roma, por el que se creó la Corte Penal Internacional, es complicado. Habría que mirar en Cuba o en otros regímenes de Oriente Medio para encontrarle un exilio donde le acepten.
Mohamed VI
El rey de Marruecos es una fuente inagotable de noticias y de presión para España. El aumento del gasto en Defensa del país vecino y sus ambiciones expansionistas -y no disimuladas- sobre Ceuta y Melilla demuestran que tiene claramente enfocado el periscopio. Estados Unidos le reconoce como un socio estratégico y le apoya en sus reivindicaciones del Sáhara Occidental.
Las investigaciones sobre las escuchas ilegales a presidentes y jefes de Estado europeos (incluido Sánchez) de Pegasus que se desarrollan en Francia empiezan a señalar a Mohamed VI y tendrán su continuidad este años.
El hijo de Hassan II, no goza de muy buena salud y su vida disipada -más fuera que dentro de Marruecos- no es vista con buenos ojos por un pueblo que jamás osaría criticarle, pero que es capaz de echarse a las calles para reclamar al gobierno mejoras económicas y calidad de vida.
Mohamed VI maneja el poder con firmeza y visión estratégica. Esta año estará atento a unas posibles elecciones en España y volverá a tener a mano el puente levadizo de la reja y el mar para liberar a una avalancha de inmigrantes si siente que Moncloa le contraria en alguna decisión.