Donald Trump, presidente de EE.UU. y Vladimir Putin en Alaska, cuando el republicano creía que podía convencerle de lograr la paz
Trump da un volantazo: sube a su red un artículo que llama «dictador» y «mentiroso»a Putin
El presidente de Estados Unidos, una vez más, parece estar molesto con su «amigo» del Kremlin, como se ha referido a él en varias ocasiones, y asume que el bombardeo a una de sus casas fue una «mentira» y no negocia de buena fe
El presidente de Estados Unidos mantiene una relación oscilante con el jefe del Kremlin. Se podría decir que sus pasiones, filias y fobias cambian con la velocidad y la curvas propias de una montaña rusa. Pero, en general, entre ellos nunca llega la sangre -la suya- al río.
A Donald Trump la realidad le ha hecho ver que Putin no va de frente y en el fondo, que le desprecia. El objetivo del republicano de lograr poner fin a la invasión de Ucrania en 2025 se lo arruinó pese a hacerle creer que estaba dispuesto a aparcar sus drones y mandar de retirada a su Ejército y a los «voluntarios» que quedan de Corea del Norte.
El balance de 2025 no le permitirá a la academia de los Premios Nobel de la Paz incluir un logró que hubiera sido histórico de ser realidad. Así las cosas y con un Zelenski aprendido a no llevar la contrario con demasiado entusiasmo al jefe de la Casa Blanca, Trump le envió un regalo de despedida de año a Putin.
El presidente de Estados Unidos decidió compartir un artículo extremadamente crítico sobre Vladímir Putin, donde se le acusa de inventarse que Ucrania atacó una de sus residencia y de basar toda su campaña contra Kiev en una «mentira» además de «despreciar a EE.UU.»
El artículo es un editorial del tabloide conservador The New York Post compartido por Trump en su red Truth Social , horas de la medianoche de fin de año.
El texto sostiene que el encuentro del pasado domingo para discutir un plan de paz entre el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y Trump, en el que Kiev se mostró dispuesto a ceder en determinadas áreas y el republicano a seguir presionando a Ucrania «para lograr concesiones territoriales», dejó en el aire un «optimismo cauteloso».
«Entonces, como era de esperar, el dictador ruso Vladimir Putin optó por las mentiras, el odio y la muerte», prosigue el editorial, que menciona entonces el supuesto ataque ucraniano con drones sobre una de las residencias de Putin en Nóvgorod. A renglón seguido concluye que, con base en la ausencia de pruebas aportadas por Moscú, es probable que éste «nunca haya ocurrido».
«El sentido común indica que se trata de una narrativa inventada o distorsionada para que Rusia tenga una excusa para rechazar los avances logrados por Trump», añade el editorial quecomparte Trump..
En cualquier caso, la pieza observa que resulta «irónico que Putin, -que ha librado una guerra brutal durante casi cuatro años-, crea que cualquier acto de violencia en su entorno merezca una indignación especial». Con mayor razón si se recuerda que «el Kremlin ataca deliberadamente edificios de apartamentos y centrales eléctricas para castigar a la población civil de Ucrania» y «secuestra niños» y «ha intentado repetidamente asesinar a Zelenski».
«Cualquier ataque contra Putin está más que justificado», prosigue el texto, antes de asegurar que «toda la guerra de Putin es una farsa, una 'operación militar especial' para 'desnazificar' un país que no está gobernado por nazis» y que el presidente ruso «no es un mediador honesto capaz de entrar en razón, ni representa una oportunidad de negocio que se pueda aprovechar».
«Al igual que hizo en Alaska, a Putin se le ofreció la paz y, en cambio, despreció a EE.UU.» concluye el editorial, que incide en que «a lo largo del globo, Rusia se opone a la agenda de Trump» al apoyar a Irán, Corea del Norte o la Venezuela de Nicolás Maduro y hace un llamamiento a «aumentar la presión» y la mano dura contra Moscú.
Es la primera vez que el presidente de Estados Unidos tiene un gesto tan directo contra Putin. Hasta ahora le había amenazado con sanciones que nunca cumplió, pero siempre le dispensó un trato exquisito en público y e n privado. No hizo lo mismo con Zelenski en su primera visita a la Casa Blanca donde le humilló y se dirigió a él como si estuvieran en una timba: «No tienes cartas», llego a reprocharle para indicarle el camino de la rendición.
Durante su primera legislatura y lo que lleva de esta, Trump se deshizo en halagos a Putin. Sobre la invasión de Ucrania expresó su empatía con el líder ruso y su posición en extremo cercana a las posturas del Kremlin. Por este cúmulo de elemento resulta sorprendente que como despedida del año haya subido a su cuenta de Truth Social el editorial posiblemente más duro contra Putin de los que él haya leído.