Delcy Rodriguez, vicepresidenta del régimen venezolano con un cuadernillo irónico sobre las sanciones a Venezuela
Perfil
Delcy Rodríguez, de abogada laboralista a presidenta interina del régimen bolivariano
Delcy Eloína Rodríguez Gómez, de 56 años, se hizo famosa en España de la mano de José Luis Ábalos. El 20 de enero de 2020 aterrizó en Barajas cargada con 12 o 40 maletas, –según la versión que se adopte–, cuyo contenido hoy sigue siendo un misterio. Oro, dólares, diamantes..., todo junto o separado, se atribuyó al equipaje de la por entonces mano derecha de Nicolás Maduro y vicepresidenta de Venezuela.
El problema para el Gobierno de Pedro Sánchez es que Delcy tenía –y tiene– prohibido poner un pie en cualquier país de la Unión Europea por ser responsable de violaciones a los derechos humanos bajo la dictadura donde logró hacer carrera tras graduarse en la Universidad Central de Venezuela como abogada y especializarse después en derecho laboral en París.
Las alertas se encendieron en Barajas y finalmente, y pese a los planes que tenían para ella en Madrid Víctor de Aldama y José Luis Ábalos, se vio obligada a subir al avión privado en el que llegó y dirigirse a otro destino: Doha.
Pero Delcy, la voz del Gobierno de Nicolás Maduro y anterior Ministra de Despacho de Presidencia (2006) ya había desgastado suelas en los pasillos y la sala VIP del aeropuerto.
En cuatro salas exclusivas permaneció ocho horas. Sería el principio del «Delcygate», la trama que ha resucitado Aldama y que puso en la picota de la justicia una red de corrupción y negocios con el chavismo de Ábalos y presuntamente, de Sánchez, aunque el intermediario o lobista del régimen por excelencia sea José Luis Rodríguez Zapatero.
Aquel episodio la hizo popular, en el sentido más peyorativo, en España. En Argentina fue su intento de colarse en el Palacio de San Martín, sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, en una reunión del Mercosur a pesar de que Venezuela había sido expulsada del bloque que ahora intenta cerrar, o rematar, un acuerdo comercial con la UE, después de 25 años de negociaciones.
Los argentinos asistieron atónitos a sus gritos a la guardia y a sus intentos violentos de entrar en el edificio. Finalmente, con la ayuda del por entonces canciller boliviana David Chohuanca, lo logró, aunque le sirvió de poco: los presidentes de los países miembros se habían trasladado a otro despacho.
Delcy, la pequeña y feucha mujercita que comparaban con la protagonista de la serie «Betty la fea», se fue transformando con los años y escaló posiciones: Ministra de Comunicaciones e Información (2013-14), Ministra de Asuntos Exteriores (2014-2017), presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente (2017-2018), ministra de Economía, Finanzas y Comercio exterior, (2020-2024) y ministra de Hidrocarburos y vicepresidenta Ejecutiva de los gobiernos de Nicolás Maduro hasta la captura de su jefe por las fuerzas especiales de Estados Unidos. Su hermano Jorge también fu ganado fuerza con el régimen. Los hijos de un viejo guerrillero lograron llegar donde su padre nunca pudo.
A rey muerto, rey puesto o algo parecido se podría decir después de que el Tribunal Supremo chavista «ordenase» que Delcy Rodríguez asuma como presidenta en reemplazo de Maduro. Hoy, si no ha más sobresaltos en Caracas jurará el cargo.
El presidente Donald Trump garantizó que en Venezuela empezaría un nuevo amanecer, que habrá una transición a la democracia y que la operación Resolución Absoluta no se hizo para cambiar una pieza por otra o para hacer que todo cambia pero nada cambie. El tiempo dirá si Delcy está dispuesta a cumplir sus deseos, la dejan o se revuelve.