Dibujo realizado por la artista Jane Rosenberg donde aparece Nicolás Maduro (c), junto a su mujer, Cilia Flores (d), compareciendo este lunes ante el tribunal federal.
Las heridas (físicas) de Maduro y Cilia Flores durante su «extracción»: ¿por torpeza o por violencia?
El matrimonio sufrió diferentes lesiones durante su intento de huida de la operación Resistencia absoluta
La versión oficial dice que la culpa fue de ellos, de Nicolás Maduro y de Cilia Flores, que el matrimonio se intentó esconder detrás de una puerta enorme y tratar de llegar a la habitación segura, pero se dieron de bruces contra la pared. De ahí el chichón en la cabeza de ella y la parte inflamada del rostro que se pudo ver en las imágenes.
La cojera de Maduro, espasmódica, también se justificaría por resbalones y caídas en su intento de escapar de los agentes especiales de la Delta Force que entraron en tromba en la casa de los pinos, como se conocía el chalet del Fuerte Tiuna donde pernoctaban.
Miembros de la Administración de Donald Trump celebraron una reunión con legisladores estadounidenses y según la CNN, les describieron cómo se produjo la captura del matrimonio bolivarianos y las posibles lesiones que podrían haberse causado mientras huían.
«Maduro y Flores corrieron e intentaron esconderse detrás de una pesada puerta de acero dentro de su complejo, pero el marco de la puerta era bajo y se golpearon la cabeza al intentar escapar», según las explicaciones de los hombres de Trump a CNN.
La misma versión indica que agentes de la Fuerza Delta de Estados Unidos los detuvieron y les brindaron los primeros auxilios tras ser extraídos del complejo.
La otra versión, la extraoficial, y la que parece que cobra más peso es que la pareja, en efecto, intentó llegar a la «habitación del pánico», fue interceptada por las fuerzas especiales que les derribó y redujo con violencia.
El objetivo era ejecutar la operación Resolución absoluta en el menor tiempo posible para evitar la llegada de refuerzos al contingente de cubanos que custodiaba la vivienda y a la pareja.
Maduro, de 63 años y Cilia Flores, de 69 forzosamente tenían que salir con magulladuras y si es cierta la versión de que ella fue la que se resistió con más fuerza, eso explicaría las contusiones ya que la intervención militar se hizo sin miramientos. En la misma murieron 32 cubanos, cifra confirmada por el régimen de la Habana, y un número indeterminado de venezolanos que Delcy Rodríguez, la flamante sucesora de Maduro no ha querido confirmar.
El sucesor de Hugo Chávez y su esposa comparecieron ante el tribunal de Manhattan el lunes con lesiones visibles, ninguna aparentemente de gravedad, pero el abogado de Flores insistió que las de ella «son importantes... Además, se cree que podría tener una fractura o un hematoma grave en las costillas». Su abogado solicitó una radiografía y una evaluación física completa para garantizar su salud, pero, dada su edad y la fragilidad de las costillas, tanto si las tiene rotas como si están fisuradas, la única atención posible es el reposo y eso, ahora, le sobra.
Flores, según Efe, se tambaleó y agachó la cabeza en ocasiones durante la audiencia, y Maduro tuvo dificultades para sentarse y levantarse en algunos momentos, tal y como describieron reporteros presentes en la vista.
Los bocetos de la mujer que estaba en el corazón del poder y lo ejercía de la mano del dictador, en la sala la mostraron con vendas en la cabeza
Algunos miembros de la Fuerza Delta resultaron también heridos durante la operación como resultado de un gran tiroteo que se desató con los escoltas cubanos.
Los soldados estadounidenses fueron alcanzados por balas y metralla, pero sus heridas no ponen en peligro su vida y se espera que se recuperen por completo, reiteraron los funcionarios.
Maduro y su esposa permanecen encarcelados en Nueva York, en el Centro de Detención Metropolitana, más conocida como el infierno en la tierra. Están a disposición judicial acusados de varios delitos relacionados con el narcotráfico de los que se han declarado, como era previsible, inocentes.