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Óscar Pérez-Oliva y el general Roberto Legrá Sotolongo

Óscar Pérez-Oliva y el general Roberto Legrá SotolongoDavid Díaz

El régimen castrista pretende perpetuarse en la figura de Óscar Pérez-Oliva, un sobrino nieto de Raúl

La operación Resolución Absoluta ha desatado el pánico entre los militares cubanos que nombran al general Legrá Sotolongo para controlar la isla y negociar con Estados Unidos

El régimen cubano pretende convertirse en una dictadura comunista hereditaria al estilo de la dinastía Kim en Corea del Norte. El dictador Raúl Castro, de 94 años, que ya vio hundirse su primer plan de transición en la figura de su yerno Rodríguez López-Calleja, fallecido en 2022 víctima de un cáncer, ha dejado claro que ahora su favorito es su sobrino nieto, Óscar Pérez-Oliva Fraga, nieto de su hermana mayor, Ángela Castro, e hijo de su sobrina Mirsa Fraga Castro. La ausencia del apellido Castro en su carnet de identidad pretende rebajar el desgaste simbólico ante la opinión pública, manteniendo la lealtad familiar. Savia nueva, y caras nuevas, para los tiempos tan complicados que se avecinan.

Lo mismo que la designación de Óscar Pérez-Oliva como diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular elimina el último obstáculo formal para una eventual llegada a la Presidencia de la República –ya es viceprimer ministro y mantiene la cartera de Comercio Exterior–, la designación del general de Cuerpo de Ejército, Roberto Legrá Sotolongo, como miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista tiene un alcance inédito.

Un hombre de 71 años, muy joven para lo que es la cúpula militar en Cuba, entra en el selecto club de los que realmente mandan en la isla, un honor que hasta ahora solo cuatro ministros de las FAR habían conseguido: Raúl Castro Ruz fue ministro de las FAR desde 1959 hasta el 2008 y miembro del Buró Político desde 1965 hasta su retiro en el último congreso en el 2021, aunque sigue siendo la última palabra en los asuntos clave del país.

Su sucesor en el MINFAR desde 2008 al 2011, Julio Casas Regueiro, fue miembro del Buró Político esos mismos años. También Leopoldo Cintra Frías, entre 2011 y 2021 tenía su silla en ese cerrado club del partido. López Miera, actual ministro de las FAR, es el cuarto. Sotolongo, que ahora se sienta a su lado, es el único que lo consigue sin ser ministro de las FAR.

El general de Cuerpo de Ejército Roberto Legrá Sotolongo

El general de Cuerpo de Ejército Roberto Legrá Sotolongo ha sido nombrado miembro del Buró Político

Siendo Cuba uno de los países más herméticos del mundo, casi tanto como Corea del Norte, donde los cambios en la cúpula del poder se producen tan rápidamente y son tan difíciles de descifrar, fuentes próximas al Gobierno cubano explican a El Debate que «el nombramiento de Sotolongo para el Buró Político supone anclar en este organismo a la persona que tiene el mando efectivo y real de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), ya que es el jefe del Estado Mayor General de las FAR y el primer responsable de mantener el orden en caso de revueltas, sublevaciones o ataques exteriores». Es decir, Legrá Sotolongo ahora manda más y también será vigilado más de cerca. Algo muy típico en Cuba.

Antes de ser nombrado jefe del Estado Mayor de las FAR, en 2021, fue jefe de Batallón de Infantería, jefe de Brigada de Tanques, jefe de las regiones militares de Villa Clara y Santiago de Cuba, y jefe del Estado Mayor del Ejército Occidental. Entre 1983 y 1987, cursó estudios en la Academia de Mando y Estado Mayor de Tropas Generales de la antigua U.R.S.S. «Mijail Frunsse».

Según las fuentes consultadas por este periódico, la Operación Resolución Absoluta ha aumentado el miedo y la desconfianza en el seno del poder cubano. Hasta hace unos años, «la cúpula militar remaba unida en la misma dirección. Ahora todos se miran de reojo y desconfían unos de otros. Por eso, el nombramiento de Legrá Sotolongo se ha conseguido con un consenso de mínimos. En definitiva, porque la última palabra aún la tienen Raúl Castro y también su íntimo colaborador Ramiro Valdés, un hombre que a sus 93 años mantiene plenamente su lucidez y una salud física más que aceptable».

Tras la comparecencia de Donald Trump y Marco Rubio en rueda de prensa el pasado 3 de enero, donde advirtieron a Cuba y a sus altos funcionarios de que deberían estar preocupados, el régimen cubano es consciente de que necesita caras nuevas y militares jóvenes que puedan negociar con Estados Unidos y aportar nuevas ideas e iniciativas. «Lo más probable es que Óscar Pérez-Oliva se convierta pronto en miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, como ya lo es Legrá Sotolongo, y que sea el próximo presidente de la República en lugar del impopular Díaz-Canel, una persona que, aunque militar sobre el papel, no tiene ninguna experiencia en ese campo y al que los mandos del Ejército detestan», explican a El Debate fuentes de las FAR cubanas. «Aunque no debemos olvidarnos nunca de que en Cuba siempre puede haber una sorpresa».

Sotolongo, por su parte, podría mediar con Estados Unidos, algo que nunca podría hacer el ministro de las FAR, López Miera, sancionado por el Departamento del Tesoro norteamericano, al igual que la Brigada de Fuerzas Especiales «por las graves violaciones de los derechos humanos el 21 de julio de 2021 y hechos de corrupción en todo el mundo».

En la isla la escasez de alimentos y de medicamentos básicos alcanza niveles nunca vistos, mientras la presión de Trump y Rubio es mayor que nunca. A los cubanos les preocupa mucho más el hambre que la política o un cambio de régimen y si las calles no han estallado es porque las puertas para abandonar el país están más abiertas que nunca. «Los cubanos prefieren marcharse antes que sublevarse. Todos recordamos lo que pasó aquellos días de julio de 2021 y como acabó», explica desde Miami un exmiembro del Ejército cubano.

Pero, por ahora, digan lo que digan o propongan Óscar Pérez-Oliva o Legrá Sotolongo tendrán que contar en última instancia con Raúl Castro, Ramiro Valdés o Leopoldo Cintra Frías (alias 'Polito', el único que tiene todas las condecoraciones civiles y militares de Cuba), entre otros.

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