Fundado en 1910
El dictador venezolano Nicolas Maduro posa junto con el dictador cubano Miguel Díaz-Canel

El dictador venezolano Nicolas Maduro posa junto con el dictador cubano Miguel Díaz-CanelAFP

El objetivo último de la operación Resolución Absoluta ejecutada por Estados Unidos es Cuba

Fuentes consultadas por El Debate aseguran que el régimen cubano lo sabe y que «están desesperados. Es la primera vez que hay verdadero miedo en la cúpula del poder en Cuba»

Ni siquiera el levantamiento popular del 11 de julio de 2021, que puso contra las cuerdas durante 48 horas al régimen cubano, levantó una ola de pánico entre la cúpula castrista tan grande como la que ha provocado la operación Resolución Absoluta ejecutada la madrugada del sábado 3 de enero y que acabó, por ahora, con la captura de Nicolás Maduro.

El Debate ha podido saber que en realidad el objetivo último de Estados Unidos no es Venezuela ni Nicolás Maduro, sino el régimen cubano, liderado en última instancia por Raúl Castro, a pesar de sus graves problemas de salud. Aunque Donald Trump aseguró ayer en rueda de prensa que «acabaremos hablando de Cuba» y Marco Rubio dijo que «si yo fuera un funcionario cubano estaría preocupado», lo cierto es que los dos llevan mucho tiempo hablando de Cuba. Y la cúpula del poder cubano lo sabe.

Tampoco la Nicaragua de Daniel Ortega está al margen de los planes de Washington. «Nunca la Casa Blanca ha estado tan bien asesorada sobre Centroamérica y América del Sur como ahora con Marco Rubio, y Trump es el primer presidente sin complejos que valora y acepta sus opiniones», explican a El Debate, fuentes del Gobierno de Estados Unidos. Y Rubio tiene también el foco puesto en Nicaragua.

«Maduro ya está amortizado, de hecho Washington lo daba por amortizado ya hace unas cuantas semanas. El objetivo es Cuba, el problema es Cuba, por que es su régimen el que ha gobernado en Venezuela a través de Maduro y es el cerebro de la operación de narcotráfico que al final inunda las calles de Estados Unidos de fentanilo», explican fuentes de Inteligencia a El Debate.

Es curiosa la rapidez con la que han salido algunos analistas españoles y de todo el mundo a hablar del afán de rapiña que tiene Estados Unidos por el petróleo venezolano, pero la verdad es que a Trump el petróleo venezolano le importa mucho menos que el fentanilo que inunda las calles del país.

«Ahora el régimen cubano mueve sus piezas con rapidez intentando buscar un líder que pueda sustituir a Díaz-Canel, una persona totalmente desprestigiada que no pinta nada, y militares que puedan controlar la isla ante un ataque como el perpetrado en Venezuela, que no sean los viejos dinosaurios como Ramiro Valdés, Cintra Frías o Abelardo Colomé Ibarra», explican fuentes de Inteligencia cubana a El Debate. «Por supuesto, estos militares cuentan y mandan mucho, pero no están como para llevar el día a día de una crisis tan grave como la que se avecina», subrayan. «Es la primera vez que hay verdadero miedo en la cúpula del poder en Cuba».

Ni por supuesto Raúl Castro, conocido popularmente como 'la momia', que a sus 94 años de edad, tras haber sido tratado en el año 2021 de un cáncer de esófago y de recto, que le provocó graves diarreas y le obligó a usar durante meses una bolsa de colostomía, «tiene bastante con intentar seguir vivo». Además, padece una cirrosis hepática crónica causada por su vieja adicción al alcohol.

La penetración de Cuba en Venezuela comenzó en 2007 con la creación del Gruce (Grupo de Coordinación y Enlace de la República de Cuba con Venezuela) y desde ese momento la llegada de especialistas cubanos es imparable, tanto para controlar los servicios de Inteligencia venezolanos, el Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional) como el Dgcim (Dirección de Contrainteligencia Militar), y la estructura misma de las Fuerzas Armadas. Ya tras la muerte de Chávez, con Maduro, un hombre formado políticamente en Cuba, comenzará a operar el tristemente célebre cartel de los Soles, liderado por el propio Maduro y Diosdado Cabello, en Venezuela, pero con el régimen castrista como auténtico cerebro y el territorio cubano como plataforma de lanzamiento de la droga hacia Estados Unidos.

De hecho, las relaciones del régimen comunista cubano con el narcotráfico vienen de lejos. En el año 1989 Fidel Castro en persona ordenó el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa que había sido juzgado por narcotráfico. Arnaldo Ochoa era en esos momentos el militar más prestigioso del Ejército cubano y su desempeño en la guerra de Angola levantaba admiración entre el pueblo –en aquellos momentos los cubanos todavía admiraban a algunos miembros del poder. Demasiada admiración, y eso era algo que a Fidel Castro no le gustaba. Tanto es así que Castro montó la operación para desprestigiar a Arnaldo Ochoa y acabar con él. «Por supuesto que Ochoa traficó con drogas, pero lo hizo con conocimiento y por orden de Fidel y Raúl Castro», explica a El Debate, un ex alto cargo del régimen exiliado en Miami y que prefiere mantener su anonimato.

Junto con Arnaldo Ochoa fue fusilado Tony de la Guardia, uno de esos niños bien y gran deportista que en su juventud lideraba la vida social habanera y era conocido por sus desenfrenadas juergas, consumo de drogas y el uso de armas. Su hermano gemelo, Patricio de la Guardia, pasó ocho años en la cárcel, por no delatar a su hermano, antes de ser liberado y todavía se le puede ver pintando cuadros en las calles de La Habana, en el más absoluto ostracismo.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas