El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla con la prensa a bordo del Air Force One
Trump rompe el diálogo con Irán y anuncia a los manifestantes: «La ayuda está en camino»
El presidente de Estados Unidos advierte que no tolera más muertes y sugiere que está preparando una intervención para finiquitar el régimen de los ayatolás
Trump parece haber empezado a perder la paciencia. El presidente de Estados Unidos ha roto las conversaciones con Irán como gesto de rechazo a la brutal represión que ejerce el régimen de Alí Jamenei contra el pueblo.
Los iraníes llevan tres semanas en las calles reclamando mejoras en su situación económica. La escasez y falta de alimentos en la población ha desatado una ola de protestas que lleva un balance de más de 500 muertos, aunque algunas organizaciones hablan ya de 600 víctimas mortales.
El presidente Donald Trump, anunció este martes oficialmente la cancelación del diálogo con las autoridades de Irán hasta que «cesen los asesinatos» en las protestas que sacuden al país y aseguró a los manifestantes que la «ayuda está en camino».
«¡Patriotas iraníes, sigan protestando! ¡Tomen el control de sus instituciones! Guarden los nombres de los asesinos y los responsables de los abusos. Pagarán un alto precio. He cancelado todas las reuniones con funcionarios iraníes hasta que cesen los asesinatos sin sentido de los manifestantes», escribió Trump en su red Truth Social.
Las movilizaciones han recorrido un centenar de ciudades por todo el país. A pesar de no haber una cifra única, los fallecidos se estiman en 646, más una cifra indeterminada de detenidos por el régimen. El último número apuntaba a más de 10.000, según la ONG Iran Human Rights (IHRNGO).
Las últimas imágenes llegan desde la ciudad de Isfahán, donde se ha podido ver como la tercera ciudad más grande de Irán se encontraba en llamas. Según han asegurado los manifestantes, «las protestas están lejos de calmarse».
El régimen, al ver la gran repercusión nacional internacional que han ido cogiendo las protestas, decidió provocar un apagón casi total al internet, para entre otras cosas, evitar la distribución de imágenes y vídeos de las protestas y evitar un efecto llamada aún mayor.
El embajador de Irán en España fue llamado a capítulo por el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, para expresar el malestar del Gobierno por los muertos y atropellos del régimen de los ayatolás.
La embajada difundió posteriormente un comunicado en el que el régimen se presenta como víctima del terrorismo y denuncia, «las terribles dimensiones de la violencia ejercida por grupos terroristas entre el 08 y el 10 de enero, aprovechándose indebidamente de las protestas civiles».
Como si se tratara de un régimen democrático añade, «que la República Islámica de Irán, al tiempo que facilita el ejercicio del derecho a la libertad de expresión y garantiza la seguridad de la población, como cualquier otro Estado, no permitirá la violencia ni la destrucción de bienes públicos».
La resistencia a Jamenei en el exterior difundió un tuit en el que expresa que el lunes por la noche, en el decimosexto día del levantamiento en Irán, con cuerpos heridos y corazones afligidos pero con una resolución inquebrantable, los habitantes de Teherán, Isfahán, Shiraz, Meshkan en la provincia de Fars, Falahieh (Shadegan) y muchas otras ciudades salieron una vez más a las calles.
De la mano y «con toda su fuerza, coreaba: Muerte a Jamenei y apuntaban a los centros de represión y saqueo».
Su mensaje es claro: «ni los cortes de electricidad, ni los cortes de Internet, ni el secuestro de los heridos de los hospitales, ni la opresión sin límites de Jamenei pueden detener la revolución democrática del pueblo iraní».