Fundado en 1910

Montaje del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, entre el canal de Panamá y GroenlandiaDavid Díaz

Trump no rectifica su idea de quedarse con Groenlandia: insiste en que «se hará», pese al rechazo de Europa

El presidente de Estados Unidos no cede, al menos de palabra, mientras sus aliados de la OTAN buscan calmar las aguas y tratar de convencerles del «error»

El presidente Donald Trump, no da un paso atrás con Groenlandia. Al menos, de palabra. El republicano está obsesionado con ser el propietario de la isla más grande del planeta (cuatro veces el tamaño de España).

Los argumentos que pone sobre la mesa giran en torno a la posible amenaza militar de Rusia y de China cuyos buques, según Trump, acechan en las aguas del Ártico.

Dinamarca y Groenlandia aseguran que por la zona no divisan embarcaciones con bandera china o rusa y no se cansan de invitarle a reabrir y abrir tantas bases bases americanas como le plazca y sumarlas a la de Pituffik. De este modo, aseguran que sus preocupaciones desaparecerían. Pero Donald Trump no quiere eso, quiere la isla.

Hacerse con Groenlandia es una asignatura pendiente de la primera legislatura del republicano que insiste una y otra vez en aprobar, por las buenas o por las malas.

Sin atender a las críticas y rechazo frontal de los afectados y a sus socios de la Alianza Atlántica, Trump vuelve al ataque, de momento verbal, contra todos los que se oponen a sus deseos y a su interpretación de la realidad.

Según el sucesor de Joe Biden, Dinamarca ha sido incapaz de «eliminar» la «amenaza rusa» de Groenlandia y él es elegido para liquidarla.

«Durante 20 años, la OTAN le ha dicho a Dinamarca que debe eliminar la amenaza rusa de Groenlandia. Lamentablemente, Dinamarca no ha sido capaz de hacerlo. Ha llegado el momento, y se hará», amenazó hace unas horas en su red, Truth Social.

Captura de pantalla TrumpTS

Aranceles para los socios de la OTAN

Trump, envalentonado con la «extracción» de Maduro, se esfuerza en transmitir la idea al mundo de que puede hacer lo que quiera, cuando quiera y dónde quiera. Ante la reacción de sus socios europeos en la OTAN, de enviar soldados a la isla en calidad de «inspección», amenazó con castigar a los ocho países que no dudaron en dar ese paso con un aumento progresivo de aranceles.

El presidente de Estados Unidos amenazó con empezar a imponer aranceles del 10 % a partir del 1 de febrero a los productos de Alemania, Francia, Reino Unido, Suecia, Noruega, Países Bajos, Finlandia y Dinamarca. A todos ellos les advirtió que podría subir los aranceles al 25 % a partir de junio si insisten en defender lo que él quiere en propiedad. Sabido esto, el contingente alemán regreso a Europa tras permanecer apenas 48 horas en Groenlandia.

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, convocó a los Estados miembros a una reunión extraordinaria «en los próximos días» para «seguir coordinando» la respuesta del bloque comunitario a los aranceles anunciados.

La noticia le sorprendió este fin de semana en Paraguay con Úrsula Von der Leyen, donde la UE firmó, –en un momento muy oportuno pese a las críticas del campo–, el acuerdo de libre comercio con Mercosur, el mayor del mundo.

Con delicadeza, pero sin dudar, la primer ministro de Italia, Georgia Meloni calificó de «error» el anuncio de Trump y atribuyó el problema a una cuestión de comunicación. En la misma línea, con matices, se manifestó Keir Starmer.

«Aplicar aranceles a aliados por buscar la seguridad colectiva de los aliados de la OTAN es completamente erróneo», difundió en un comunicado Downing Street.

Starmer añadió que tratarían el tema «directamente con la Administración estadounidense», pero, informa Efe, dejó en claro que la posición británica sobre Groenlandia es firme: «Es parte del Reino de Dinamarca y su futuro es un asunto para los groenlandeses y los daneses».

Por último, el laborista le recordó al presidente de Estados Unidos: «Hemos dejado también claro que la seguridad del Ártico importa a toda la OTAN y todos sus aliados deben hacer más juntos para abordar la amenaza rusa en diferentes partes del Ártico».