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Miembros de la Guardia Revolucionaria de IránAFP

España, Francia e Italia rechazan que la UE designe grupo terrorista a la Guardia Revolucionaria de Irán

La última ola represiva del régimen de los ayatolás ha dejado casi 4.000 muertos, mientras las autoridades del país persa someten a su población a un apagón total de internet y de telecomunicaciones

La represión desatada por el régimen iraní contra su propia población durante las recientes protestas, que han dejado 4.519 muertos y más de 26.000 detenciones, según datos de organizaciones de derechos humanos con fuentes en el terreno, ha sido motivo de debate esta semana durante la sesión plenaria del Parlamento Europeo en Estrasburgo.

Sin embargo, la condena a la actuación de las autoridades de la República Islámica, que desde el pasado 8 de enero someten a sus ciudadanos a un apagón total de internet y de las telecomunicaciones, no parece que vaya a transformarse en medidas reales tras la negativa del Gobierno español, junto al de Francia e Italia, de bloquear la designación de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) como organización terrorista.

Fuentes europarlamentarias confirman a El Debate que, la semana pasada y durante una reunión a puerta cerrada en Bruselas con el resto de Representaciones Permanentes de los 27 países miembros, la delegación española se mostró contraria a incluir al CGRI dentro de la lista negra de la Unión Europea, a pesar de haber sido testigo de la crueldad de este cuerpo y de su implicación en el asesinato de miles de iraníes en el marco de las protestas que estallaron por todo el país el pasado 28 de diciembre y se extendieron hasta la semana pasada. La Guardia Revolucionaria de Irán, así como su milicia conocida como los Basij, se han encargado de aplacar este último levantamiento, que pedía la caída del régimen de los ayatolás.

A pesar del apagón ordenado por la República Islámica para evitar que salga a la luz la brutalidad de sus cuerpos de seguridad, testimonios recogidos por este periódico, así como por medios internacionales, dan cuenta de una verdadera «masacre», sobre todo desde el pasado 8 de enero –cuando el régimen instauró el bloqueo digital– hasta el 11 de enero.

En ese breve periodo de tiempo fue cuando las autoridades iraníes desplegaron todo su poder de represión, llegando a disparar a quemarropa contra los manifestantes. Los hospitales se llenaron de heridos por armas de fuego; los cadáveres con disparos en la cabeza y en el cuello se acumulaban en las morgues. Los familiares, además, se veían obligados a pagar el equivalente al coste de las balas que habían sido necesarias para matar a su ser querido –en ocasiones hasta 6.000 dólares– para poder recuperar el cuerpo sin vida.

Tras conocerse lo ocurrido en Irán durante las protestas, varios Estados miembros, entre los que destaca Alemania, están tratando de impulsar la designación de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica como organización terrorista en la Unión Europea, junto con otros como Daesh y Al Qaeda. La inclusión de la Guardia Revolucionaria de Irán —el ejército ideológico del régimen— en la lista negra de Bruselas sometería a sus miembros a prohibiciones de viaje, congelación de activos y a la prohibición para terceros de poner fondos o recursos económicos a disposición de las personas incluidas en la lista. Estados Unidos, Canadá y Australia ya han designado al CGRI como Organización Terrorista Extranjera.

Durante las últimas protestas masivas en Irán de 2022, que comenzaron por la muerte de la joven kurda Mahsa Amini a manos de la Policía de la Moral, el Parlamento Europeo ya instó al Consejo a dar el paso. Sin embargo, el entonces alto representante para Asuntos Exteriores de la UE, Josep Borrell, se mostró reticente a esta medida y se justificó alegando que, primero, era necesario un «fallo judicial».

Hasta el momento, y tras la última ola represiva del régimen iraní, la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, anunció la semana pasada que prohibía la entrada de diplomáticos iraníes a la Eurocámara, mientras que la Comisión Europea estudia imponer nuevas sanciones. Aunque, por ahora, y debido a la negativa del Gobierno español, Italia –aunque fuentes europarlamentarias apuntan que el partido de Giorgia Meloni, Hermanos de Italia, terminará por cambiar su postura– y Francia, la inclusión de la Guardia Revolucionaria Islámica como organización terrorista no está en la agenda.