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Eduardo Zalovich
CrónicaEduardo ZalovichTel Aviv

Los planes de Reza Pahlavi: instaurar una democracia y juzgar a los ayatolás

No busca reinstaurar automáticamente la monarquía, sino encabezar un cambio hacia un Irán democrático, secular y plural. Sus proyectos combinan democracia, derechos humanos y diplomacia, incluyendo cooperación estrecha con Washington y Jerusalén

Reza Pahlavi, hijo el último sah de Irán ha pedido la intervención de EE.UU.

Reza Pahlavi, hijo el último sah de Irán ha pedido la intervención de EE.UU.Twitter

Reza Pahlavi, hijo del Sha derrocado por la Revolución Islámica en 1979, es el hijo mayor del último monarca. Fue proclamado príncipe heredero antes de cumplir los diez años y se crió entre palacios, educación occidental y entrenamiento militar. En 1978 partió hacia Washington para su formación en la fuerza aérea, meses antes que el régimen dictatorial de su padre colapsara violentamente.

Tras la revolución, su familia se exilió y su padre murió en 1980. Reza Pahlavi se estableció en EE.UU., donde se casó y formó una familia. Desde entonces ha vivido en el área de Washington, D.C., dedicando su vida a la causa de un cambio político en Irán. Tiene 65 años.

Odio a cualquier dictaduraReza PahlaviPríncipe heredero de Persia

La visión central de Pahlavi no es la restauración automática de una monarquía, sino la transición hacia una democracia secular.

Defiende las siguientes ideas clave:

• El Estado debe ser secular, con separación clara entre religión y gobierno.

• Deben existir elecciones libres y transparentes, derechos civiles y separación de poderes.

• El pueblo iraní debe decidir su futuro político sin imposiciones externas.

En su propio plan, propone un proceso transicional donde se convoque a un referéndum nacional para que la población elija el sistema de gobierno. Aunque es heredero de la monarquía, Pahlavi ha dicho que eso no significa que quiera reinstaurar el trono como institución política dominante. «Por mi propia experiencia de vida odio todo tipo de dictaduras», declaró infinidad de veces.

Pahlavi ha sido explícito sobre cómo ve el papel internacional de un Irán post-revolucionario:

• Aboga por reconocer inmediatamente al Estado de Israel –donde ha viajado–; algo revolucionario tras décadas de hostilidad entre Teherán y Jerusalén.

• Quiere terminar con el apoyo a grupos definidos como terroristas por Occidente, y convertir a Irán en un socio responsable en seguridad regional y desarrollo.

• Se propone revivir y ampliar acuerdos regionales de cooperación –en tono similar a los Acuerdos de Abraham– denominándolos «Acuerdos de Ciro» (en referencia histórica al rey persa que permitió el regreso de los judíos a Jerusalén y la reconstrucción del Templo).

• Su visión económica incluye un gobierno transparente, lucha contra la corrupción y apertura a inversión global.

Pahlavi visitó oficialmente Israel en 2023 y recibió cierto respaldo político de figuras israelíes que lo vieron como aliado en la lucha contra la República Islámica, y en favor de un orden regional diferente al actual.

Dirigiéndose al ejercito iraní declaró: «Tengo un mensaje especial para los hermanos militares. Ustedes son el ejército nacional de Irán, no el ejército de la República Islámica», indicó en su cuenta de X. Y agregó: «Tienen el deber de proteger la vida de sus compatriotas. No tienen mucho tiempo. Únanse a ellos lo antes posible».

Juzgar a los asesinos del régimen

Pahlavi se refirió a las protestas que desde hace semanas sacuden Irán, y en las que han muerto miles de personas brutalmente, según diversos servicios de inteligencia y opositores. «El mundo no solo ha visto y escuchado su voz y valentía, sino que ahora está respondiendo. Probablemente ya hayan escuchado el mensaje del presidente de Estados Unidos (Donald Trump). La ayuda está en camino y llegará», afirmó.

El hijo del sha pidió a los ciudadanos que «continúen la lucha, como lo han hecho hasta ahora. No permitan que este régimen venda la ilusión de que esta vida es normal». Destacó que después de todas las masacres, hay un mar de sangre entre nosotros y esta tiranía. «Guarden los nombres de todos estos criminales. Serán procesados por lo que han hecho».

Steve Witkoff, emisario del presidente estadounidense, Donald Trump, se reunió la semana pasada con el heredero del Sha, para analizar la ola de protestas en la República Islámica. La conversación, confirmada al portal Axios, implica el intento de Pahlavi de posicionarse como líder de una transición en caso de la caída del régimen.

Si bien defiende la recuperación del orgullo nacional, no hay evidencia de que busque cambiar el nombre oficial del país de «Irán a Persia». Su enfoque está más en una identidad democrática inclusiva que en debates sobre nombres históricos o simbólicos. Defiende el fin de la teocracia autoritaria actual y apoya movimientos sociales como «Woman, Life, Freedom» que han exigido igualdad de género y justicia.

Pahlavi se opone firmemente al régimen de los ayatolás, que ha combinado gobierno clerical con una visión geopolítica que Occidente y los analistas consideran favorable al extremismo y al yihadismo mundial. Propone cerrar el capítulo nefasto de la República Islámica, acabar con su apoyo a milicias externas y reemplazar esa influencia por diplomacia y desarrollo.

Trump han mencionado a Pahlavi en el contexto de la protesta iraní actual. Según reportes, el presidente lo valoró en discursos sobre el cambio de régimen, aunque también expresó dudas sobre si podrá consolidarse como líder. Pahlavi ha pedido a líderes occidentales, incluido Trump, que ejerzan presión política y sanciones contra el régimen islámico. Su llamada ha sido percibida como alineación táctica con la «máxima presión», aunque él ha intentado evitar que eso se entienda como una intervención militar directa. Históricamente ha cultivado relaciones con políticos y círculos en Washington, llamando a políticas que aíslen al régimen clerical y ayuden a su derrumbe y sustitución.

Los analistas estadounidenses presentan una imagen compleja: por un lado Pahlavi es visto hoy como catalizador de oposición y de cambios; por otro, algunos señalan que no tiene una base política consolidada dentro de Irán, dada su larga ausencia y la diversidad de corrientes dentro de la oposición persa. La prensa y comentaristas israelíes que apoyan una línea dura contra Teherán han acogido con simpatía las declaraciones pacifistas de Pahlavi. Dentro de la oposición iraní –especialmente entre exiliados– hay un gran apoyo a su persona. La mayoría lo ve como símbolo de unidad.

Reza Pahlavi representa una figura de transición: no busca reinstaurar automáticamente la monarquía, sino encabezar un cambio hacia un Irán democrático, secular y plural. Sus proyectos combinan democracia, derechos humanos y diplomacia, incluyendo cooperación estrecha con Washington y Jerusalén, estrategia atractiva para amplios sectores de la oposición .

Su papel real en el futuro político iraní aun es incierto, pero en el contexto de la inestabilidad actual, su presencia como voz opositora central es indiscutible.

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