La esperanza se apodera de Chile con Kast
El presidente chileno ha declarado que su Gobierno será de «emergencia», pues deberá enfrentar el flagelo de la inmigración ilegal, la inseguridad interna y graves crisis en educación y salud
El presidente de Chile, José Antonio Kast
A pocas semanas de que asuma el poder José Antonio Kast, presidente electo de Chile, las expectativas de los ciudadanos son altas. Kast, antes de asumir, ya se ha reunido con los presidentes de Argentina, Brasil, Perú, Ecuador, República Dominicana, Panamá, El Salvador y luego lo hará con la premier italiana y el presidente de Hungría. En paralelo, ya anunció su futuro gabinete ministerial, el cual trabaja aceleradamente para debutar con fuerza desde el primer día.
Dentro de los ministros hay personajes de gran prestigio y capacidad, como lo son el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien tendrá a su cargo la responsabilidad de ordenar las finanzas públicas y «eficientar» un Estado sobre dimensionado. En Relaciones Exteriores, será Francisco Pérez, un exitoso exejecutivo del grupo Luksic, el encargado de promover y agilizar inversiones en Chile. El ministerio de Defensa será liderado por Fernando Barros, un destacado abogado fundador de uno de los estudios legales más importantes del país andino.
Kast ha privilegiado a especialistas independientes sobre la predominancia de representantes de partidos políticos, lo que fue hasta ahora la práctica habitual en Chile. El precio del cobre está alto –principal producto de exportación– y una larga lista de proyectos de inversión esperan una pronta aprobación, tras un periodo liderado por Gabriel Boric, en el que se han puesto muchas trabas a la inversión local y extranjera. Kast, desde que resultara electo el pasado mes de diciembre, ha ido derribando mitos inventados por una izquierda desarticulada y derrotada en las urnas.
A Chile ha regresado la corbata, las formas educadas y el sentido común. Kast ha declarado que su Gobierno será de «emergencia», pues deberá enfrentar el flagelo de la inmigración ilegal, la inseguridad interna y graves crisis en educación y salud. En relaciones internacionales, Kast deberá recomponer vínculos con los Estados Unidos, gravemente dañados por frontales ataques de Boric a Trump. Con Argentina se esperan vínculos más estrechos, tras una total indiferencia de Boric con Javier Milei.
A Chile ha regresado la corbata, las formas educadas y el sentido común
La amplia victoria obtenida por Kast, le permite iniciar su Gobierno con un fuerte apoyo popular, pero siempre expuesto a los ataques de la izquierda dura que acompañó a Boric durante cuatro años y que representa no menos de un 30% de la población. Los comunistas en Chile, validan el uso de la fuerza para conseguir sus objetivos por lo que no es descartable que, a los pocos días de asumir el nuevo Gobierno, inicien marchas y promuevan conflictos para exigir lo que no fueron capaces de lograr estando en el poder. Tras magros crecimientos de PIB en torno al 2 %, el nuevo Ejecutivo aspira lograr tasas en torno al 4 % anual.
Todo está servido, para que Kast sea exitoso y logre en los próximos cuatro años entregar el Gobierno a una coalición de derecha. Una cuestión que en el pasado no ha sido posible pues en los últimos años fue siempre la oposición la que triunfó al fin de cada Gobierno. Chile tiene una oportunidad única para despegar de la mediocridad hispanoamericana y acercarse a los países desarrollados.