Fundado en 1910

Los iraníes pasan junto a una valla publicitaria que muestra al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, en TeheránAFP

Irán se mira en el espejo de Venezuela: las opciones militares que baraja Trump para quebrar al régimen

El presidente de Estados Unidos amenaza con el despliegue de una «enorme armada» en la región mientras presiona a las autoridades iraníes para llegar a un acuerdo nuclear

La República Islámica vive bajo la constante amenaza de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, autorice un ataque contra Irán en cualquier momento. Trump está aplicando la misma estrategia de presión al régimen de los ayatolás que ya empleó en su momento con el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. El republicano lo dejó muy claro este miércoles en una publicación en su red social Truth Social, en la que instó a las autoridades iraníes a sentarse «rápidamente a la mesa» y negociar un «acuerdo justo y equitativo –SIN ARMAS NUCLEARES–», mayúsculas incluidas.

«El tiempo se acaba», apremió el estadounidense, que además puso de ejemplo el caso de Venezuela y advirtió de que «una enorme armada se dirige» hacia Irán, encabezada por el portaaviones Abraham Lincoln. «Como le dije a Irán una vez, ¡LLEGUEN A UN ACUERDO! No lo hicieron, y se produjo la «Operación Martillo de Medianoche», una gran destrucción de Irán», terminó recordando, en referencia al bombardeo estadounidense contra tres instalaciones nucleares el pasado mes de junio. Trump quiere que los iraníes acepten sus condiciones –que ya han rechazado anteriormente– para limitar su programa atómico, así como poner fin al apoyo de la República Islámica a sus aliados en la región, como Hezbolá en Líbano, los hutíes de Yemen o Hamás en la franja de Gaza.

En caso de que Teherán vuelva a rechazar las exigencias de Washington, el republicano ya tiene sobre la mesa varias opciones militares para debilitar aún más al régimen iraní, mientras sigue reforzando su presencia en la región. El portaaviones Abraham Lincoln, que transporta aviones de combate F/A-18 y cazas F-35, ya se encuentra en el mar Arábigo, desde donde puede lanzar ataques contra el país persa. Además, Washington también ha enviado a la región en torno a una docena de aviones de ataque F-15E para reforzar el número de aviones de combate, a lo que hay que sumar más defensas antiaéreas Patriot y THAAD ante cualquier tipo de represalia iraní contra objetivos estadounidenses.

Al igual que hizo en Venezuela, Trump redobla su despliegue militar mientras mantiene canales de negociación abiertos. Entre bambalinas, Washington y Teherán tratan de evitar un nuevo enfrentamiento con la mediación de países como Turquía, Omán o Arabia Saudí. Sin embargo, Estados Unidos se niega a modificar sus términos. El presidente estadounidense exige que el régimen de los ayatolás renuncie a enriquecer uranio y limite el alcance y número de sus misiles balísticos. Por el momento, Teherán no ha dado signos de estar dispuesto a aceptar estas exigencias y ha endurecido sus declaraciones oficiales, llegando a amenazar con el cierre del estrecho de Ormuz, punto estratégico por donde circula el 20 % del petróleo y gas natural del mundo.

En este contexto de máxima tensión, las fuerzas navales de la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC) anunciaron que la próxima semana realizarán maniobras militares con fuego real en el estrecho de Ormuz. Mientras tanto, y según ha publicado The Wall Street Journal, entre las opciones que estudia Trump se incluye el envío de fuerzas especiales estadounidenses para atacar instalaciones nucleares que no fueron dañadas durante la operación del pasado mes de junio, además de bombardeos contra objetivos militares o autoridades del país responsables de los asesinatos de miles de iraníes durante las recientes protestas.

Esta última opción buscaría crear las condiciones sobre el terreno para que las fuerzas de seguridad iraníes destituyeran al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, aunque no está claro quién podría ocupar su lugar. El propio secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, reconoció este miércoles ante el Senado que el proceso de transición en Irán «sería aún más complejo» de gestionar que en Venezuela. Por último, el gran aliado de Estados Unidos en la región, Israel, trata de convencer a Washington de lanzar un ataque conjunto contra el programa de misiles balísticos de la República Islámica. Durante las últimas horas, la diplomacia ha pisado el acelerador y evitar que un impredecible Trump acabe ordenando un ataque que ya canceló hace dos semanas.