Masacre en Irán, la UE y nosotros
La magnitud de la barbarie de la represión de los ayatolás no acaba de ser entendida por algunos sectores europeos. O no quiere ser entendida
El líder supremo de Irán, Ali Jameneí
La Unión Europea ha decidido calificar de grupo terrorista a los Guardianes de la Revolución de Irán. Ha vacilado bastante tiempo, pero las imágenes que clandestinamente han salido de Irán ha inclinado la balanza a favor de las naciones europeas que pedían adoptar esa medida desde que trascendió que los Guardianes y otros elementos gubernamentales disparaban indiscriminadamente sobre centenares de manifestantes de las principales ciudades del país.
España y Francia han sido las últimas en aceptar que se adoptara esta medida. La magnitud de la barbarie de la represión de los ayatolás no acaba de ser entendida por algunos sectores europeos. O no quiere ser entendida. Los hechos parecen bastante simples.
Por razones diversas, en las que juega algún papel las sanciones de Estados Unidos, de la ONU, de Canadá…, la inflación de Irán ha alcanzado cotas desconocidas en las últimas décadas. Las protestas basadas en la espectacular subida de precios especialmente en alimentos se extendieron como la pólvora. Muchos trabajadores pluriempleados gastan en comida el 60 % de sus ingresos. Los que tienen un solo trabajo un 70%. Esto no es un invento de la CIA.
A principios de enero el descontento a causa del hambre y las penalidades estalló. Millones se echaron a la calle. El régimen inmediatamente utilizó la argumentación de las dictaduras argumentando que la revuelta era instigada por agentes extranjeros para desestabilizar el país. La represión, brutal en este caso, siguió.
A los 3.458 muertos por los guardianes o la policía reseñados hace días por alguna ONG humanitaria se unen otros testimonios sobre lo ocurrido en ciudades distintas de la capital que ponen los pelos de punta. No sólo la cifra de muertos podría elevarse a once o doce mil y la de encarcelados a treinta y cinco mil, sino que la inmensa mayoría han sido a causa de balazos de las fuerzas del orden.
En las funerarias hay muchos cadáveres de jóvenes menores de 18 años y hasta de una niña con un disparo en el pecho
En las funerarias hay muchos cadáveres de jóvenes menores de 18 años y hasta de una niña con un disparo en el pecho. Muchos testimonios abundan en que los familiares de las víctimas que reclaman el cuerpo de un ser querido son obligados por el régimen a firmar un papel en el que declaran que han muerto a causa del un asalto de unos vándalos o que las causas del fallecimiento han sido naturales. Un nuevo ejemplo de la abyecta «democracia» de los ayatolás.
Con mucha gente aterrada, las manifestaciones han desaparecido. Trump alentó a los manifestantes a seguir luchando dando a entender que iba a mandar ayuda. Como repetir un golpe espectacular resultaría imposible, porque el gobierno iraní ha visto el precedente venezolano y colocará alrededor de su líder Alí Jamenei unas barreras de seguridad que los comandos americanos no podrían cruzar sin rasguños como ocurrió en Caracas, los millones de iraníes que cifraban esperanzas en una intervención exterior se han visto defraudados.
Los críticos de Trump repiten el mote que se le aplica T.A.C.O. = «Trump always chicken out» o Trump siempre se acojona (ejemplos con Putin, China y Corea del norte). Los más realistas coligen que tanto las monarquías del Golfo donde hay una decena de bases estadounidenses como el propio Israel han aconsejado a Trump que desista temiendo no sólo la peliaguda desestabilización de Irán sino que Teherán antes de caer sea capaz de lanzar abundantes misiles sobre los yacimientos petrolíferos de sus vecinos o de sus plantas potabilizadoras.
La medida de la Unión Europea ha provocado la reacción de Aragchi ministro de exteriores iraní diciendo que varios «países no europeos han tratado de impedir que brote una guerra total en nuestra región. Europa por el contrario está soplándole a las llamas».
La jefa de la diplomacia europea ha respondido que la represión no puede quedar sin respuesta. «Cualquier régimen que mata a miles de sus ciudadanos trabaja para su destrucción».
Que España y Francia fueran los reacios a plegarse puede tener alguna explicación. En el caso de Francia puede haber dos. Es uno de los tres países que negocia con Teherán la congelación del programa nuclear iraní y tiene dos ciudadanos galos acogidos en la Embajada y al parecer no autorizados a abandonar el país. La explicación de España es más difícil de encontrar.
Está en la línea de Sánchez de hacer titulares electorales en la UE o en la OTAN siendo díscolo y yendo por libre. Los bien pensados parecen estimar que los estrategas de Moncloa creen que si hay una debacle en Irán habrá que contar con los temibles Guardianes de la revolución para que el país no se convierta en ingobernable. Los mal pensados rumian que los ayatolás tienen cogidos por semejante parte a miembros del Gobierno español a los que han alimentado y que esos miembros fuerzan al estadista Sánchez a ser muy cauto a cambio de apoyos para gobernar, votaciones, etc. Esto en un caso de clamorosa violación de derechos humanos, en un país escasamente feminista y que está ahora fusilando gente a diario por haberse manifestado. Otro ejemplo de incongruencia y van…