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La conservadora, Laura Fernández, en su discurso de victoria en las elecciones celebradasEFE

Laura Fernández, la candidata de derecha, arrasa en las elecciones presidenciales de Costa Rica

La candidata del partido conservador, Pueblo Soberano, ha obtenido un 48,94 % de los votos, según los primeros resultados preliminares

La candidata conservadora, Laura Fernández, se ha hecho con la victoria de la primera vuelta de las elecciones y se ha declarado ganadora de carrera presidencial al Gobierno de Costa Rica.

Fernández, con una holgada victoria, se ha colocado casi diez puntos por encima del umbral para evitar la segunda vuelta, con un 80 % del voto escrutado. La candidata ha obtenido casi un 49 % de votos en las elecciones celebradas este domingo.

«Desde el día número uno usted confió en mí, usted creyó en mí y usted supo valorar mis méritos propios y darme la confianza para ser hoy la presidenta Electa de Costa Rica», le ha dicho Fernández al presidente actual, Rodrigo Chaves, en una llamada telefónica. Fernández llega a la presidencia del país con una promesa de «mano dura» frente a la violencia del narcotráfico.

Su rival, el socialista, Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional ha obtenido un 33 %. Ninguno de los restantes 18 aspirantes a la presidencia inscritos alcanzó el 5 % de apoyo.

Según los datos del Tribunal Supremo Electoral, la participación en esta jornada de comicios alcanzó el 69,5 %.

La inseguridad y el auge del narcotráfico fue uno de los principales temas de campaña de la candidata, ya que son vistos por la población como el principal problema del país.

Durante la campaña, Fernández prometió establecer un estado de excepción en zonas conflictivas para combatir el narcotráfico, reformar el Poder Judicial e impulsar la modernización de puertos, aeropuertos y carreteras.

Fernández ha sido ministra de la Presidencia y de Planificación del actual Gobierno de Chaves, y se ha proclamado como «heredera» del actual mandatario, Rodrigo Chaves, un economista conservador con alta popularidad y un discurso caracterizado por las críticas al resto de poderes del Estado.

En una sesión solemne, la presidenta del Tribunal Supremo de Elecciones, Eugenia Zamora, solicitó «respetar el veredicto de las urnas sin renunciar a la crítica democracia y vigilancia de los gobernantes», e hizo un llamado a la «responsabilidad para frenar la escalada de insultos», que no acerca al país en la búsqueda de soluciones para luchar contra la «pobreza, la ignorancia y la criminalidad».