El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, en Egipto
Al ministro de Exteriores de Irán no le gusta nada el canciller Merz: «Es desagradable»
Abás Araqchí critica las presiones de Alemania para que su país ponga fin al programa nuclear que este viernes renegocia con Estados Unidos
El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, calificó este jueves de «desagradable» al canciller alemán, Friedrich Merz, después de que este afirmase que Alemania aumentará la presión sobre Irán y participará en conversaciones para acabar con el programa nuclear del país persa.
«Los iraníes, lamentablemente, nos hemos enfrentado a otros ejemplos de la ingenuidad política y el carácter desagradable de Merz», dijo Araqchí en X.
El diplomático iraní afirmó que el año pasado Alemania, Reino Unido y Francia –conocidos como E3– impulsaron la reimposición de sanciones de la ONU contra Teherán por «insistencia de Merz», lo que «puso fin al papel» de los europeos en las negociaciones nucleares.
«Ahora, Merz está suplicando que se le permita volver a participar en las mismas negociaciones», aseguró Araqchí, como recoge Efe.
El E3 formaba parte junto con Estados Unidos, Rusia y China del acuerdo nuclear de 2015 que limitaba el programa atómico iraní a cambio del levantamiento de las sanciones contra Irán, y que el presidente estadounidense, Donald Trump, abandonó en 2018.
El jefe de la diplomacia iraní respondía así a una publicación en X del alemán en la que afirmó que su país quería trabajar con los países del golfo (Pérsico) para promover la paz en la región, pero que Irán lo impide.
«Estamos dispuestos a aumentar aún más la presión y a entablar conversaciones con el fin de poner fin rápidamente al programa nuclear de Irán», dijo Merz.
Estas declaraciones se producen cuando Irán y Estados Unidos mantendrán mañana viernes negociaciones nucleares en Omán, según anunció ayer Araqchí.
Las negociaciones llegan tras las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de intervenir militarmente en el país si no se alcanza un acuerdo que impida a la República Islámica desarrollar un arma nuclear.
Esas amenazas han estado acompañadas del despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate –formado por tres destructores lanzamisiles– junto con miles de soldados adicionales, cerca de las aguas iraníes en el golfo Pérsico después de que Trump afirmase que iba a ayudar a los manifestantes en las protestas que sacudían el país.
Las negociaciones llegan después de las protestas en las que Irán reconoce que murieron 3.117 personas, una cifra que organizaciones opositoras como HRANA, con sede en EE.UU., sitúan en 6.872, si bien continúa verificando más de 11.000 denuncias de posibles muertes. Además denuncia más de 40.000 arrestos.
La relatora especial de la ONU para Irán, la japonesa Mai Sato, ha señalado a medios estadounidenses que informes de médicos dentro de Irán indicaban que podrían haberse registrado hasta 20.000 muertos por la represión, aunque según Naciones Unidas estas cifras siguen siendo difíciles de corroborar.