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Britain's Prime Minister Keir Starmer speaks at the engineering workshop at Coleg Menai during his visit to announce Wylfa on Anglesey, an island in North Wales, as the location for the country’s first small modular reactor, in Llangefni, Wales on November 13, 2025. (Photo by Temilade Adelaja / POOL / AFP)

El primer ministro, Keir Starmer de momento resiste las embestidas de la oposición y de voces dentro de su partido para que dimitaAFP

Se estrecha el círculo sobre Starmer: ahora el líder laborista de Escocia pide su dimisión por el caso Epstein

El primer ministro se resiste a tirar la toalla mientras arrecian las voces para que abandone el 10 de Downing Street

El caso Epstein se ha convertido en una bomba de relojería con especial efecto en Reino Unido. El primer ministro, Keir Starmer, ha tenido que prescindir de Morgan McSweeney, su principal asesor por dar luz verde al nombramiento de embajador en Washington de Peter Mandelson, que ha tenido que retirarse después de que se hicieran públicas unas fotografías suyas en calzoncillos en el marco de la desclasificación de los archivos del pederasta.

La oposición pide su cabeza y ahora, dentro de su propio partido, el líder laborista en Escocia, Anas Sarwar, hace lo propio, al considerar que su permanencia en el 10 de Downing Street supone un obstáculo para el avance del laborismo de cara a las elecciones autonómicas escocesas del próximo 7 de mayo.

«Ya son demasiados errores», dijo en una rueda de prensa en Glasgow Sarwar, hasta ahora aliado de Starmer, y añadió que su liderazgo «se ha convertido en una distracción», en medio de continuas polémicas por la gestión del Gobierno de Londres.

«No podemos permitir que los fracasos en el corazón de Downing Street signifique que continúen los fracasos también aquí en Escocia, porque las elecciones de mayo no son irrelevantes para la vida de los escoceses», afirmó.

El líder laborista escocés señaló que, sin un cambio de rumbo a nivel nacional, Escocia afronta «la tercera década de un gobierno del (independentista) Partido Nacional Escocés (SNP)».

Según los últimos sondeos de intención de voto, de cara a los comicios al Parlamento escocés el SNP recibe un apoyo estimado del 32 %, seguido del ascendente partido populista de derechas Reform UK, con un 20 %, y el Partido Laborista Escocés, con un 16 %. Los conservadores se sitúan en torno al 11 %.

Pese a la creciente presión sobre Starmer, un portavoz oficial aseguró que el primer ministro no piensa dimitir, «pues tiene un claro mandato de los británicos por cinco años», tras ganar por mayoría absoluta las elecciones generales en julio de 2024.

Por el contrario, varios ministros, entre ellos la de Economía, Rachel Reeves, salieron a respaldar al líder del Partido Laborista y jefe del Gobierno británico, que en las últimas horas ha sufrido la dimisión de dos estrechos colaboradores, su jefe de gabinete, Morgan McSweeney, y el director de Comunicación, Tim Allan.

McSweeney dimitió el domingo tras asumir la responsabilidad por aconsejar el nombramiento en febrero de 2025 como embajador en Estados Unidos de Peter Mandelson, que fue destituido siete meses después por sus lazos con el financiero estadounidense y pederasta convicto Jeffrey Epstein.

Mientras la oposición política pide que Starmer asuma la responsabilidad última por ese nombramiento, falta por ver si los diputados laboristas respaldan en las próximas horas a su líder o deciden desafiarlo con un candidato a sustituirle.

Los principales ministros cerraron filas en torno a Starmer poco después de que Anas Sarwar pidiera su dimisión al considerar que es un obstáculo de cara a los comicios autonómicos escoceses del próximo 7 de mayo.

La ministra de Economía, Rachel Reeves; el viceprimer ministro, David Lammy, así como los responsables de Exteriores y Defensa, Yvettte Cooper y John Healey, respectivamente, salieron en defensa de Starmer, muy desgastado ante las continuas revelaciones en torno a Mandelson.

Otros ministros, como el responsable de Trabajo y Pensiones, Pat McFadden, y la de Transporte, Heidi Alexander, también expresaron el respaldo a Starmer. Ed Miliband, antiguo líder del Partido Laborista y actualmente ministro de Energía, manifestó su apoyo a Starmer, así como el jefe de disciplina del partido, Jonathan Reynolds, y el ministro para Escocia, Douglas Alexander.

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