El presidente de EE.UU., Donald Trump
Trump promete salvar el Gran Lago Salado de Utah en medio de una sequía histórica
El presidente anuncia su compromiso para rescatar el lago, cuyo nivel crítico amenaza la salud y el ecosistema de Utah, pese a su historial de escepticismo sobre el cambio climático
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este sábado su compromiso de ayudar a salvar el Gran Lago Salado de Utah, que enfrenta niveles de agua mínimos históricos y tiene más de la mitad de su lecho expuesto, un mensaje que contrasta con sus habituales comentarios escépticos sobre el cambio climático.
«Es muy importante salvar el Gran Lago Salado en Utah. Este es un peligro ambiental que debe abordarse INMEDIATAMENTE. Es de gran interés para mí… ¡vamos a lograrlo! ¡HAGAMOS QUE EL LAGO VUELVA A SER GRANDE!», escribió Trump en su red social Truth Social. El mandatario reiteró la preocupación durante la Cena de Gobernadores celebrada en la Casa Blanca, aunque aún no ha presentado un plan concreto para enfrentar la crisis hídrica del lago.
El Gran Lago Salado se encuentra actualmente por debajo del 35 % de su capacidad, en una etapa crítica que pone en riesgo su ecosistema. Más de 2.800 kilómetros cuadrados del lecho del lago están secos, y el polvo que se levanta contiene toxinas y metales pesados que podrían afectar la calidad del aire y la salud de los habitantes de la región, según un informe del Great Salt Lake Collaborative citado por Utah News Dispatch.
La situación se ve agravada por el déficit de nieve en Utah, que reduce el aporte de agua al lago tras el invierno. El gobernador estatal, Spencer Cox, propuso recientemente un plan para llenar el Gran Lago Salado para 2034, aunque los detalles sobre cómo se logrará aún no se conocen.
El líder republicano ha calificado el cambio climático como «la mayor estafa jamás perpetrada» y ha criticado las energías renovables, defendiendo el carbón como una fuente «limpia y hermosa» y calificando las regulaciones ambientales como un ataque a la economía estadounidense y la soberanía energética.
Su reciente compromiso con el Gran Lago Salado plantea un contraste significativo con sus políticas y discursos previos, dejando en duda la forma con la que planea enfrentar la crisis ambiental.