Tripulaciones de tanques ucranianos practican la evacuación de un camarada cerca del frente en dirección a Bajmut
El apagón de Starlink en el frente golpea al Ejército ruso y lanza a Ucrania a su mayor contraofensiva desde 2023
Desde el pasado 1 de febrero, el Ejército ruso hace frente a un nuevo e inesperado contratiempo: la desconexión total de las comunicaciones satelitales de SpaceX, del magnate Elon Musk, que durante estos cuatro años de invasión de Ucrania han demostrado ser vitales para los soldados de ambos bandos. Pero ahora los uniformados rusos han perdido esa ventaja y esto se está traduciendo en un duro golpe a sus posiciones en el frente y ha permitido a las Fuerzas Armadas ucranianas lanzar su mayor contraofensiva desde 2023.
La empresa de Musk ha decidido cortar el acceso a los terminales de Starlink en Ucrania a las tropas del Kremlin, con excepción de aquellos que estén incluidos en una «lista blanca», aprobada previamente por el Ministerio de Defensa ucraniano, para evitar que la medida afecte a sus uniformados en la línea de frente. «Las terminales Starlink llevan dos semanas fuera de servicio, pero esto no ha afectado a la intensidad ni a la eficacia de los sistemas no tripulados de las tropas, tal y como confirman los datos del seguimiento objetivo de los daños causados al equipo y al personal enemigos», declaró a la televisión estatal el pasado martes el viceministro de Defensa ruso, Aleksei Krivoruchko, tratando de quitarle importancia.
Sin embargo, su homólogo ucraniano, Mykhailo Fedorov, respondió asegurando que la desconexión de Starlink ha provocado un efecto «considerable» sobre las operaciones rusas en Ucrania. «La suspensión de las operaciones de Starlink entre los ocupantes ya ha provocado graves problemas de coordinación de unidades, logística y uso de diversos tipos de sistemas no tripulados», aseguran desde la Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania (HUR). Así, las autoridades de Kiev advierten de que los rusos están intentando acceder a los terminales de Musk chantajeando a las familias de los prisioneros de guerra y registrando los dispositivos de Starlink bloqueados a su nombre.
Ante la oscuridad a la que se encuentran sometidas las fuerzas del Kremlin en el frente, el Ejército ucraniano ha logrado recuperar cientos de kilómetros cuadrados en el sur del país. «No entraré demasiado en detalles», apuntó el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, en una entrevista el pasado viernes a la agencia de noticias France-Presse. «Pero hoy puedo felicitar ante todo a nuestro Ejército, a todas las Fuerzas de Defensa, porque a día de hoy 300 kilómetros (cuadrados) han sido liberados», confirmó Zelenski. El último informe del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, por sus siglas en inglés) confirma las declaraciones del presidente ucraniano.
Este think tank estadounidense, que monitorea el desarrollo de la guerra, señala que las fuerzas ucranianas siguen manteniendo las líneas defensivas y repeliendo los avances rusos. A través de la recopilación de datos y pruebas de fuentes abiertas, se puede afirmar que las fuerzas del país invadido han liberado múltiples asentamientos alrededor de la frontera administrativa de la región de Dnipropetrovsk-Zaporizhia en las últimas semanas. El ISW da constancia de que las fuerzas ucranianas han liberado al menos 168,9 kilómetros cuadrados de territorio en el sur del país desde el inicio de este 2026. Así, según datos de este instituto de investigación, a Rusia le cuesta entre 78 y 85 bajas cada kilómetro que ocupa en el país vecino.
Una pantalla digital que muestra un anuncio que promociona el servicio militar por contrato en San Petersburgo
Esta contraofensiva ucraniana se produce, además, en plenas negociaciones de paz con los rusos, auspiciadas por Estados Unidos. Desde comienzos de año, se han reunido ya en tres ocasiones. La última tuvo lugar la semana pasada en Ginebra, donde ambos países aún no son capaces de acercar sus posturas en puntos tan irreconciliables como la cesión territorial del 22 % del territorio que Kiev mantiene en Donetsk o la gestión de la central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa y actualmente ocupada por los rusos. Las conversaciones se asoman a un nuevo bloqueo cuando este martes se cumplen ya cuatro años del inicio de la invasión de Ucrania, que ha cercenado la vida de casi 15.000 civiles y ha dejado 40.600 heridos, según datos de Naciones Unidas, siendo 2025 el año más letal desde 2022, con 2.514 muertos.
En cuanto a las bajas sufridas en el frente, ambas partes evitan ofrecer datos oficiales, aunque un estudio publicado en enero por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) eleva el número de soldados rusos muertos a cerca de 1,2 millones y a 600.000 los uniformados ucranianos. En Rusia, con el comienzo del quinto año de la guerra, ya se escuchan rumores sobre una nueva movilización y, entre los indicios, está la prohibición de redes sociales o aplicaciones de mensajería instantánea como Instagram, YouTube o WhatsApp, así como la imposición de una aplicación patrocinada por el Estado, Max, cuyo objetivo sería limitar la transmisión de información sensible y controlar la vida privada de los rusos. La última herramienta que ha sido vetada es Telegram, que también usan los soldados rusos en el frente de Ucrania para, entre otras cosas, comunicarse.