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Comedor de uno de los restaurantes del hotel Faena de Buenos AiresH.F.

La vida de lujo y fiestas de Nemesio, 'El Mencho' Oseguera cervantes, en Buenos Aires

El narcotraficante, con un hijo condenado a cadena perpetua en Estados Unidos, evitaba presumir de sus riquezas pese a tener una fortuna estimada por la DEA de más de 1.000 millones de dólares y una colección de coches deportivos difícil de ocultar

El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) busca un sucesor para su líder mientras recuerda los tiempos de vino y rosas de 'El Mencho'.

Nemesio Rubén Oseguera Cervantes murió con las botas puestas huyendo de una celada de las fuerzas especiales y la Policía mexicana. La DEA y servicios de Inteligencia estadounidenses colaboraron en la operación donde fue clave la información de una de sus amantes. Las consecuencias de su muerte han sido inmediatas.

Además de las bajas de 25 de los efectivos que formaban parte de la operación de captura, el cartel ha incendiado una docena de estados de México. Tiene el control de no menos de 20 de los 32 estados, incluida Ciudad de México.

A la presidenta, Claudia Sheinbaum, le temblaba la voz por momentos cuando en sus «mañaneras» daba cuenta de los disturbios que ponían en evidencia quién manda en buena parte del país.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no habla en vano cuando advierte de que su objetivo es acabar con las organizaciones criminales internacionales que han sembrado de fentanilo y cocaína las calles de su país. Sheinbaum lo ha entendido a la primera y el Ejército y el resto de las instituciones, también.

'El Mencho' era el número uno de la red más poderosa de México. Vivía sin miedo y pagaba religiosamente a quien tenía que pagar para que no le detuvieran. Aprendió de otros capos a no cometer los mismos errores, pero nadie es perfecto.

El narcotraficante, con un hijo preso en Estados Unidos, evitaba presumir de sus riquezas pese a tener una fortuna estimada por la DEA de más de 1.000 millones de dólares y una colección de coches deportivos difícil de ocultar. Entre la docena de más alta gama figuran desde un Aston Martin Vantage Coupé 2019 (negro y blanco) a un Lamborghini Aventador sin olvidar uno de sus favoritos, un BMW M2 Competition 2020.

Los conducía personalmente, pero lo hacía por circuitos donde no le pudieran reconocer. «El señor de los gallos», «El mata Zetas» (por su récord de asesinatos al cartel enemigo) o «El uno», apodos por los que se le conocía, aprovechó alguna de sus estancias en el exterior para desquitarse y allí fue cuando bajó la guardia por primera vez: en Argentina.

En Buenos Aires posiblemente pasó sus mejores tiempos o dicho de otro modo, los días de vida alegre y lujos en libertad con escasa moderación. En la capital argentina estuvo entre 2007 y 2011, durante la época del kirchnerismo más duro que encarnó la expresidenta Cristina Fernández, hoy en prisión domiciliaria. En esta ciudad comenzó a cometer algunos errores que hicieron saltar la voz de alarma en la DEA.

Argentina en esos años se había convertido en refugio encubierto de narcotraficantes y centro de operación de «cocinas del infierno». El país pasó de estar catalogado «en tránsito» a convertirse en un laboratorio de drogas duras incluidas, entre otras, el fentanilo y la cocaína. En este ambiente 'El Moncho' se movía como pez en el agua.

Se instaló con su mujer, Rosalinda González Valencia, y sus hijas Jessica ('La Negra' cumplió condena de 30 meses en EE. UU. por blanqueo de capitales) y Laisha en la capital argentina. El varón, Rubén, alias 'el Menchito', estuvo a caballo entre este país y México. Hoy cumple cadena perpetua en Estados Unidos donde fue extraditado. Tiene la doble nacionalidad ya que nació en San Francisco durante otra escala de su padre fuera de México.

Como buena parte de los narcos que eligieron en aquellos años Buenos Aires, 'El Mencho' escogió la zona residencial de Puerto Madero. El otro enclave de lujo con barrios vinculados al lavado de activos y narcotráfico era Nordelta. Al principio se instaló en el cuarto piso del Hotel Faena. Decorado por Philippe Starke en sus peculiares habitaciones (las camas no se apoyan en la pared y la asistencia es personalizada) se hospedaron, entre otros, Madonna, Katy Perry o Justin Bieber.

En el Faena, bautizado así por su fundador, Alan Faena, la familia disfrutaba de la parrilla de uno de los restaurantes/ asador más celebre; El Mercado. También de El Cabaret donde se organizan cenas con espectáculos de tango incluido.

Los que llevan tiempo allí no recuerdan haberle visto en el Bistro Sur, quizás el más emblemático pero demasiado «chic» para el gusto de los miembros de este tipo de organizaciones criminales. Todo blanco, color favorito de Alan Faena, en sus paredes cuelgan cabezas, también blancas, de unicornios.

Seducido por la zona –pegada al río– Nemesio Rubén Oseguera Cervantes decidió comprarse un piso en el mismo barrio, el más caro de la ciudad. Adquirió uno, según la prensa local, en la planta quinta de la Torre Le Parc y la familia se instaló allí. En su flamante departamento, los días que los chicos no iban al colegio, celebraría grandes fiestas. Entre semana, la corrida mexicana se trasladaba a otros locales de moda de la ciudad que no duerme.

En 2009, en una de aquellas noches de vigilia con sus «cuates» y algunos de sus colaboradores de «Los cuinis», aliados del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de ellos pisó demasiado el acelerador y termino estrellado. El accidente desembocó en una investigación sobre lavado de capitales que salpicó a 'El Mencho'.

La educación de los hijos –como sucede con la mafia italiana– para los narcotraficantes es crucial. En ellos depositan su confianza para que cuiden y hagan crecer el imperio bajo coberturas legales siempre que se pueda. Blanquear capitales les permite abrir cuentas corrientes desde las que pagar, como hizo él, seis meses por adelantado de un colegio internacional. Entre los más caros estaba el Liceo Francés donde habría intentado mandar a sus hijas. Si lo logró no está confirmado.

Al otro lado del río, en la ciudad balneario de Punta del Este, cita fija en el verano austral de artistas famosos, multimillonarios y herederos de monarquías y magnates, se compró 'El Mencho' en 2016 la mansión Quincho Grande, por valor de dos millones de dólares. Esta inversión se destapó con el escándalo de los Papeles de Panamá. A partir de ahí, seguir su rastro, visto lo visto, no parece que fuera demasiado complicado.