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El embajador español en la India, Juan Antonio March PujolEmbajada de España en la India

El embajador de la India ordena destruir documentos y vaciar los ordenadores para borrar huellas de su gestión

Juan Antonio March Pujol elimina cualquier rastro que pueda perjudicarle en una posible investigación

El embajador español en la India, Juan Antonio March Pujol, íntimo de José Luis Rodríguez Zapatero, ha ordenado borrar el contenido de los ordenadores de la Embajada para eliminar cualquier rastro polémico de su gestión al frente de la legación diplomática en el país asiático.

El diplomático dio instrucciones a sus subordinados para que trituraran toda la documentación, la metieran en bolsas y las arrojaran a un vertedero a kilómetros de la Embajada. Los encargados de ejecutar ese delicada misión fueron contratados locales en Nueva Delhi.

March ha estado viéndose varias veces en los últimos días con el dueño de la empresa BLS India Consular Application Centre, compañía que gestiona el programa de emisión de visados, entre otros, del consulado español en el país asiático. Estas reuniones, como observan fuentes del entorno, se celebraron dentro de la residencia del embajador, no en la Embajada, y en la más estricta confidencialidad.

La obsesión por mantener el secretismo en cada uno de sus movimientos comienza a afectar al personal de la Embajada. En el nº 37 de Prithviraj Road, donde está la residencia, todos los trabajadores están advertidos y conocen la prohibición de hablar con los medios de comunicación. El malestar entre los colaboradores del embajador se ha extendido al círculo más cercano. Los roces y reproches se suceden y hasta en el área cultural ha habido encontronazos con él.

Los contactos con el dueño de BLS se han realizado en el jardín de la vivienda privada por miedo a que en el interior se hubiesen colocado micrófonos y las conversaciones fuesen grabadas. El resultado y la desconfianza han terminado con los ingenieros de esta compañía vaciando los ordenadores de presunto material incriminatorio en previsión de una futura investigación de Exteriores o quién sabe si judicial.

El embajador ya ha dejado constancia en la residencia de que, en caso de que se lleve a cabo un registro de una misión de Exteriores, los empleados argumenten que no se encuentra en su interior y que su dormitorio está cerrado y es inviolable. Esto es así porque en caso de enfrentar una inspección de embajadas, es necesario contar con una autorización judicial previa por considerarse las dependencias exclusivamente privadas. Saltarse esta norma equivaldría a un allanamiento de morada.

La semana pasada, con motivo del viaje del presidente del Gobierno Pedro Sánchez a la India, el Ministerio de Asuntos Exteriores le asignó a la Embajada un presupuesto de 6.500 euros –cerca de 700.000 rupias indias– para las recepciones y los gastos derivados de esta visita. Sánchez se hospedó en el Hotel ITC Maurya, en Nueva Delhi. Uno de los más lujosos de la capital india, situado en el enclave diplomático, a unos siete kilómetros de la Embajada de España.

Fuentes consultadas por El Debate aseguran que se gastó unos 1.000 euros de ese presupuesto, mientras que se desconoce el paradero de la cantidad restante, unos 5.500 euros. March ya se encuentra en el punto de mira por promocionar a su prometida, la mezzosoprano china Huiling Zhu, con la que tiene previsto casarse el próximo mes de agosto, para cantar en actos de le Embajada como los festejos por el Día Nacional de España. Un patrón que tiene pensado repetir el próximo 12 de octubre, haciendo coincidir la celebración de la boda con la conmemoración del Día de la Hispanidad.

Su hija, Milena March Franzi, como publicó The Objective, dispone y utiliza un pasaporte diplomático. Esta situación es a todas luces irregular ya que no está permitido la entrega de este documento oficial a los hijos mayores de edad de cualquier diplomático destacado en el exterior.

La joven además de recurrir asiduamente a los servicios del chófer y usar el coche oficial del embajador –con matrícula 64CD1– para asuntos personales, también lo hace para hacer negocios en la India. «Está prohibido tener pasaporte diplomático a su edad o usar el coche oficial para asuntos/ negocios particulares», explican fuentes diplomáticas a El Debate.

Juan Antonio March Pujol, de 67 años, fue designado embajador español en la India en 2024 por el ministro José Manuel Albares en sustitución de José María Ridao. Ridao había protagonizado varios desencuentros con el jefe de la diplomacia. La elección de March, que llevaba 12 años sin ejercer, provocó cierto desconcierto entre los compañeros. Al embajador español en la India le precedía otra polémica de sus años como representante permanente ante la Oficina de Naciones Unidas y Otros Organismos Internacionales en Ginebra (2004-2007).

March, que tenía y tiene una gran amistad con el entonces presidente del Gobierno Zapatero, convenció al ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, para que España financiara parte de la reforma de la cúpula de la sede de la ONU de la ciudad suiza y, para ello, contaron con el artista mallorquín Miquel Barceló. El coste de la obra, según un informe del Tribunal de Cuentas remitido en 2011 al Parlamento, finalmente fue muy superior al esperado –unos 20 millones– y el Ministerio de Exteriores tuvo que destinar al proyecto cerca de 6,5 millones de euros más de lo previsto.

El Tribunal de Cuentas ya advirtió entonces que la Administración española, bajo la presidencia de Zapatero, no tuvo «ningún control» sobre la obra a pesar de que estaba obligada, por el acuerdo que suscribió con Naciones Unidas, a «hacerse cargo del coste del proyecto, cualquiera que fuera, en la parte no cubierta por patronos y colaboradores privados, y sin dotación presupuestaria específica para ello». Entre los financiadores de esta obra destaca la fundación Onuart, –entidad público-privada–, de la que March fue luego presidente.