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Dos nuevas guerras en un mundo cada vez más volátil

Adicional a la guerra de Ucrania, ahora en Oriente Medio y en Asia Central tienen lugar dos guerras abiertas que muestran la actual multipolaridad internacional

Soldados talibanes resguardan una posición en la provincia de Jost en el sureste de Afganistán

Soldados talibanes resguardan una posición en la provincia de Jost en el sureste de AfganistánAFP

En pocos días se han iniciado dos nuevas guerras: En Oriente Medio, Israel y Estados Unidos han atacado Irán, en la operación conjunta «Furia Épica», han iniciado una guerra directa y total ante la amenaza inminente de este régimen totalitario y disruptor, que mantiene su dominio sobre Persia desde hace 47 años.

Esta campaña se va a llevar hasta el final del derrocamiento del régimen de los Ayatola con importantes consecuencias en la región.

En el sur de Asia, Paquistán, hace pocos días, ha iniciado ataques contra el régimen de los Talibanes, en Afganistán, porque durante casi 20 años Pakistán ha sufrido numerosos ataques de terroristas pertenecientes al Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), una milicia que pretende derrocar al Gobierno pakistaní y convertir el país en un emirato islamista apoyado por los talibanes.

El pasado año, de 2025, se contabilizaron, según fuentes paquistaníes, 699 ataques terroristas (un aumento del 34 % con respecto a 2024) de distintos grupos terroristas, entre ellos el TTP, que causaron la muerte de 1034 personas (un aumento del 21 % con respecto al año anterior).

Umar Media, el medio de comunicación oficial del TTP, reconoce que su grupo llevó a cabo 3.573 ataques y que causaron la muerte de 3.481 personas en 2025. Y se ve agravada por el hecho de que el TTP puede recurrir a armamento cada vez más sofisticado, incluidos drones.

Pakistán preveía enfrentarse a ataques cada vez más devastadores y mortíferos en un futuro muy próximo.

En las últimas semanas, tanto los talibanes como el ejército pakistaní habían intensificado el conflicto. A principios de enero, el portavoz jefe de los talibanes, Zabihullah Mujahid, acusó a Pakistán de colaborar con potencias extranjeras, entre ellas Estados Unidos, para desestabilizar Afganistán.

Varios días después, el portavoz del ejército pakistaní, Ahmed Sharif Chaudhry, denunció a los talibanes declarando que todos los terroristas, incluidos el Estado Islámico, Al Qaeda y otros grupos militantes regionales, «vienen del mismo padre: los talibanes afganos».

Irónicamente, Pakistán patrocinó a los talibanes desde la creación del grupo en la década de 1990 hasta el final de la guerra con Estados Unidos en 2021.

Finalmente, Pakistán ha lanzado su ofensiva sobre suelo afgano, principalmente en el valle de Tirah, un bastión del TTP en el noroeste del país, cerca de la frontera con Afganistán. Miles de personas han evacuado la zona.

Podemos estar, con mucha probabilidad, ante una guerra total entre ambos países, porque los talibanes están estrechamente vinculados al TTP y no suelen volverse respecto de sus milicias. Si recordamos, tras los atentados del 11-S, los talibanes se negaron a entregar a Al Qaeda incluso cuando se enfrentaban a una invasión militar estadounidense.

Si los talibanes expulsan o utilizan la fuerza contra el TTP, corren el riesgo de provocar rebeliones internas dentro de sus filas y de poner de manifiesto las diferencias entre los líderes políticos más pragmáticos de Kabul y los líderes supremos, compuestos en su mayoría por «mulás» de la línea más dura de la ciudad meridional de Kandahar.

Pero Paquistán mantiene, a su vez, fuertes tensiones con India que, si recordamos, en la primavera de 2025 estuvieron a punto de hacer estallar una fuerte guerra regional por el territorio de Cachemira.

Además, en Europa se mantiene la guerra de Ucrania, iniciando el quinto año de conflicto abierto con Rusia, con importantes repercusiones para Europa Occidental.

La multiplicidad de conflictos y la manifiesta multipolaridad internacional no queda solo aquí. Hay, además, tensiones en las fronteras de India con China, de Serbia con Kósovo, aunque sean amenazas que van y vienen.

Existe una anunciada posibilidad de conflicto en el estrecho de Formosa, por la intención de China de anexionarse Taiwán. Se mantiene, una prolongada amenaza de guerra entre las dos Coreas.

Existen conflictos menores latentes entre Armenia y Azerbaiyán, por el Nagorno – Karabaj, en los territorios Kurdos de Turquía y en la Siria post- Al Asad, ahora dirigida por yihadistas suníes.

Hay guerra en Sudán del Sur, en Somalia, en la República Centroafricana y en Birmania. Además, la inestabilidad y la insurgencia han aumentado, a gran escala, en los países del Sahel (Mali, Burkina Faso, Níger, Chad y Nigeria) y en Somalia.

Otros puntos de conflicto nos remiten a las redes criminales del narcotráfico que ejercen una continua violencia en México, lo hemos visto en días pasados con la caída del líder del Cartel de Jalisco. Los hay, así mismo, en Ecuador y Colombia junto a grandes narco dictaduras como la de Venezuela, que actualmente, tras la operación que arrestó al dictador Nicolás Maduro, ha quedado en un impasse, monitorizada por Estados Unidos.

El mundo ha cambiado en cuatro años y las crisis se suceden pudiendo afirmar que este orden internacional multipolar se corresponde ya con una Era de Conflictos e incertidumbres. Sí existe una causa, en el orden de las ideas, y es que los grandes trazos ideológicos que han sostenido el orden internacional desde 1995, como el haber alcanzado una «paz perdurable» o haber tocado, con el liberalismo político, un «fin de la Historia» se han fracturado.

El mundo de hoy se ha vuelto volátil y peligroso y los temores de la Guerra Fría de nuevo sobrevuelan nuestras cabezas. El miedo a que una de estas crisis escale a involucrar a una mayoría de naciones o a las más poderosas nos resulta ya un horizonte posible y cercano.

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