El futuro de Venezuela y los valores que nos inspiran
La libertad no puede sostenerse sin principios claros. Por ello, resulta indispensable impulsar una cultura política que marque límites firmes a la corrupción que empobrece a los pueblos, al tiempo que promueva iniciativas capaces de generar prosperidad con justicia social
Antonio Ledezma recibe el Premio a los Valores de la Hispanidad, en Madrid
«Asumo este premio en nombre de los ciudadanos caraqueños que sufrieron los embates del asalto a la Alcaldía Metropolitana para la que fui elegido. Es también un homenaje a los trabajadores ultrajados, a quienes les cercenaron sus salarios y fueron maltratados en las marchas de protesta o encarcelados en la prisión de La Planta, en Caracas. A todos ellos pertenece este premio, porque sus sacrificios representan la esencia misma de los valores y principios que hoy nos inspiran y nos obligan a seguir adelante».
El Premio a los Valores de la Hispanidad, otorgado por el Foro España Cívica, constituye para mí un honor que asumo con humildad y con profundo sentido de responsabilidad. Este galardón, compartido junto a María Corina Machado, no pertenece a nombres propios ni a trayectorias individuales; es, como bien lo expresara ella, un justo reconocimiento a la valentía de millones de venezolanos que dentro y fuera del país han luchado gallardamente por su libertad, aun en medio de la adversidad.
Recibí este reconocimiento con el corazón lleno de gratitud. No lo siento como un premio individual, sino como un abrazo colectivo que España extiende a millones de venezolanos que han tenido que aprender a empezar de nuevo lejos de su tierra.
Migrar es vivir con una maleta que nunca termina de cerrarse: dentro caben los recuerdos, la nostalgia y también la esperanza. Hemos cruzado mares invisibles, con el peso de lo que dejamos atrás y la fuerza de lo que soñamos construir. Y en ese camino, España ha sido puerto y faro; un lugar donde el dolor se transforma en oportunidad y la dignidad vuelve a respirar.
Migrar es vivir con una maleta que nunca termina de cerrarse
Agradezco sinceramente a quienes integran el Foro España Cívica por su infatigable solidaridad con la causa democrática venezolana y por su tenaz defensa de los valores que sostienen la convivencia entre naciones hermanas. Esta plataforma cívica, apartidista y comprometida con el bien común, representa un espacio abierto donde convergen ideas destinadas a fortalecer el Estado de derecho, promover la excelencia y aspirar a una sociedad cada día más moderna y consciente de su destino histórico.
Hoy quiero retribuir la solidaridad sincera, el gesto cotidiano, la mano abierta que nos recuerda que ninguna travesía se hace sola. Como escribió Antonio Machado: «Caminante, no hay camino, se hace camino al andar». Y como evocó Juan Antonio Pérez Bonalde en Vuelta a la patria: «¡Tierra!… grito al sentir la arena ardiente / besar mis plantas fatigadas». Ese grito resume el anhelo profundo de todo inmigrante: volver a sentir que pertenece a algún lugar.
La libertad no puede sostenerse sin principios claros. Por ello resulta indispensable impulsar una cultura política que marque límites firmes a la corrupción que empobrece a los pueblos, al tiempo que promueva iniciativas capaces de generar prosperidad con justicia social. No se trata de repetir los cartabones del rancio populismo que tanto daño ha causado en nuestra América, sino de apostar por un modelo que distribuya oportunidades, estimule la innovación y garantice que el progreso alcance a todos los ciudadanos sin sacrificar su dignidad.
Ese camino exige una alianza permanente entre gobiernos responsables y sociedades comprometidas. La educación debe convertirse en el gran pilar que forme ciudadanos libres y conscientes, capaces de emprender, crear y construir futuro. Necesitamos Estados que sirvan a la sociedad en lugar de someterla; instituciones que acompañen al individuo sin pretender controlarlo ni esclavizarlo, fomentando así una cultura de libertad responsable y basada en la participación cívica.
Hablar hoy de valores nos lleva inevitablemente a reflexionar sobre la hispanidad. Durante demasiado tiempo se ha intentado imponer una visión parcial de nuestra historia, marcada por prejuicios y resentimientos. Es momento de dejar atrás la llamada leyenda negra para asumir, sin odios ni rencores, nuestro auténtico pasado compartido. La lengua que nos une, la tradición espiritual que dio sentido a nuestras comunidades y las universidades que se levantaron en la América descubierta por Cristóbal Colón forman parte de un legado que, lejos de dividirnos, nos invita a reencontrarnos en un proyecto común de futuro.
Es momento de dejar atrás la llamada leyenda negra para asumir, sin odios ni rencores, nuestro auténtico pasado compartido
Foro España Cívica encarna esa idea de casa grande, de puertas abiertas, donde se estudian con rigor las sensibilidades sociopolíticas, se reflexiona sobre las columnas constitucionales que sostienen nuestras democracias y se cultiva el anhelo de vivir bajo una atmósfera de concordia. En sus salas amplias se defiende la libertad como símbolo y se promueve el diálogo como herramienta indispensable para superar las fracturas que intentan impedir acuerdos necesarios para la convivencia.
Los pueblos hispanos compartimos valores que nos identifican: el respeto a la dignidad humana, la vocación democrática y el deseo de progreso basado en la justicia. Defender esos principios implica despejar los obstáculos que pretenden sembrar la discordia y apostar por consensos que fortalezcan la estabilidad institucional y el desarrollo sostenible de nuestras naciones.
Este premio es para los que resisten dentro y fuera de Venezuela, para quienes no renuncian a la libertad ni a la esperanza. Gracias por mirar nuestra historia con respeto, por abrirnos las puertas y por acompañarnos en este trayecto que aún continúa.
Quiero cerrar estas líneas reiterando mi gratitud por este reconocimiento, que asumo en nombre de los ciudadanos caraqueños que sufrieron los embates del asalto a la Alcaldía Metropolitana para la que fui elegido y reelegido. Es también un homenaje a los trabajadores ultrajados, a quienes les cercenaron sus salarios y fueron maltratados en las marchas de protesta o encarcelados en la prisión de La Planta, en Caracas. A todos ellos pertenece este premio, porque sus sacrificios representan la esencia misma de los valores y principios que hoy nos inspiran y nos obligan a seguir adelante.