Trump justifica la ofensiva contra Irán y asegura que EE.UU. está «cerca de completar» sus objetivos militares
Trump asegura que EE.UU. está «cerca de completar» sus objetivos militares y anuncia las semanas más duras de la guerra
El presidente de EE.UU. justifica los bombardeos por la amenaza nuclear iraní, anuncia más ataques y defiende su giro estratégico para garantizar la independencia energética
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió este miércoles la ofensiva militar contra Irán al asegurar que el régimen de Teherán trataba de reconstruir su programa nuclear en una nueva ubicación, lo que, a su juicio, obligó a Washington a actuar con contundencia.
En su primer discurso a la nación desde el inicio del conflicto a finales de febrero, el mandatario sostuvo que Irán se encontraba en el «umbral de lograr armamento nuclear» y que además avanzaba en el desarrollo de misiles balísticos con capacidad potencial para alcanzar territorio estadounidense, Europa y otras regiones del mundo.
Trump justifica la ofensiva contra Irán y asegura que EE.UU. está «cerca de completar» sus objetivos militares
«Que estos terroristas tengan un arma nuclear hubiera sido una amenaza intolerable», sostuvo Trump, quien anunció que los bombardeos continuarán durante dos o tres semanas más. El presidente insistió en que las fuerzas estadounidenses han logrado «victorias rápidas, decisivas y abrumadoras» y aseguró que Irán se encuentra ya militarmente «diezmado».
El presidente subrayó que los objetivos estratégicos de Estados Unidos están «cerca de completarse» tras, según dijo, una serie de «victorias rápidas, decisivas y aplastantes» logradas por las fuerzas armadas en las últimas cuatro semanas. No obstante, advirtió de que los bombardeos continuarán durante un periodo adicional de entre dos y tres semanas.
En paralelo, Trump insistió en que el desenlace del conflicto podría tener un efecto estabilizador sobre la economía global. A su juicio, una vez finalizada la guerra, el estrecho de Ormuz —clave para el tránsito de petróleo— «se abrirá de forma natural», dado que Irán necesitará exportar crudo para su reconstrucción, lo que contribuiría a una bajada de los precios energéticos y a la recuperación de los mercados.
El mandatario también lanzó un llamamiento directo a la comunidad internacional, instando a los países que dependen del petróleo que transita por esa vía estratégica a que actúen con «coraje» para protegerla. «Simplemente tómenlo, protéjanlo, úsenlo para ustedes mismos», afirmó.
Trump justifica la ofensiva contra Irán y asegura que EE.UU. está «cerca de completar» sus objetivos militares
Durante su intervención, Trump quiso además reconocer el respaldo de sus aliados en Oriente Próximo, entre ellos Israel, Arabia Saudí, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Baréin, a los que agradeció su colaboración y a los que garantizó que Estados Unidos no permitirá que resulten perjudicados.
Asimismo, el presidente reiteró su compromiso con la seguridad de Israel y de los países del Golfo, tras los ataques iraníes en represalia por la ofensiva conjunta. Pese a la intensidad de las operaciones militares, Trump señaló que el diálogo con Teherán continúa abierto, aunque advirtió que Estados Unidos seguirá actuando «con mucha fuerza» en las próximas semanas.
El giro con Caracas refuerza la estrategia energética de Washington
En paralelo, el presidente abrió su intervención destacando el giro estratégico en materia energética, subrayando la colaboración con Venezuela, a la que calificó como un «verdadero socio». Según explicó, ambos países trabajan «codo con codo» en la producción y comercialización de petróleo y gas, lo que —a su juicio— refuerza la independencia energética de Estados Unidos respecto a Oriente Medio.
Trump aseguró que este entendimiento permite a Washington reducir su dependencia de una región marcada por la inestabilidad, pese a que Estados Unidos mantiene su implicación militar en el conflicto con Irán, que ha llevado a Teherán a bloquear el estrecho de Ormuz.
El acercamiento entre Washington y Caracas se ha visto reforzado en las últimas horas con la decisión de la Administración estadounidense de retirar de su lista de sanciones a Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela. La medida, adoptada por la Oficina de Control de Activos del Departamento del Tesoro, se enmarca en el deshielo de las relaciones bilaterales.
Este proceso se ha acelerado tras la captura del dictador Nicolás Maduro, que afronta un juicio por narcotráfico en Nueva York, y la reciente reapertura de la embajada estadounidense en Caracas, después de que ambos países restablecieran formalmente sus relaciones diplomáticas, rotas desde 2019.
En un contexto de creciente tensión internacional, Trump trató así de proyectar una doble imagen: la de firmeza militar frente a Irán y la de consolidación de una nueva estrategia energética que, según defendió, refuerza la posición global de Estados Unidos.