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Imagen de una maqueta del arco de triunfo mostrada el pasado mes de octubre

Imagen de una maqueta del arco de triunfo mostrada el pasado mes de octubreEFE

Trump prevé levantar un arco del triunfo en Washington con el lema «Una nación bajo Dios»

Según el diseño presentado, el arco superaría los 75 metros de altura y su finalidad sería conmemorar el 250.º aniversario de la independencia del país

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, difundió este viernes los diseños del arco del triunfo que prevé levantar en Washington, una iniciativa incluida en el conjunto de obras nuevas y actuaciones de remodelación que el mandatario ha ordenado por del 250.º aniversario de la independencia del país.

Los bocetos, firmados por Harrison Design, fueron dados a conocer por el Departamento del Interior. En ellos aparece una inscripción en letras doradas con la frase «Una nación bajo Dios», situada sobre el propio arco. El proyecto contempla además que el monumento esté rematado por una estatua alada de la Dama de la Libertad y que, en su base, quede enmarcado por cuatro esculturas de leones dorados, también de gran presencia visual.

Donald Trump, con una maqueta del arco, el pasado mes de octubre de 2025

Donald Trump, con una maqueta del arco, el pasado mes de octubre de 2025EFE

Según el diseño presentado, el arco superaría los 75 metros de altura. Su finalidad sería conmemorar el 250 aniversario de Estados Unidos y su emplazamiento previsto estaría en una pequeña parcela situada entre el Monumento a Lincoln y el Cementerio Nacional de Arlington. La localización elegida, sin embargo, ha contribuido a alimentar el debate en torno a la propuesta, tanto por su impacto visual como por las implicaciones urbanísticas que traería consigo en una zona especialmente simbólica de la capital estadounidense.

Diversos expertos en urbanismo y arquitectura ya han advertido de que la construcción alteraría de forma notable el equilibrio de ese entorno monumental. En sus objeciones subrayan que el arco tendría más del doble de altura que el Monumento a Lincoln, que ronda los 30 metros, y que además se elevaría sobre el cercano cementerio, con el consiguiente efecto sobre sus vistas.

Esa desproporción, a juicio de los especialistas, distorsionaría un enclave ampliamente reconocido por su valor histórico y paisajístico.

La tramitación del proyecto continuará en los próximos días. Los planos serán sometidos a examen por la Comisión de Bellas Artes, integrada por expertos próximos a Trump, que revisarán la propuesta el jueves de la próxima semana. Ese paso será clave para determinar el futuro de una obra que, desde que fue anunciada, no ha dejado de generar controversia.

Sus detractores aseguran que 75 metros de alto es demasiado

Sus detractores aseguran que 75 metros de alto es demasiadoEFE

Más allá de las cuestiones técnicas y urbanísticas, el arco ha estado rodeado de polémica desde el momento en que Trump hizo pública su intención de promover esta construcción en la capital del país. Sus críticos consideran que se trata de una muestra de vanidad impropia de un dirigente político del siglo XXI y la comparan con monumentos impulsados históricamente por líderes autoritarios. Esa lectura ha acompañado al proyecto casi desde su origen y ha contribuido a reforzar el rechazo que despierta entre parte de la opinión pública.

El propio Trump ya había dejado clara su ambición respecto a esta obra. «Me gustaría que fuera el arco más grande de todos», afirmó ante los periodistas en enero, en referencia al Arco del Triunfo de París, cuya altura es de 50 metros. En esa misma intervención añadió que «somos la nación más grande y poderosa». Con esas palabras, el presidente vinculó el futuro monumento a una idea de grandeza nacional que ha impregnado varios de los proyectos constructivos promovidos durante su segundo mandato.

Precisamente en esta nueva etapa en la Casa Blanca, Trump ha situado entre sus prioridades distintas iniciativas urbanísticas y de construcción en Washington. No obstante, esos planes han suscitado contestación y rechazo. El mes pasado, de hecho, un juez federal bloqueó el proyecto presidencial para levantar un salón de baile en la Casa Blanca con un coste de 400 millones de dólares. El magistrado argumentó que la Administración debería haber solicitado autorización al Congreso, aunque para entonces el ala este de la residencia presidencial ya había sido demolida.

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