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CrónicaDaniela Brik

Antisemitismo global disparado: el asesinato de judíos bate récord en tres décadas

En 2025, una veintena de judíos fueron asesinados en tres continentes, la cifra más alta registrada en un solo año en más de 30 décadas

Gran Sinagoga de ParísAFP

El antisemitismo ha entrado en una nueva fase a escala global. El último Informe Anual sobre Antisemitismo de la Universidad de Tel Aviv, elaborado durante un cuarto de siglo de seguimiento continuo, documenta datos inéditos que apuntan a un deterioro significativo.

En 2025, una veintena de judíos fueron asesinados en tres continentes, la cifra más alta registrada en un solo año en más de 30 décadas. Además, se registraron decenas de miles de incidentes antisemitas en 72 países, un volumen que marca un punto de inflexión no solo por su gravedad, sino también porque refleja el paso de un fenómeno predominantemente discursivo o simbólico a otro con una creciente dimensión letal.

A lo largo de sus 152 páginas, el informe, publicado en marzo y difundido esta semana con motivo de la conmemoración del Día del Holocausto y del Heroísmo en Israel, señala repuntes relevantes en países como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Australia e Italia, donde el fenómeno ha mostrado una evolución particularmente pronunciada.

El estudio sitúa este punto de inflexión en el contexto posterior al 7 de octubre de 2023, cuando los ataques de Hamás contra Israel y la posterior guerra en Gaza desencadenaron una oleada global de incidentes antisemitas. Aunque los picos más intensos se concentraron en los meses inmediatamente posteriores, el informe advierte de que el fenómeno no ha regresado a niveles previos, sino que se ha consolidado en un umbral más alto y persistente en el tiempo.

El propio informe subraya que 2025 registró 20 víctimas mortales en cuatro ataques en tres países en episodios como el asalto armado en Bondi Beach (Australia), un atentado contra una sinagoga en Estados Unidos, un tiroteo en Canadá y diversas agresiones mortales en Europa occidental, configurando un patrón de violencia disperso geográficamente pero de creciente gravedad.

El profesor Uriya Shavit, editor jefe del informe, advirtió de que los incidentes antisemitas corren el riesgo de convertirse en una realidad normalizada. Señaló que, aunque la actividad alcanzó su punto máximo tras el 7 de octubre y posteriormente descendió, la violencia grave ha aumentado de forma significativa en 2025, reflejando dinámicas similares a las de otros fenómenos delictivos en los que infracciones menores pueden escalar cuando no se abordan de manera efectiva.

Aunque en varios países el número total de incidentes disminuyó moderadamente en comparación con 2024, en otros –entre ellos Reino Unido, Australia, Italia y Bélgica– se observó un incremento igualmente moderado. En países como Francia, pese a un descenso general, aumentaron los episodios que implicaron agresiones físicas.

En Reino Unido se registraron 3.700 incidentes y en Canadá 6.800 casos

Los datos por países reflejan la magnitud global del fenómeno. En Reino Unido se registraron alrededor de 3.700 incidentes, mientras que en Canadá la cifra ascendió a unos 6.800 casos. Alemania superó los 5.000 incidentes en 2024 y Australia contabilizó más de 1.700. Estas cifras evidencian que el fenómeno alcanza niveles especialmente elevados en varias democracias occidentales.

El informe distingue entre distintas formas de antisemitismo –desde agresiones físicas hasta vandalismo o acoso– y subraya un incremento de la violencia directa. A ello se suma la expansión de un ecosistema digital que amplifica el discurso de odio y facilita su propagación, en muchos casos con una respuesta institucional limitada o insuficiente.

España: más de 200 incidentes en 2025

España no queda al margen de esta dinámica. Aunque no figura entre los países con mayor nivel de violencia directa, el informe recoge un aumento exponencial desde 2023, especialmente en forma de amenazas, acoso y discurso antisemita en espacios públicos y redes sociales. Se trata de una evolución alineada con el patrón europeo, donde el antisemitismo crece más en intensidad que en volumen absoluto.

El Observatorio de Antisemitismo en España, creado por la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) en 2009, registró 207 incidentes antisemitas en 2025, frente a 193 en 2024, 60 en 2023 y 34 en 2022.

El estudio menciona a dicho Observatorio al apuntar que los sentimientos antiisraelíes afectan a los judíos en España en todos los ámbitos –político, cultural, deportivo, educativo, mediático y redes sociales–. En estos espacios se han registrado llamamientos a la desaparición del Estado de Israel, junto con prácticas de señalamiento, juicio público y condena social que derivan en hostilidad, discriminación y exclusión. El término «sionismo» ha sido demonizado y se ha asumido la narrativa de un genocidio en Gaza, conforme refiere el documento.

Entre los incidentes figuran pintadas en un colegio de Roquetas de Mar con el mensaje «judíos genocidas» en octubre de 2025; grafitis en Madrid que calificaban a judíos de «pedófilos» cerca de la sede de Jabad Lubavitch; y mensajes en Alicante como «judíos malditos ayer, hoy y siempre» o «Netanyahu exterminador = Hitler».

El documento alerta, además, de la limitada eficacia de las respuestas institucionales. En algunos países, menos del 10% de los casos denunciados derivan en detenciones, lo que apunta a un déficit estructural en la persecución de estos delitos y a una posible percepción de impunidad.

La población judía mundial antes de la Segunda Guerra Mundial se estimaba en unos 16 millones, de los cuales más de 11 millones residían en Europa. Ocho décadas después, el informe calcula una población de unos 15 millones de judíos en todo el mundo, con una redistribución significativa: más de 7 millones en Israel y 6,3 millones en Estados Unidos, mientras que en Europa vive hoy menos de un millón.

Los datos recopilados por la Universidad de Tel Aviv para elaborar el informe global proceden de información facilitada por cuerpos policiales, agencias especializadas, organizaciones de seguimiento del antisemitismo, comunidades judías, activistas, medios de comunicación y observaciones de campo.