Fundado en 1910
Lidia Fernández
CrónicaLidia FernándezOslo (Noruega)

Noruega, ante el reto de integrar a los inmigrantes

El país ve cómo crece su diversidad cultural y mejora su mercado laboral mientras emerge el debate social sobre la integración, empleo y políticas migratorias

Noruega ante el reto de integrar a los inmigrantes: uno de cada cinco residentes son extranjeros

Manifestación celebrada en Oslo por residentes de otras nacionalidades contra el imperialismo

Miércoles por la tarde en Oslo. Una manifestación que aúna a cubanos, iraníes, venezolanos y palestinos se concentran frente al Parlamento (Stortinget) con pancartas en contra de Estados Unidos. Son unas 60 personas que juntan más de seis nacionalidades distintas. Llevan megáfonos, frases contra Donald Trump y banderas con la cara del Che Guevara. Caminan hacia el centro de la ciudad al grito de «no a la guerra, no al imperialismo».

A pocos metros de la concentración, una mujer les arremete con «jodidos musulmanes», mientras les hace un gesto con el dedo corazón (una peineta).

Es solo una de las manifestaciones que ha recorrido las principales calles de la capital noruega estos días. En marzo, se celebraron hasta cinco concentraciones: protesta contra ataques en Irán y en contra del imperialismo; de la comunidad iraní en apoyo a la democracia; de afganos contra ofensivas de Pakistán; y la No Kings («No a los Reyes»), que en su página web, Democrats Abroad, llaman a: «Traigan a sus amigos y familiares y únanse a nuestra protesta: No a los tiranos».

Noruega ha pasado de ser una sociedad homogénea a tener una parte importante de su población con raíces inmigrantes en tan solo dos décadas. Al inicio de 2026, casi 987.000 personas nacidas en el extranjero vivían en Noruega, lo que representa alrededor del 17,5 % de la población total; si se añaden los 238.500 noruegos nacidos en el país de padres inmigrantes, el total con origen inmigrante supera el 20 % del país.

Uno de cada cinco residentes tiene un vínculo migratorio reciente o intergeneracional

Esto significa que uno de cada cinco residentes en Noruega tiene un vínculo migratorio reciente o intergeneracional, un cambio demográfico notable en comparación con apenas el 6,5 % de población extranjera en el año 2000.

Las razones por las que las personas emigran a Noruega son variadas, aunque el principal factor sigue siendo el laboral, sobre todo, inmigrantes procedentes de Europa del Este, atraídos por la demanda de mano de obra y oportunidades de empleo. En este caso con gran porcentaje de polacos. Otro grupo importante lo hace como reagrupación familiar; en este caso procedentes de Afganistán, Irán, Irak, Paquistán, Siria, Eritrea, India y Turquía. Y un grupo minoritario busca en Noruega protección como refugiado o asilo; en su gran mayoría ucranianos.

En 2024, cerca de 36.000 inmigrantes llegaron con intenciones de residencia prolongada. Los inmigrantes forman parte activa del mercado laboral, si bien con una tasa de empleo menor que la del resto de la población.

La integración laboral también varía según el motivo de llegada: los inmigrantes que vinieron a trabajar tienen tasas de empleo significativamente más altas que quienes llegaron como refugiados o por reunificación familiar.

Según Statistics Norway (SSB), entre 2014 y 2024, el porcentaje de inmigrantes que recibieron asistencia social aumentó del 8 a 10 % de los inmigrantes en edad laboral, aunque si se suma el subsidio de vivienda la cifra de quienes reciben algún tipo de apoyo sube hasta el 13 %. En comparación, solamente alrededor del 2 % de la población noruega no inmigrante de entre 18 y 66 años recibe asistencia social.

Los datos disponibles sugieren que muchos inmigrantes trabajan o buscan empleo activamente, pero también que ciertos grupos, especialmente refugiados, enfrentan mayores desafíos para acceder al empleo estable.

¿Qué opinan los noruegos?

La manifestación, que había emprendido su salida frente al Parlamento, avanza por Karl Johans gate, la principal avenida peatonal de Oslo, que conecta el Parlamento con otros puntos importantes. Un grupo de gente se desvincula y camina hacia la calle Storgata, una vía que rodea a comercios, centros comerciales y teatros. A mitad de camino tienen que pararse para evadir la discusión de dos hombres. Se trata de una de las peleas callejeras que suelen darse en los bajos de uno de los edificios de la misma calle.

Los vecinos se han acostumbrado a esta clase de riñas callejeras que pueden darse a cualquier hora del día, y por cualquier cosa. Esta vez, se trata de dos hombres: uno de origen extranjero y otro de origen noruego. Un tercero, también de origen extranjero, tiene que mediar para que la riña no llegue a más.

El 22 % de los noruegos ve a la inmigración como una causa de inseguridad

Según las encuestas más recientes realizadas por Statistics Norway (SSB), aproximadamente, el 22 % de los noruegos ve a la inmigración como una causa de inseguridad en la sociedad. Otro punto de las encuestas marca que los noruegos requieren que se dificulte el proceso de entrada al país para inmigrantes, alegando la baja integración con la que después tienen que lidiar.

La percepción social difiere según motivo de llegada: los inmigrantes laborales europeos, como los polacos, tienden a ser vistos más positivamente por su contribución al empleo y salarios, mientras que grupos de procedencia musulmana tienden a ser peor vistos por su baja integración cultural en el país.

Las estadísticas oficiales no vinculan directamente un aumento general de delitos al aumento de inmigración de forma causal. Sin embargo, en la discusión pública algunos grupos citan preocupaciones sobre criminalidad en ciertos contextos urbanos, aunque factores como edad, género y concentración urbana explican parte de las diferencias estadísticas entre inmigrantes y la población nativa más que la migración en sí.

Debate interno

El tema de la inmigración se ha consolidado como un factor relevante en la política noruega. En las elecciones parlamentarias de 2025, la formación más centrista hacia políticas más estrictas en inmigración -el Partido del Progreso- logró su mejor resultado histórico, con cerca del 24 % de los votos, enfocando parte de su discurso en reducir la inmigración y endurecer las condiciones de asilo. Este crecimiento refleja parte del debate social sobre control fronterizo, empleo, servicios públicos y seguridad. Pero fue el Partido Laborista, liderado por Jonas Gahr Støre, quien obtuvo el mayor número de votos individuales, con alrededor del 28 % del total.

Noruega enfrenta retos de integración que no son únicos: Los inmigrantes están sobrerrepresentados en sectores temporales o de menor cualificación, lo que dificulta un avance rápido hacia empleo estable de alto valor añadido.

Las diferencias educativas entre inmigrantes de distintos orígenes explican parte de la brecha en empleo y participación social.

La proporción de inmigrantes que piensa haber sufrido discriminación es relevante, lo que indica barreras sociales persistentes.

Aunque los inmigrantes residen en todo el país, la concentración es máxima en zonas urbanas, especialmente en Oslo, donde alrededor del 24 % de los residentes son inmigrantes o tienen origen migrante. Las ciudades medianas y otras áreas centrales también presentan participaciones superiores a la media nacional, mientras que en zonas rurales la presencia queda por debajo.

Noruega es hoy un país que ha integrado una parte importante de población con orígenes diversos en su tejido social y económico. La inmigración ha permitido cubrir demandas laborales, ha contribuido a dinamizar áreas urbanas y ha enriquecido culturalmente al país. Al mismo tiempo, existen desafíos reales en la integración laboral, educación, percepción pública y debate político, que alimentan discusiones sobre políticas migratorias más estrictas.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas