La versión estadista de María Corina Machado: «Venezuela va a ser irresistible para las inversiones»
La líder de la resistencia venezolana y Premio Nobel de la Paz garantiza un futuro para su país con «democracia, libertad, mercados abiertos y reglas claras y sostenibles»
La líder opositora venezolana y Nobel de la Paz María Corina Machado, en un desayuno informativo organizado por Fórum Europa en Madrid
Hay una María Corina Machado líder, resistente, con garra, que genera ilusión, esperanza y certeza de que Venezuela tiene un futuro en democracia. Hay otra María Corina que se dio a conocer este mañana: la estadista, la mujer que tiene un programa de gobierno, un plan económico, unas medidas claras para la recuperación y rehabilitación de las instituciones. Esta versión de la líder venezolana es la que promete seguridad jurídica a las inversiones y confianza a los ciudadanos y a la comunidad internacional, cuando su país recupere la democracia.
«Venezuela va a pasar de ser el hub del crimen organizado a centro de energía de las Américas», garantizó tras recordar que su país posee el mayor volumen de reservas de petróleo del mundo, es el primero en las de gas acumulado y tiene riquezas naturales como oro, minerales, tierras raras... «No queremos frenar la inversión, –respondió a una pregunta en ese sentido– al contrario, queremos impulsarlas con todas las garantías, generar confianza y atraerlas dentro de una legalidad que les asegure que las normas se van a cumplir a largo plazo».
María Corina Machado, la mujer que se graduó de ingeniera industrial, la que sabe de la ley, de finanzas, de empresa y de energías convencionales (hidrocarburos) y alternativas, lanzó los mensajes que el mundo de la empresa necesitaba saber. «Vamos a cumplir los compromisos legales y esos serán honrados. Venezuela va a ser irresistible para la inversión, pero absolutamente trasparente. Si se revisan contratos será porque se podrán mejorar sus condiciones», insistió al responder a preguntas cómo cuál sería su política con los inversionistas, pero reiteró que habrá «Una oportunidad de inversión» única, pero con justicia.
Un detalle no menor: únicamente las empresas que no cumplan con la legislación deberían preocuparse si ella, como confía, llega a la Presidencia de Venezuela una vez que se convoquen unas «elecciones libres, democráticas, con organismos electorales e instituciones renovadas que garanticen la trasparencia y la participación de todos los venezolanos». Un dato para no olvidar, hoy «Venezuela ocupa el último lugar en el planeta en Estado de derecho, el 143».
El voto que el régimen le negó a millones de venezolanos el 28 de julio de 2024, –«a más del 40 % no les permitieron registrarse»–, cuando Edmundo González Urrutia fue electo, Machado lo garantiza para cuando se celebren las próximas elecciones, aunque se den en el marco de esta prolongación del régimen. «Aceptamos la ruta de transición a un proceso electoral para ratificar la victoria de Edmundo… Será un proceso ordenado y pacífico…Algunos dicen que no estamos listos para unas elecciones, son los mismos que nos insistían en que participáramos de las otras.. ¡Lo que les gustaba era el fraude, no las elecciones!». La última frase provocó un murmullo con un nombre que se repetía en voz baja, «Zapatero».
Hay «reformas urgentes» como cambiar la Constitución bolivariana para «suprimir la reelección», «recuperar un sistema bicameral para volver a tener un Senado», pero siempre será prioritaria «la gente». Machado, incansable ante una agenda agotadora desde que llegó a Europa y a Madrid, abogó por lo que debe ser el Estado, «un núcleo de protección al ciudadano, de respeto y de libertad» observó, tras recodar el sueldo de un dólar que cobran sectores como el de los maestros.
Loa tiempos son lentos, los marca Estados Unidos, pero María Corina Machado confía en Washington. Expresa su convencimiento de que Delcy Rodríguez, a la que evita mencionar por su nombre, no podrá enquistarse en el poder. Cree en el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y en el secretario de Estado, Marco Rubio, y cree, sin dudar, que el calendario con el que sueña Venezuela se cumplirá, No en vano, recordó: «Libertad, elecciones y el regreso a casa, ese fue el grito que escuchamos en Sol».
Una reflexión: «La caída de Cuba no implica la del régimen venezolano, pero sí a la inversa».