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Personal de seguridad monta guardia en un puesto de control cerca del Hotel Serena en la Zona Roja de IslamabadAFP

Las «tres líneas rojas» que amenazan las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra

Ambos países han mandado mensajes contradictorios a escasas horas de que expirara la tregua y se celebre la segunda ronda de conversaciones en Pakistán previstas en un principio para este miércoles

La segunda ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra amenaza con descarrilar antes incluso de celebrarse. En un principio, la cita estaba prevista para este martes pero, tras muchas idas y venidas, se retrasó al miércoles, dejando en el aire hasta el último momento la presencia en Islamabad del equipo negociador de Teherán, liderado por el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf. Desde Washington, el presidente republicano, Donald Trump, mandaba señales contradictorias.

Trump anunció el lunes, en una entrevista con el New York Post, que su vicepresidente, J.D. Vance, ya estaba de camino a la capital pakistaní. Una afirmación que posteriormente tuvo que ser matizada por su equipo, señalando que Vance viajaría un día después. Así, en este vaivén de mensajes, el mandatario estadounidense, como viene siendo habitual, ofrecía ayer una nueva retahíla de declaraciones a diferentes medios de comunicación donde, por un lado, aseguraba que confiaban en poder alcanzar un «gran acuerdo» con la República Islámica, pero, a su vez, advertía de que estaba preparado para volver a atacar.

«Vamos a lograr un gran acuerdo. Creo que no tienen otra opción. Estamos en una posición de negociación muy, muy fuerte», afirmó a la cadena de televisión CNBC. Horas antes, Trump recurrió a su red social, Truth Social, para denunciar que Irán había violado el alto el fuego en «numerosas ocasiones» y pedir a los «líderes iraníes» la liberación de ocho jóvenes detenidas durante las masivas manifestaciones antirrégimen, entre ellas Bita Hemmati, la primera mujer condenada a la horca tras las protestas. «¡Por favor, no les hagan daño! ¡Sería un excelente comienzo para nuestras negociaciones!», escribió el republicano.

El régimen islamista también ha jugado a la contradicción. Primero, anunciando la apertura del estrecho de Ormuz, vía por donde transita el 20 % del petróleo y gas mundial, para al día siguiente volver a cerrarlo. Asimismo, ha evitado revelar hasta el último momento si asistiría a la segunda ronda de conversaciones prevista en Pakistán. Y, a escasas horas de expirar la tregua este miércoles a la 1:50 de la madrugada (hora de la España peninsular), el líder del equipo negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, advertía a Washington de que su país contaba con «nuevas cartas» en caso de que se retomara la guerra con Estados Unidos e Israel. «No aceptamos negociaciones bajo la sombra de amenazas y, en las últimas dos semanas, nos hemos estado preparando para mostrar nuevas cartas en el campo de batalla», avanzó en X, antes Twitter, el presidente del Parlamento iraní.

Las horas pasaban, y ninguna de las partes daba su brazo a torcer, mientras que Vance cancelaba de manera temporal su viaje a Pakistán. Así, a última hora de ayer, Trump anunció que extendía la tregua en Irán hasta que el régimen presentase una propuesta unificada. «Teniendo en cuenta que el Gobierno de Irán se encuentra gravemente dividido –lo cual no es de extrañar– y a petición del mariscal de campo Asim Munir y del primer ministro Shehbaz Sharif, de Pakistán, se nos ha solicitado que suspendamos nuestro ataque contra Irán hasta que sus líderes y representantes puedan presentar una propuesta unificada», publicó en su red social.

A pesar de todas las complicaciones incluso antes de sentarse a la mesa, lo que se presenta realmente complejo es la negociación en sí. Tras la primera ronda de conversaciones, el pasado 11 de abril, que se alargó durante más de 21 horas, sendas delegaciones abandonaron Islamabad sin conseguir llegar a un acuerdo sobre tres temas centrales que, según explicó Vance, son las «líneas rojas» de Estados Unidos. «Nos marchamos de aquí con una propuesta muy sencilla, un método de entendimiento que constituye nuestra oferta final y definitiva. Veremos si los iraníes la aceptan», zanjó entonces el vicepresidente de Trump.

Programa de enriquecimiento de uranio

Estados Unidos, según publicaron varios medios, ofreció a Irán suspender su programa de enriquecimiento de uranio durante 20 años. Sin embargo, la República Islámica rechazó la oferta y propuso un plazo de unos cinco años. Trump ha insistido en los últimos días en que el régimen de los ayatolás no podrá continuar con su programa nuclear, que la comunidad internacional cree que persigue fines militares.

«Irán nunca tendrá un arma nuclear», aseveró el estadounidense el pasado 12 de abril, nada más saber que los primeros contactos entre ambos países habían fracasado. Teherán, que defiende que su programa nuclear solo persigue fines civiles, se niega a ceder en este punto que considera una «petición ilegal».

Material nuclear iraní

Trump ha asegurado que el régimen iraní se ha comprometido a entregar el uranio altamente enriquecido al 60 % –se calcula que son unos 400 kg–, cercano al 90 % necesario para la fabricación de la bomba nuclear. Es a lo que el estadounidense se refiere como «polvo nuclear» y, reconoció este lunes, su extracción será un «proceso largo y difícil».

«La Operación Martillo de Medianoche fue una destrucción completa y total de los sitios de polvo nuclear en Irán», escribió el estadounidense en su plataforma Truth Social, en referencia a los ataques contra tres instalaciones nucleares iraníes –Fordow, Natanz e Isfahán– el pasado mes de junio. Teherán, en cambio, no acepta entregar el uranio enriquecido, mientras que, como aliciente, se plantea el levantamiento de las sanciones internacionales.

Estrecho de Ormuz

El último punto de disputa es la reapertura del estrecho de Ormuz, ahora sometido a un doble bloqueo tanto de Estados Unidos como del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (CGRI). En teoría, su apertura estaba condicionada a la entrada en vigor del alto el fuego, pero el régimen iraní nunca cumplió su parte. Ahora, la República Islámica reclama la soberanía de Ormuz y la imposición de un peaje. Trump ya ha adelantado que no acepta ninguna de estas exigencias y, de hecho, en su último mensaje en redes sociales insistió en que sus Fuerzas Armadas mantendrán el bloqueo de este estratégico paso.