Captura de pantalla de un vídeo sin fecha difundido por la Guardia Revolucionaria de Irán abordando un buque en Ormuz
Los «túneles navales subterráneos» y la «flota mosquito» de Irán que ponen en jaque Ormuz
La tensión en la región ha escalado peligrosamente tras el abordaje de dos buques este miércoles por parte del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de la República Islámica
Desde la entrada en vigor del alto el fuego entre Irán y Estados Unidos el pasado 8 de abril, el estrecho de Ormuz se ha convertido en el principal campo de batalla. El presidente republicano, Donald Trump, anunció hace dos semanas que su Armada aplicaría un segundo bloqueo sobre este estratégico paso por donde circula el 20 % del petróleo y gas mundial, así como otras materias primas vitales, ante la negativa del régimen iraní de reabrir Ormuz como parte del acuerdo para la tregua.
El tráfico marítimo en este punto se ha paralizado debido al doble bloqueo impuesto desde hace dos semanas tanto por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de la República Islámica (CGRI) como por la Armada estadounidense. Sin embargo, la tensión escaló peligrosamente este miércoles cuando el CGRI atacó tres buques y capturó dos de ellos, que trasladó a aguas territoriales iraníes. Según el poderoso Ejército paralelo de la teocracia islamista, estas embarcaciones fueron abordadas por operar supuestamente sin los permisos necesarios y «poner en peligro la seguridad marítima».
Los dos buques de carga interceptados fueron identificados como el MSC Francesca, de bandera panameña, y el Epaminondas. MSC, con sede en Suiza, es la mayor compañía naviera de contenedores del mundo. Horas después, la Radiodifusión de la República Islámica de Irán (IRIB, por sus siglas en inglés) difundió un vídeo en el que mostraba el supuesto abordaje de estas embarcaciones por miembros del CGRI. La grabación muestra a varios hombres encapuchados y fuertemente armados aproximándose a los buques a bordo de lanchas rápidas, mientras se disponen a subir al MSC por una escalera y abrir las escotillas para introducirse en su interior.
A través de este vídeo propagandista, la República Islámica quiere mostrar al mundo, y especialmente a Estados Unidos, su habilidad para parar, controlar y abordar cualquier buque que se aventure por las aguas del estrecho de Ormuz sin su permiso. «Nos están recordando que sus amenazas de atacar barcos son reales, y eso basta para reducir el tráfico en el estrecho», apunta Rosemary Kelanic, directora de Defense Priorities, en declaraciones a The New York Times (NYT). Ya el pasado marzo, se viralizó una grabación de 2025, en la que el régimen de los ayatolás se jactaba de contar con túneles navales subterráneos en diferentes puntos de la costa y las islas cercanas a Ormuz, desde donde operaría la conocida como «flota mosquito» de la Guardia Revolucionaria.
La «flota mosquito» está compuesta por una serie de lanchas pequeñas, rápidas y ágiles –se desconoce el número exacto, aunque se calcula que podrían ser entre ciento y miles–, diseñadas específicamente para hostigar el tráfico marítimo, y constituye el núcleo de las fuerzas navales desplegadas por la Guardia Revolucionaria Islámica, una fuerza independiente de la Armada regular iraní. «La Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica opera más como una guerrilla marítima», explica Saeid Golkar, experto en el CGRI y profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Tennessee en Chattanooga, en declaraciones al rotativo neoyorquino.
«Se centra en la guerra asimétrica, especialmente en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz», continúa. Así, sostiene el experto, el Ejército paralelo de la República Islámica, en lugar de depender de grandes buques de guerra y batallas navales clásicas, «recurre a ataques relámpago». A principios de este mes de abril, el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Dan Caine, aseguró que durante los 40 días de guerra sus Fuerzas Armadas habían destruido cerca del 90 % de la flota de la Armada regular de Irán, incluidos sus principales buques de guerra, que, dijo, se encontraban en el fondo del océano. Asimismo, según Caine, también han acabado con la mitad de estas lanchas rápidas; sin embargo, no las suficientes como para que dejen de ser una amenaza para el tráfico marítimo en Ormuz.
La Fuerzas navales del CGRI supuestamente abordando un barco que intentaba cruzar el estrecho de Ormuz
Estas embarcaciones suelen ser demasiado pequeñas para aparecer en imágenes satelitales y están amarradas a lo largo de muelles en profundas cuevas excavadas a lo largo de la rocosa costa iraní, listas para ser desplegadas en cuestión de minutos. Su arsenal representa una grave amenaza para los buques mercantes en el golfo y el estrecho. La República Islámica ha equipado estas lanchas con todo tipo de armamento, como ametralladoras pesadas, misiles antibuque, lanzacohetes, granadas, además de drones marítimos. Su velocidad puede llegar a superar en algunas ocasiones los 100 nudos (185,2 kilómetros por hora), lo que dificulta su intercepción. Su coste, además, es muy inferior a los sistemas a los que debe recurrir Estados Unidos para neutralizar esta amenaza, como, por ejemplo, los helicópteros Apache.
La República Islámica, como coinciden la mayoría de los analistas, lleva más de cuarenta años preparándose para un conflicto con Estados Unidos e Israel, y durante este tiempo ha perfeccionado su capacidad de sostener una guerra asimétrica contra potencias militares superiores. La amenaza de esta «flota mosquito», junto con la colocación de minas en el lecho marino en los alrededores de Ormuz –el Pentágono ha reconocido que su desminado podría llevar hasta seis meses–, ha congelado por completo la circulación por este paso estratégico, lo que está provocando una crisis energética sin precedentes a nivel global. El régimen iraní, además, reclama ahora la soberanía de Ormuz e imponer un pago a cambio de garantizar la seguridad de los buques que quieran atravesar esta lengua de mar de tan solo 33 kilómetros en su parte más estrecha.