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Britain's Prime Minister Keir Starmer arrives for a meeting with leaders from across society at Downing Street in central London on May 5, 2026, to call for action on antisemitism following a recent surge in incidents in Jewish communities around the country. (Photo by Hannah McKay / POOL / AFP)

El primer ministro Keir Starmer entra, o sale, por la puerta de uno de los salones de Downing StreetAFP

Primer ultimátum para Starmer: la laborista Catherine West amenaza con primarias si no dimite

El primer ministro británico, aunque presionado, advierte que no tira la toalla y anuncia optimista que su idea es permanecer en Downing Street 10 años más y seguir al frente del Partido Laborista

Las aguas están revueltas en el laborismo y la tormenta que se vive en el 10 de Downing Street, amenaza con hacer aguas el proyecto de Keir Starmer de estar 10 años en el poder, como ha declarado en un exceso de optimismo, al periódico The Observer.

El desastre de las elecciones locales y regionales de esta semana ha puesto contra las cuerdas al premier británico. Pasar de gobernar más de 25 años Gales a convertirse en la tercera fuerza resulta difícil de digerir para cualquier laborista.

El escenario de estas electiones horribiles, parodiando a la difunta Isabel II, se completa con la pérdida de 1.500 concejales en Inglaterra y el hundimiento del partido en Escocia donde se impusieron los nacionalistas (SNP). Reform UK, de Nigel Farage, más los Verdes terminaron de darle la puntilla.

No se habían cumplido 24 horas de la dolora derrota cuando comenzaron a alzarse las voces que pedían a Starmer una retirada digna y ceder su puesto a un líder con empuje que pueda sacar al laborismo del pozo del que ha caído, con tanta fuerza o más, como los tories.

El primer ministro ha hecho oídos sordo a las peticiones de retirada y ha redoblado la apuesta. De acuerdo a sus declaraciones en The Observer, Starmer amenaza con aplicar un manual de resistencia al estilo de Pedro Sánchez. Pero los laboristas, a diferencia de los socialistas españoles, no son sumisos a un líder que, al menos de momento, no es capaz de llevarles por el camino de la victoria y cuya popularidad está en caída libre.

La última en pedir la renuncia de Starmer ha sido Catherine West. Esta diputada le ha dado un ultimátum: le disputará el liderazgo del Partido Laborista en unas primarias si ninguno de los ministros del Gobierno se postula antes de las 12 de este domingo para sustituirle en el cargo.

La política laborista, que ocupa el escaño parlamentario por la circunscripción de Hornsey y Friern Barnet (norte de Londres), informa Efe, declaró este fin de semana que lo ideal sería que el gabinete de ministros se reorganizase y propusiera internamente al «mejor orador» para liderar el partido. De este modo, se evitaría unas primarias y se haría el cambio sin «humillar» a Starmer, a quien propuso para ocupar un cargo de ámbito internacional.

«Si esto no ocurre, y no hay ningún aspirante al liderazgo para mañana (por hoy domingo), entonces el lunes por la mañana presentaré mi candidatura y buscaré los 81 nombres necesarios para presentárselos a la presidencia del partido y empezar unas primarias», advirtió West en una entrevista con BBC Radio 4.

Fuentes de Downing Street (residencia del primer ministro británico) citadas por la BBC dudan de que West pueda llegar a conseguir el umbral requerido de 81 apoyos, que equivale al 20 % del total de diputados laboristas.

No obstante, la diputada asegura que actualmente cuenta con 10 personas dispuestas a respaldarla y está «convencida» de que surgirán suficientes candidatos alternativos. ¿Quién sería su favorito para sustituir a Starmer? De momento, admitió, no tiene ningún nombre in pectore.

Los candidatos

El periódico británico The Guardian publica que la opción más factible por ahora es que los diputados del ala izquierda del Partido Laborista le pidan al actual ministro de Energía, Ed Miliband, que se presente como candidato a liderar de nuevo el partido. Miliband lo encabezó entre 2010 y 2015, pero dimitió tras perder las elecciones contra el conservador David Cameron.

Otros sectores se inclinarían por el ministro de Sanidad, Wes Streeting, más a la derecha y que también tendría aspiraciones de arrebatarle el liderazgo a Starmer. A él le atribuyen una especia de conspiración de meses en la sombra para derrocar al premir, aunque por el momento mantiene públicamente su respaldo..

En su entrevista con The Observer, Keir Starmer aseguró que no solo no piensa en dimitir, sino que pretende mantenerse al frente del Gobierno británico durante al menos una década, y renovar su mandato en una segunda legislatura.

Con esos planes declarados, pero de difícil materialización el premier ofrecerá este lunes un renovado discurso con el que espera recuperar la confianza de electores y correligionarios para salvar su cargo.

Desde su llegada al poder en julio de 2024, tras ganar las elecciones generales con mayoría absoluta, el Ejecutivo de Starmer se ha ido desplomando a pasos agigantados y su popularidad en la población británica está bajo mínimos. Entre otras razones, por aplicar recortes a los pensionistas o nombrar al exministro Peter Mandelson, con vínculos con el pedófilo Jeffrey Epstein, embajador en Washington.

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